Cette fiche a été rédigée dans le cadre du projet d’Atlas encyclopédique des Petites Iles de Méditerranée, porté par le Conservatoire du Littoral, l’Initiative PIM, et leurs nombreux partenaires.
This sheet has been written as part of the encyclopedic Atlas of the Small Mediterranean Islands project, carried out by the Conservatoire du Littoral, the PIM Initiative and their numerous partners.
(https://pimatlas.org)

SUBCUENCA

ESPAÑA

Autores :

Fecha de creación : 31/12/17

Lycium intricatum. Especie común en la parte Sur de la Subcuenca E-E, EMinguez

1. Presentación y características generales


1.1. Características generales


El litoral este ibérico se ha descrito, clásicamente, como una serie de óvalos o grandes arcos entre los que se intercalan sucesivos promontorios (Serra & Ros 1989), como resultado de factores geológicos a gran escala, interaccionando con la geología local, los procesos superficiales y los efectos de cambios recientes en el nivel del mar y la tierra (Davidson Arnott, 2010). A lo largo de esta costa se han posicionado e identificado, a partir de fotografías de satélite (Google Earth y Google Maps), 1.071 escollos e islotes y 176 pequeñas islas (islas-PIM). El mayor número de pequeñas islas e islotes corresponde a la Costa Brava catalana, al norte de la subcuenca (Tabla 1.1.1).

Grupo/Cluster Nº de Islotes NºPequeñas

Islas/Islas PIM

Longitud sector costero
Illots de Cap de Creus 275 29 55 km
Illes Medes i Montgrí 45 15 20 km
Illots de la Costa Brava Central 173 11 15 km
Illots de la Costa Brava Sud 265 45 100 km
 

Costa Brava

 

 

758

 

100

 

190 km

Illes Columbretes 22 9 315 km
Illots de la Marina Alta 34 17 115 km
 

Óvalo Valenciano

 

 

56

 

26

 

420 km

Illots de la Marina Baixa 5 3 75 km
Archipiélago de Nueva Tabarca 20 6 65 km
Islas del Mar Menor y

Cabo de Palos

 

36

 

10

 

30 km

 

Óvalo Cabo La Nao-Cabo Palos

 

61

 

19

 

170 km

 

Islas del Golfo de Vera Norte

67 17 100 km
 

Islas del Golfo de Vera Sur

129 14 100 km
Óvalo Cabo Palos-Cabo Gata  

196

 

31 200 km

 

Tabla 1.1.1. Escollos, islotes y pequeñas islas inventariadas en la Subcuenca España-este. La longitud rectilínea de la costa es una aproximación poligonal con fines comparativos.

Costa desde Cap de Creus hasta la ciudad de Barcelona (Costa Brava). A diferencia del resto, el perfil de esta costa es convexo, dominando las costas de erosión, y, por tanto, con gran cantidad de islas, islotes y escollos, en su mayoría con materiales metamórficos pero también calizos, como en  Illes Medes i el Montgrí. Es la Costa Brava catalana, donde se han inventariado 758 escollos, islotes e islas, que se han agrupado en cuatro clusters. Son todos islotes costeros de erosión. Entre éstas ínsulas geográficas, se han identificado 100 “pequeñas islas” (islas-PIM).

 

Óvalo valenciano, entre el Delta del LLobregat y el Cabo La Nao. Con islotes costeros formados por calizas mesozoicas y las islas volcánicas de las Columbretes, en el borde de la gran plataforma sedimentaria del Delta del Ebro.

 

Óvalo entre Cabo La Nao y Cabo de Palos. En su parte norte surge el promontorio alicantino que corresponde con el extremo oriental del sistema Prebético. Su mitad más meridional, a partir de la ciudad de Alicante, la forman arenales y materiales margosos. La Isla de Nueva Tabarca es de naturaleza metamórfica, aunque el Islote de La Galera  de este archipiélago es calizo.

 

Óvalo entre los Cabos de Palos y de Gata. Entre Cabo de Palos y Cabo Tiñoso la costa está formada por micaesquistos y dolomías. Entre Cabo Tiñoso y Cabo Cope (Golfo de Mazarrón) están los islotes calizos de Mazarrón. Entre Cabo Cope y Carboneras dominan los acantilados margosos, con tramos metamórficos que generan las islas del Fraile y Terreros. En el extremo sur del cluster Islas del Golfo de Vera Sur, entre Carboneras y el Cabo de Gata, gran parte de los islotes están formados sobre andesitas volcánicas.

 

Más al Sur, de Este a Oeste, la costa mediterránea sigue hasta Gibraltar, formando el Óvalo del Mar de Alborán (subcuenca España-Sur).

 

Aunque pretendiéramos fijarlo en el tiempo presente, el litoral levantino español es una franja dinámica de transición entre el dominio marino y el terrestre que ha variado continuamente su posición a lo largo del tiempo. Tanto la influencia del clima como la de los movimientos isostáticos han influido hasta conformar el temporal perfil de esta costa. Los fenómenos eustásicos han producido numerosas transgresiones y regresiones marinas, apareciendo y desapareciendo islas e islotes rodeados por el mar. Por lo general, su aislamiento es bastante reciente, a lo sumo no hace más de 15.000 años, como consecuencia de la última transgresión marina.

A finales del paleozoico, durante la orogenia hercínica se formaron los esquistos y pizarras metamórficas de buena parte del óvalo de Mazarrón (cluster Islas de Golfo de Vera Norte) y del cluster de Cap de Creus. A partir de la transgresión del Jurásico y Cretácico se forman las calizas mesozoicas de la costa sur de L’Emporda (cluster Illes Medes i Montgrí), el Garraf (Barcelona), Sierra de Hirta (Castellón) y costa de Alicante (clusters Illots de la Marina Alta y Baixa). Al comienzo del Terciario o Cenozoico sucedió una regresión marina. Durante el Paleógeno las Baleares estaban unidas a la península por lo que hoy es el óvalo valenciano. Actualmente existen materiales oligocenos en algunos acantilados e islotes calizos de Alicante. Tras la orogenia alpina se inició el Tortonense con una extensa  transgresión marina, quedando la península dividida de este a oeste por el estrecho norbético que comunicaba el Mediterráneo con el Atlántico. A finales del Tortonense se produce la emersión de materiales volcánicos del sureste ibérico, donde en muchos de sus islotes se encuentran andesitas volcánicas (clusters de los Islotes del Mar Menor y Golfo de Vera). Tras este periodo, ya en el Messiniense, el Mediterráneo queda aislado del Atlántico. Durante el millón de años que duró la regresión Messiniense la mayor parte del Mediterráneo occidental era tierra firme. De las fases iniciales de la desecación del Mediterráneo contamos con materiales margosos que recubren las andesitas volcánicas de las costas e islotes del Cabo de Gata (cluster Islas del Golfo de Vera Sur). Al comenzar el Plioceno se fractura el arco entre África y la Península produciéndose una rapidísima invasión de las aguas del Atlántico. Como consecuencia de esta nueva transgresión y por la fracturación y hundimiento del bloque balear, éste quedó aislado de la Península.

 

Así pues, los islotes de esta subcuenca, excepto algunos de las Columbretes, aparecieron muy recientemente a finales del cuaternario, en concreto, la inmensa mayoría de los islotes del levante español debieron “aislarse” en el Holoceno, tras la glaciación de Würm. Desde esta perspectiva cambiante, la previsible subida del nivel del mar como consecuencia del cambio climático debido a los gases de efecto invernadero favorecería el aislamiento de la mayor parte de los islotes costeros de erosión, pero podría hacer desaparecer los escollos de menor cota de esta subcuenca, o generar nuevas islas en zonas sedimentarias como en el Delta del Ebro (cuadro 1.1.1).

Buda es Illa a veces

AUTOR: Lluís- Xavier Toldrà/DEPANA

La Illa de Buda, cuando es isla, es la única isla-PIM sedimentaria de la Subcuenca España-este y la mayor de todo este litoral. De naturaleza aluvial, culmina el Delta del Ebro en su extremo más oriental. Delimita al Norte con el río Ebro, la antigua desembocadura de Llevant (o Gola Nord) y la Illa de Sant Antoni y, por el Sur,  el antiguo brazo del río, llamado de Migjorn, que tiene una lámina de agua constante, pero que, excepto cuando hay temporales de mar o grandes avenidas del Ebro, no sale al mar en superficie, pues normalmente una barra de arena se lo impide (la Gola de Migjorn). De esta forma, la Isla no suele ser tal. Sin embargo, el Delta crece  en los extremos y algunas zonas intermedias, pero tiene marcadas regresiones en el frente de Buda. Así, aunque hoy en día no es estrictamente una isla según la definición de esta obra, en un futuro podría incrementarse su insularidad como consecuencia de los efectos de la subsidencia, similar a otros deltas, de 3mm anuales, la disminución del caudal sólido en el río Ebro y la subida del nivel del mar. La construcción de los grandes embalses en la cuenca del Ebro a partir de 1940 (especialmente tras la inauguración en 1966 del embalse de Mequinenza), ha reducido el aporte sedimentario del Ebro al 2,75% de lo que era a principio del siglo XX. Desde entonces, Buda ha retrocedido unos 1.600m lineales, desde lo que era el Faro del Cap Tortosa (actualmente dinamitado y sólo marcado por unas boyas), perdiendo unas 120ha.

Su superficie actual, de 950ha, tiene forma triangular. Sus dos terceras partes son ambientes naturales: amplias playas con comunidades psamófilas muy bien conservadas, salicornales y una extensa laguna salobre, dividida administrativamente en dos (Calaix Gran y Calaix de Mar) que ocupa casi la mitad de la isla (400ha). El margen oeste de la laguna está dedicada al cultivo del arroz (unas 300ha) y deviene, por tanto, más dulcificada, de forma que el interior del Calaix Gran está dominado por vegetación helofítica. Los márgenes del río Ebro y parte de las riberas del Migjorn conservan tramos con bosque de ribera (aunque predomina el eucaliptus), por lo que en esta isla se dan casi todos los ambientes del ecosistema deltaico.

El nombre Buda proviene del latín bova nombre del pez Typha sp. (en catalán “boga”). Los primeros escritos que hacen referencia a la isla son del siglo XVII, pero el origen de Buda debe estar unos cien años antes, si es cierta su etimología de origen mozárabe. También se cuenta que unos chinos fueron abandonados en la gola del Ebro a finales del XIX y que sólo sabían decir “buda, buda….”.

Valores relevantes. En la actualidad se siguen practicando actividades tradicionales como la pesca artesanal en la “pantena” cerca de la Gola de Nord (la Pesquera de Sant Vicenç). La pantena es un arte de pesca tradicional estático en forma de Y que se ubica en los canales o vías de comunicación entre las lagunas y el mar, de forma que se concentra el paso de los peces para posibilitar su captura. Se utiliza a veces junto con nasas y trasmallos para capturar mugílidos y anguilas o angulas. En primavera y en otoño, el ayuntamiento de Sant Jaume d’Enveja, organiza la fiesta de la “plantada” y de la “siega” donde se rememoran las formas tradicionales de cultivo del arroz a mano sin ayuda de la maquinaria agrícola. El día de Sant Pedro, patrón de Buda, se venera al santo en la pequeña capilla de la masía celebrando una procesión en su honor, con gran participación popular, y a la que las gentes del lugar acuden con carretas tiradas por caballos engalanados. En la isla se encuentran todavía algunas de las antiguas masías que ocuparon las familias que vivían cultivando arroz, y que, junto con la masía principal, forman parte de un interesante patrimonio arquitectónico.

La diversidad de ambientes propicia la gran diversidad botánica de la isla. En la laguna y su vegetación sumergida, en el Calaix Gran destaca Potamogeton pectinatus, mientras que en el Calaix de Mar predomina Ruppia cirrhosa. La vegetación helofítica está formada por juncales y carrizales de Scirpus maritimus, S. littoralis y Juncus maritimus. En las orillas hay tarays entre los que destaca Tamarix boveana y diversas comunidades halófilas: salicornares subarbustivos, salicornares herbáceos y comunidades de saladillas así como llanos costeros arenosos o con limos, a menudo recubiertos con mantos microbianos. Una de las especies más remarcables es la Sosa de flor (Zygophyllum album), una planta africana extremadamente rara en Europa. Además, en 1998 se describió una nueva especie de limonium (Limonium vigoi), que únicamente se conoce en el Delta de l’Ebre y en dos pequeños enclaves de la costa de l’Ametlla de Mar y de Vandellós.

La Illa de Buda es un lugar de excepcional por sus poblaciones de aves nidificantes y como lugar de invernada de anátidas. Según los datos de 2013, en los dos calaixos invernaron unas 67.000 anseriformes, casi el 50% del Delta, y 16.000 fochas (Fulica atra) de las 30.000 que invernan en el Delta. De entre las aves nidificantes destacan las colonias de charranes: charrán común (Sterna hirundo), patinegro (Sterna sandvicensis), pagaza piconegra (S. nilotica) y charrancito (Sternula albifrons), así como de ardeidas: garceta común (Egretta garzetta), garcilla bueyera (Bubulcus ibis), garcilla cangrejera (Ardeola ralloides), avetorillo (Ixobrychus minutus) y garza imperial (Ardea purupurea). Desde hace algunos años se reproducen regularmente morito (Plegadis falcinellus) y garceta grande (Egretta alba). Además, cría avoceta (Recurvirostra avoseta), archibebe común (Tringa totanus), chorlitejo patinegro (Charadrius alexandrinus), fumarel cariblanco (Chlidonias hybrida), búho chico (Asio otus), terrera marismeña (C. rufescens) y buscarla unicolor (Locustella luscinoides). La falta de vigilancia regular ha hecho que desde hace 10 años no críen las canasteras (Glareola pratincola), que se han mudado a localidades contiguas del mismo Delta.

Amenazas.

Erosión del margen interno de la Illa de Buda: En los últimos años, el aumento del número de turistas y visitantes al Delta ha implicado un aumento notable de la frecuentación por barcos particulares y de pasajeros de la Gola del Sorrapa. Ello ha comportado problemas de estabilidad de los márgenes fluviales en la ribera derecha del Ebro, es decir, en la propia Illa de Buda.

Regresión del frente costeros : amenaza de polderización y obras duras mediante espigones y barreras para evitar la erosión en el borde marino de la isla.

Gestión cinegética : Actualmente se caza en los arrozales de la mitad privada de la isla y en Los Calaixos. Una sentencia de la Audiencia Provincial de Tarragona dividió salomónicamente la propiedad de los calaixos (zona marítimo terrestre) pero se reconocen los derechos de caza y pesca en ellos por los antiguos titulares.

Frecuentación : La Illa de Buda tiene malos accesos y en realidad está poco frecuentada. Fuera de desembarcos de forma desordenada desde el río Ebro (y hacia la illa de Sant Antoni), por tierra es complicado. De facto funciona como una isla cerrada.

Gestión del espacio natural y vigilancia : El Parque Natural del Delta del Ebre sólo dispone de un Plan Director que se aprobó en 1998 y del Plan Territorial Parcial de las Tierras del Ebro. Personal de vigilancia insuficiente.

Especies invasoras: La comunidad piscícola del río y sus brazos cuenta con entre el 60 y el 80% de sus especies introducidas por el hombre. El Cangrejo rojo americano, el mejillón cebra y el caracol manzana perjudican sensiblemente el cultivo del arroz.

Explotación petrolífera y nuevas prospecciones : El Delta de Ebro alberga el único yacimiento rentable petrolífero de España (plataforma Casablanca frente a la Punta de la Banya con seis pozos) que opera desde principios de los años 80. Hasta ahora nunca se ha producido ningún incidente grave en la zona. Actualmente hay una torre de prospección frente a Buda a unos 3-9 km de distancia.

Plan hidrológico del Ebro : Agravando los problemas de falta de sedimentos y subsidencia, el Plan de la cuenca del Ebro de 2014 fija un caudal ecológico del río de entre 80 y 155 m3/seg en el Bajo Ebro. A la extracción de caudal se ha de añadir la puesta en funcionamiento de nuevos regadíos, que se añadirían a las 965.698 ha actualmente existentes:

Gestión y conservación. Toda la Illa de Buda está integrada como parte del Parque Natural del Delta del Ebro (7.736ha) desde 1986. Inventariada dentro de la Lista del Convenio de Ramsar, es Zona de especial Conservación (ZEC) y ZEPA, e incluida dentro de la reserva de la Biosfera del Delta del Ebro. Aproximadamente el 80% de la isla es pública (propiedad de la Generalitat de Catalunya) y el otro 20% es privado.

El acceso requiere autorización. Actualmente el río está frecuentado por barcos de pasajeros (golondrinas) que hacen la ruta turística regular de la desembocadura desde el embarcadero del Garxal o los chiringuitos de Nuri. En el interior de la isla y sus aledaños hay marisqueo, pesca profesional y deportiva en mar abierto y caza en la parte pública y privada de la isla. También hay alojamientos de turismo rural, edificaciones y puntos habitados permanentemente por unas 10 personas.

La actividad ganadera había sido intensa el siglo pasado. Hubo toros bravos y ganado ovino y caprino transhumante que aprovechaba los pobres recursos forrajeros, así como cerdos y conejos. Recientemente, con el fin de controlar el crecimiento de la vegetación y de propiciar espacios de cría de determinadas especies de aves, se han introducido caballos de la Camarga. Se han realizado  reintroducciones de Emys orbicularis, de fartet (Aphanius Iberus) y de samaruc (Balencia hispanica).

Bibliografía de consulta

Situación, Status y valores naturales: http://parcsnaturals.gencat.cat/ca/delta-ebre

Actividad humana, cultura y turismo en la isla: http://www.isladebuda.es/

Geología: https://upcommons.upc.edu/bitstream/handle/2099.1/3322/55870-7.pdf?sequence=7&isAllowed=y

Acuicultura: https://books.google.es/books?id=hjwMNMgh1cQC&pg=PA40&lpg=PA40&dq=Pantena&source=bl&ots=3mfLr8NA4M&sig=CEwoTXq9qGyOb9nh6n0NhS4lQY4&hl=ca&sa=X&ved=0CEEQ6AEwCGoVChMI9KzguryeyAIVx1kaCh2lxgLH#v=onepage&q=Pantena&f=false

Cambio climático: 

http://www.gencat.cat/mediamb/publicacions/monografies/estudis_base_estrategia_DELTA_(cas_ang).pdf

A grandes rasgos, en el dominio geográfico de la subcuenca oriental española se observa un incremento en la temperatura media anual del aire a medida que descendemos latitudinalmente, debido a un alejamiento de la influencia del aire frío de procedencia polar y al mismo tiempo una mayor influencia de las masas de aire cálido tropicales. Así en el litoral almeriense se observan las temperaturas más altas, con valores medios comprendidos entre los 17 y 18C. A medida que nos dirigimos hacia el norte siguiendo los óvalos del litoral de Almeria, Murcia y Valencia la temperatura media anual va descendiendo, hasta llegar a los 14 y 15C de media anual en el Ampurdán (Costa Brava). Sólo la Costa Brava se encuentra en el piso bioclimático Mesomediterráneo, desde el Delta del Llobregat y hasta el Cabo de Gata el piso Termomediterráneo se extiende por todo el litoral de la subcuenca.

La mayor parte de la nubosidad que produce precipitaciones en la península Ibérica tiene procedencia atlántica. En el litoral septentrional catalán las precipitaciones se sitúan entre los 550 y los 600 mm anuales, al estar bajo la influencia de los frentes atlánticos, pues el Ampurdán se encuentra a tan sólo 400 km del océano atlántico, siguiendo, sin obstáculos, el valle francés del río Garona. Además, en las costas catalanas entra en acción, sobre todo en invierno, un frente que corresponde a la zona de bajas presiones del Mediterráneo norte, de los Golfos de Génova y León, aunque llega por lo general muy debilitado desde el este.

 

Sin embargo, los frentes que entran en la península desde el atlántico llegan con debilidad a la costa del levante español, pues varios sistemas montañosos se interponen entre el océano y el litoral mediterráneo, actuando como pantallas que retienen y debilitan estos frentes atlánticos. En las costas de Almería se produce el mínimo pluviométrico de toda la Península, con precipitaciones medias anuales que no alcanzan los 200 mm. A partir de Cabo de Gata, las precipitaciones comienzan a incrementarse paulatinamente. Esto es debido a que el perfil de esta costa tiene una clara componente norte y al aumentar la latitud nos alejamos de la influencia del anticiclón continental norteafricano y nos aproximamos a la zona de influencia de las bajas presiones centroeuropeas.

 

Sin embargo, el factor orográfico es de gran importancia en esta subcuenca, donde la mayor parte de los islotes están muy próximos al litoral (tan solo el archipiélago volcánico de las Islas Columbretes se encuentra tan alejado como para no estar influenciado por la climatología costera). Los relieves que bordean de forma continua y con alturas considerables el litoral mediterráneo ibérico, por una parte amortiguan el efecto de los frentes lluviosos de procedencia atlántica, pero, por otra, también actúan como barreras que retienen el aire húmedo generado sobre el mediterráneo, permitiendo la formación de una nubosidad de tipo vertical que tiene gran importancia en el origen de las precipitaciones de algunos lugares del litoral contiguos a zonas montañosas. Esto ocurre, por ejemplo, en la zona del Cabo de la Nao (cluster Illots de la Marina Alta), con una precipitación de unos 550 mm anuales, la máxima precipitación de las registradas en la costa levantina en un radio de 200 km. Esto es consecuencia de la inmediata proximidad de altos relieves del Sistema Prebético que aquí se introducen abruptamente al mar. Por el contrario, las Islas Columbretes, a 56km de la costa de Castellón (Norte del Óvalo Valenciano), muestran una temperatura anual media de 16,8C y una escasa precipitación de 265 mm al año. Desde el punto de vista ombroclimático, la subcuenca este española se divide en cuatro ombroclimas (tabla 1.1.2).

Sector Costero Grupo/Cluster Ombroclima Precipitaciones anuales (mm)
Costa Brava Illots de Cap de Creus Subhúmedo 600-1000 mm
Illes Medes i Montgrí
Illots de la Costa Brava Central
Illots de la Costa Brava Sud
Óvalo Valenciano Illes Columbretes Semiárido 265 mm
Illots de la Marina Alta Seco 350-600 mm
Óvalo Cabo La Nao-Cabo Palos Illots de la Marina Baixa
Archipiélago de Nueva Tabarca
Islas del Mar Menor y

 Cabo de Palos

Óvalo Cabo Palos-Cabo de Gata Islas del Golfo de Vera Norte Semiárido 200-300 mm
Islas del Golfo de Vera Sur Árido Menos de 200 mm

 

Tabla 1.1.2.: Ombroclimas de las 11 agrupaciones de islas de la Costa Este Mediterránea Española.

El régimen de lluvias en toda la subcuenca está marcado por veranos e inviernos muy secos, con lluvias en primavera y en otoño, estación en la que se dan las mayores precipitaciones, normalmente concentradas en pocos días. Estos fenómenos tormentosos, más frecuentes en las costas más áridas, suelen estar ligados a la orografía costera y al fenómeno de la “gota fría”. Este fenómeno tormentoso tiene lugar al final del verano, cuando se activa la llegada de bajas presiones desde el frente polar. Estas masas de aire frío (-24C) se estancan sobre la península a gran altura (5.000m) sobre las estables masas de aire caliente superficiales. Por esas fechas suele coincidir que en el litoral se produzca una llegada de aire caliente del sureste de procedencia africana, que al cruzar el Mediterráneo se carga de humedad. Al llegar a las costas peninsulares, el efecto orográfico que produce el perfil de óvalos sucesivos, junto con el obstáculo que suponen los relieves montañosos circunmediterráneos, se produce  la canalización ascendente de esas masas de aire cálido y húmedo hasta que se encuentran con la bolsa de aire frío. La convergencia puntual entre ambas masas produce una acusada actividad convectiva, dando lugar a nubes de desarrollo vertical por la condensación del aire húmedo que pierde altura, y que evacúan en escaso tiempo precipitaciones de hasta 400mm en un mismo día.

De especial relevancia en los islotes meridionales más secos de la subcuenca es el rocío que se forma gracias a la humedad del aire cuando el enfriamiento nocturno hace descender la temperatura del suelo, provocando la condensación superficial del vapor de agua en el aire. En un islote, el aporte hídrico a la vegetación mediante este fenómeno puede superar los 30 o 40 mm anuales. El microclima de las islas e islotes de la subcuenca se ve también muy influenciado por la intensidad y frecuencia de las brisas marinas, que acentúa el estrés hídrico de las plantas y aumenta la salinidad y basicidad de sus escasos suelos generando los típicos paisajes vegetales aerohalinos. El régimen de brisas en esta costa sigue el siguiente ciclo diario: la brisa marina se levanta hacia las 10h de la mañana soplando del mar a tierra, y se mantiene hasta pasada la media tarde, cuando se encalma hasta dos o tres horas después del ocaso. Entonces la brisa comienza a soplar desde tierra hasta aproximadamente una hora después de la salida del sol en que se produce otra calma que precede al nuevo cambio de sentido.

Los vientos y brisas más comunes e influyentes en el levante peninsular son (Serra & Ros 1989):

Garbi: Brisa que sopla del este-sureste.

Tramuntana: viento frío y turbulento de componente norte que sopla en las costas del Ampurdán (Costa Brava).

Xaloc: viento cálido y algo húmedo del sureste, procedente del Sahara y que se carga de la humedad del Mediterráneo.

Leveche: viento del este-sureste que llega a las costas de Alicante y Murcia desde el norte de África con un alto grado de humedad.

LLevant: viento del noreste, fresco y húmedo.

Mestral: viento frío del noroeste que sopla racheado.

Ponent: viento del oeste, seco y cálido.

 

Por lo general, con independencia de la distancia a la costa, los islotes de esta subcuenca tienden a mostrar un mismo patrón geomorfológico submarino, mostrando los fondos someros hacia el OE (hacia la costa), poblados muchas veces por fanerógamas marinas, y con perfiles abruptos al E que alcanzan grandes profundidades. En ocasiones los islotes marcan el borde de la plataforma continental.

 

Oceanográficamente se registra también un aumento paulatino de las temperaturas superficiales del mar de norte a sur. Como ejemplo, el rango de temperaturas superficiales en Illes Medes es de 11,5-24,5 ºC, mientras que las temperaturas de la superficie de las aguas que bañan las islas del cluster Islas del Golfo de Vera oscilan anualmente entre los 15ºC y 30ºC. A lo largo del ciclo estacional, el mar cede calor a la atmósfera desde mediados de verano a inicios de primavera y el proceso se invierte durante el periodo primaveral. Por otra parte, dentro de la columna de agua las capas más superficiales van cediendo calor a las más profundas, por lo que, en general la columna de agua alcanza el máximo contenido en calor en la época otoñal y el mínimo a finales de invierno, generalmente en febrero. A lo largo del ciclo estacional, la columna de agua pasa por dos periodos: uno de homogeneidad térmica (enero-marzo) y otro de estratificación (resto del año) en el que presenta un gradiente vertical de temperatura (termoclina). Durante la fase primaveral (abril-junio), dominada por la absorción de calor sensible, el gradiente térmico se hace cada vez más alto y su posición media va hundiéndose hasta alcanzar unos 25-40 m. A partir del verano, el gradiente empieza a debilitarse al tiempo que se hunde, hasta que a finales de diciembre prácticamente ha desaparecido. Durante esta época la capa superficial por encima de la termoclina es muy homogénea debido a los procesos de convección que se dan en ella, al enfriarse la superficie por cesión de calor a la atmósfera. En este sentido, cabe señalar que los temporales de viento intervienen en acelerar el proceso de erosión de la estratificación, y la subsiguiente etapa de mezcla vertical se va introduciendo a saltos. Además, la salinidad superficial aumenta durante los episodios de vientos fuertes, especialmente los dominantes de componente norte, que son muy secos y favorecen la evaporación. En esta situación el aumento de salinidad superficial refuerza la convección y contribuye así a la etapa invernal de homogeneidad vertical.

Desde 1973 se cuenta con los datos de temperatura y salinidad suministrados por una estación de seguimiento situada mar a dentro de Illes Medes. El ciclo anual de temperatura del aire, a nivel del mar, muestra unos valores de temperatura media comprendidos entre 7 y 12°C, en el periodo diciembre-marzo, y entre 20 y 26°C, en junio septiembre. A pesar de la variabilidad interanual obtenida por esta estación oceanográfica, todas las series de medias mensuales muestran una tendencia creciente de la temperatura a lo largo de más de tres décadas (Salat & Pascual 2006). Lo más destacado del proceso de calentamiento observado es la ganancia neta de calor, que viene representada por el mínimo anual en la tendencia al calentamiento de la superficie (0,011°C/año). Esta cifra puede considerarse como el valor mínimo de la tendencia al calentamiento y supone un aumento neto, nada despreciable, de 0,35°C en el periodo 1974- 2005. La siguiente característica destacable es que las tendencias más exageradas se presentan en primavera, y suponen que al final de esta estación, la temperatura ha sufrido un aumento neto 1,38°C en superficie a lo largo de los 32 años. Este resultado tiene especial relevancia en varios contextos, especialmente en los ciclos biológicos de muchas especies marinas ya que, al acelerar el proceso de estratificación y calentamiento, provoca un adelanto del inicio de la época estival. En este sentido, se puede utilizar como indicador la fecha en que la temperatura de superficie alcanza los 17°C, y se comprueba que ésta se ha adelantado a razón de 0,4 días/año, es decir casi 13 días en el periodo 1974-2005.

1.2. Contexto ecológico y patrimonio natural


1.2.1. Medio terrestre

 

De los más de 1.000 accidentes geográficos insulares de la subcuenca este española, tan sólo el archipiélago de las islas Columbretes (22 islotes y escollos) surgió por una erupción volcánica en el mar. Pese a ello, durante el máximo de la última glaciación, conocida como la glaciación de Würm, cuando el nivel del mar descendió 100m respecto a su nivel actual, hace 25.000 años, las Columbretes estaban unidas con la península ibérica. Todos los demás son consecuencia de la erosión costera diferencial y las transgresiones marinas. Sólo las Columbretes se encuentran alejadas de la costa (27M) y tan solo unas pocas como la Isla de Benidorm, el Archipiélago de Tabarca,  la isla Grosa y El Farallón y Hormigas están a más de media milla náutica de la costa.

 

Por tanto, dentro de esta subcuenca, no cabe esperar gran parte de los fenómenos propios de la biogeografía de islas, excepto en el archipiélago de las Illas Columbretes, algo más viejas, donde se han reconocido procesos de especiación y de subespeciación, así como de aislamiento geográfico a una pequeña, pero significativa, escala temporal y espacial (por ejemplo, es el único grupo de islas donde no hay praderas de Posidonia oceanica). Sin embargo, también las Columbretes deben ser consideradas como continentales, pues, como se ha dicho, permanecieron unidas al área continental como consecuencia de las diferentes regresiones marinas acaecidas desde la orogenia alpina.

 

Muchas de las islas, las más próximas a la línea de costa, y generalmente desgajadas de los cercanos acantilados, no se han visto siquiera afectadas por cambios significativos en el nivel del mar, sino por los fenómenos de denudación marina. Otros islotes menos jóvenes han experimentado repetidos episodios de conexión y desconexión con la península ibérica durante el cuaternario, quedando rodeados por el mar tras la última transgresión marina, entre hace tan sólo 15.000 y 10.000 años. Poco se sabe, con exactitud, sobre las paleolíneas de costa. Sí parece claro, sin embargo, que ninguna de las islas del levante español haya existido como tal antes del cuaternario, más aún, existían amplios corredores entre las distintas cuencas del mediterráneo actual: durante el millón de años que duró aproximadamente la gran regresión marina Messiniense (que culminó con la reducción del Mediterráneo a un conjunto de lagunas hipersalinas, siendo entonces el resto del Mediterráneo occidental tierra firme), hace entre 7,2 y 5,3 Ma, las áreas continentales periféricas a la cuenca desecada estaban sometidas a unas condiciones de aridez estepáricas comunes en el oriente y occidente mediterráneo. Debido a esta homogeneidad climática y a que el Mediterráneo desecado ofrecía grandes superficies de suelos salinos, muchas especies halófilas, sobre todo vegetales, procedentes en su mayoría de las estepas de lo que ahora es Asia Menor, colonizaron toda el área circunmediterránea (Serra & Ros 1989).

 

Aunque conectadas en el pasado, su aislamiento en la actualidad ha protegido a algunas especies de su extinción. Un ejemplo es la Alfalfa arbórea (Medicago citrina), una especie endémica del Mediterráneo occidental que actualmente sólo crece en 11 pequeños islotes: 4 de Ibiza, 3 del archipiélago de Cabrera, 3 de Illes Columbretes (Illa Grossa, donde fue reintroducida, La Foradada y La Ferrera) y en el pequeño Illot de La Mona (Illots de la Marina Alta). Pese a su fragilidad ecológica, el acceso dificultoso impide, en algunos casos, la introducción de algunas especies invasoras que son ya comunes en la costa levantina, como la hormiga argentina (Linepithema humile), por ejemplo presente en la costa del Montgrí pero ausente en la Meda Gran.

 

Las islas del levante español son pequeñas, solamente 21 islas tienen una superficie superior a una hectárea. La Isla Plana de Nueva Tabarca (43,2 ha) es la mayor, seguida de la Meda Gran (18,8 ha),  Isla Grosa (16,7 ha), Illa Grossa en Columbretes (14 ha), L’Illa de Portitxol (9 ha), etc. La superficie de los islotes de esta subcuenca pudiera limitar la riqueza específica y afectar a la abundancia de algunas especies, así como a su tamaño corporal. Un ejemplo podría ser la fauna de coleópteros de Nueva Tabarca, donde destaca la mayor abundancia de las especies de menor talla en comparación con el litoral continental.

 

En la Costa Brava, en el piso mesomediterráneo, con unos 600mm de precipitación anual la vegetación potencial de carrascas y encinas apenas aparece en los islotes, de pequeño tamaño en general y muy expuestos a la maresía, apareciendo pastizales y comunidades de graminias con Brachypodion o, especialmente en los islotes de naturaleza caliza como los de Medes i Montgrí, por coscojales con lentisco y brezos.

 

En el óvalo valenciano, las columbretes, con un ombroclima semiárido, al menos en la actualidad presentan una vegetación similar a la de otras islas de la subcuenca de más al sur, predominando la Sosa fina (Suaeda vera), la Orzaga (Atriplex halimus), malvas (Lavatera arborea y Lavatera mauritanica),  Espárrago silvestre (Asparagus horridus), y arbustos como la Cambronera (Lycium intrincatum) y el Oroval (Withania frutescens) junto con lentiscos (Pistacia lentiscus) y la Alfalfa arbórea (Medicago citrina) relicta.

 

Entre Denia y el Morro de Toix (Calpe), con precipitaciones de unos 400-450mm anuales, la vegetación está dominada por coscojales con lentiscos, palmitos, bayones y enebros. Un buen ejemplo de esta vegetación lo encontramos en la Illa de Portitxol, donde el coscojal térmico presenta un dosel arbolado de Pino carrasco (Pinus halepensis).

 

Entre Benidorm y San Javier, con precipitaciones que rondan los 300-400mm, la serie de vegetación litoral es llamada murciano-almeriense del lentisco, se trata de matorrales esclerófilos de lentisco, palmito, acebuche, bayón, espinos (Rhammus lycioides, R. oleoides), Ephedra fragilis y esparragueras (Asparagus albus).

 

La serie de vegetación, mucho más xérica que se extiende por la costa del óvalo de Mazarrón (aquí las precipitaciones alcanzan los valores mínimos de la península ibérica, unos 200mm anuales) desde San Pedro del Pinatar, al norte de la región de Murcia, hasta Cabo de Gata (clusters Islas del Mar Menor, Golfo de Vera Norte y Golfo de Vera Sur) es la murciano-almeriense semiárida, donde dominan el cornical (Periploca laevigata angustifolia), el acebuche (Olea europea var sylvestris), el bayón (Osyris quadripartita) y el lentisco y el cambrón (Lycium intricatum). En los suelos nitrificados la salsola es la especie más abundante.

 

La mayor riqueza botánica de los islotes, sin embargo, se corresponde con los hábitats rupícolas aerohalinos según un gradiente de proximidad al mar, desde las comunidades de líquenes del género Verrucaria de las orillas, las comunidades de hinojo marino y especies, muchas de ellas endémicas, del género Limonium, así como comunidades ornitocoprófilas con formaciones halonitrófilas donde son frecuentes las matas de salsola.

 

 

1.2.2. Medio Marino

 

El modelo general de circulación marina del Mediterráneo Occidental es ciclónico, con dos corrientes permanentes: las corrientes del norte y la Argelina. La primera afecta las costas peninsulares al norte del canal de Ibiza y la segunda afecta a la costa peninsular hasta el cabo de Gata (IEO, 2012).

Los flujos de aguas del atlántico modificadas del oeste y este de Córcega se juntan y forman la Corriente del Norte del Mediterráneo Occidental, también llamada Liguro-Provenzal-Catalana. En verano esta corriente es relativamente ancha y poco profunda, y muestra una variabilidad de mesoescala reducida. El viento del noroeste sopla con frecuencia en el Golfo de León por lo que el agua de la superficie es relativamente fresca. A la inversa, el mar Balear (área comprendida entre Cap de Creus, Cabo La Nao y las Islas Baleares) es mucho menos ventoso, debido a la protección de los Pirineos, de modo que la capa de agua mezclada viene a ser la más caliente que se encuentra en el Mediterráneo occidental. Así, en verano la relativamente fría Corriente del Norte fluye por debajo de la capa de mezcla relativamente caliente. En invierno, la Corriente del Norte se vuelve más gruesa y más estrecha y tiende a fluir cerca de la pendiente. En este momento, se desarrollan meandros de mesoescala relativamente intensos que serpentean con amplitudes y longitudes de onda de unas pocas decenas hasta un centenar de kilómetros. Estos meandros tienen velocidades de fase de 10 a 20 km/día e inducen una variabilidad muy grande. Esta variabilidad se incrementa dramáticamente a finales de otoño y disminuye repentinamente a finales del invierno.

En invierno, las aguas superficiales en el Golfo de León son arrastradas hacia el sur por los vientos del noroeste, lo que conduce al Frente Norte de Baleares a lo largo de las Islas Baleares. Esta es probablemente la posición más meridional del frente, y por tanto la difusión más reducida hacia el norte de la masa atlántica modificada reciente, así como el efecto de la fuerza del viento que se ve perturbado por la orografía de las islas. Parte de la Corriente del Norte continúa hacia el sur desde el Canal de Ibiza, pero con cada vez menos energía y un aumento de la variabilidad de mesoescala. Tarde o temprano, tiende a entrar en el Mar de Alborán y se encuentra con el flujo energético del agua modificada atlántica reciente y es desviada hacia la cuenca argelina. De esta forma, el óvalo de Valencia no recibe la influencia directa de las Aguas Profundas del Mediterráneo, de elevada salinidad (≈38,5 p.s.u.). Esta corriente en profundidad (>1000m) formada directamente por convección en el Golfo de León y el Mar de Liguria, alcanza directamente la zona abisal una vez bordeadas las cordilleras Baleares, en el Golfo de Vera. 

Las masas de agua que bañan las costas  desde el Cabo de La Nao hasta el Cabo de Gata pertenecen al extremo suroeste de la extensa cuenca Algero-Provenzal, conformando una zona de transición con el Mar de Alborán.  La zona constituye un punto de mezcla y divergencia de las aguas que posee gran interés a mesoescala. Por un lado las Aguas Mediterráneas Profundas, cargadas de salinidad (38-39 p.s.u.), alcanzan el Levante tras rodear el Mar Balear y se embocan hacia Gibraltar para su salida. En esta zona, la existencia de cañones submarinos de más de 1000m produce interesantes afloramientos.  Por el otro lado, en las láminas de agua superficiales, el Agua Mediterránea Atlántica, cargada de nutrientes y de baja salinidad, tras su entrada por el Estrecho y después de sufrir dos giros ciclónicos, se dirige hacia el Mediterráneo Oriental a través de la costa sur argelina. Esta área, el mar de Alborán, constituye uno de los mares más productivos para el conjunto del Mediterráneo. Eventualmente, ya en aguas del mar argelino occidental, ocurre un tercer giro ciclónico, que dirige la masa de agua mediterránea atlántica hacia las costas de Murcia, contribuyendo notablemente a la producción biológica en las costas del suroeste peninsular. El estrechamiento de la plataforma entre los sectores oriental y meridional a partir del afloramiento del zócalo situado frente al Cabo de Palos (13 Km.), junto al fuerte cambio en la dirección de la línea de costa, produce perturbaciones en el campo local de flujos que delimitan dos tramos netamente diferenciados, no sólo hidrodinámicamente sino también en su físico-química.

El primero de ellos abarcaría desde el Cabo de la Nao hasta Cabo Palos, con exposición predominante hacia el este, está caracterizado por una extensa plataforma continental de muy escasa pendiente, que se aleja hasta 35 km de la línea de costa para alcanzar los 200 m de profundidad. Los aportes de sedimentos y nutrientes sobre estas aguas someras de la desembocadura del Río Segura debieron ejercer en el pasado una considerable influencia en la hidroquímica y productividad biológica, pero actualmente, debido al intenso aprovechamiento del mismo, los aportes de este cauce son irrelevantes. En el segundo tramo, desde Cabo de Palos hacia el Cabo de Gata, de orientación predominante sureste, son frecuentes los relieves acantilados y los cañones submarinos, como los cañones submarinos de Cabo Tiñoso, donde se alcanzan los 200m de profundidad a sólo 2,6 km de la costa y 1000 m a menos de 6 km.

En la plataforma continental, los mecanismos que regulan la circulación de las diferentes masas de agua a distintas profundidades son relativamente complejos y están influenciados por la acción del viento. En la plataforma continental externa, el régimen de circulación dominante depende de la corriente general, mientras que en la plataforma interna el viento ejerce un control mucho mayor, dando origen a una microcirculación local de gran variabilidad. De esta manera las aguas Intermedias Levantinas y Superficiales de ambos sectores presentan un comportamiento similar acoplado al esquema general de circulación N-S paralela a la costa. Eventualmente los vientos de componentes sur (jaloques) provocan en superficie un tercer giro ciclónico de las aguas superficiales del Mar de Alborán que alcanzan, cuando se produce, las costas Murcianas desde las costas argelinas, enriqueciéndolas en nutrientes. Este giro se bifurca a la altura del zócalo de Cabo de Palos en dos direcciones una Norte hacia la cuenca Balear y otra sur hacia el Mar de Alborán, donde nuevamente recirculará.

Ecosistema pelágico. En general, el Mediterráneo es un mar con limitación de nutrientes, y, en consecuencia, con una baja productividad biológica. Las masas de aguas más litorales del levante español se caracterizan, según su régimen trófico, por la existencia de un bloom fitoplanctónico más o menos acusado durante el cual puede hasta duplicarse la biomasa planctónica, mientras que en las aguas más alejadas del litoral esto no ocurre. Este incremento, que, de manera general, se da desde la zona oceánica hasta la costa, acontece en otoño, o entrado el inverno, siendo entonces menos acusado. Esta notable productividad relativa de estas aguas costeras, donde durante los bloom se alcanzan valores de 1 mg/m-3 Chl es muy superior a la media de las máximas globales para todo el mediterráneo, que no superan los 0,28 mg/m-3 Chl (IEO, 2012). En general, en las costas del sudeste, de aguas oligotróficas, las comunidades planctónicas están dominadas por organismos pequeños. La influencia del tercer giro ciclónico en el mar de Argelia es grande en la parte sur de la costa de esta subcuenca, puesto que la composición fitoplanctónica analizada es aparentemente más parecida a la del Mar de Alborán.

Ecosistema bentónico y demersal. En términos generales, las islas e islotes de la subcuenca este española son, a partir de la superficie del mar, un anillo rocoso sobre fondos blandos sedimentarios.

Los sustratos rocosos presentan una gran estabilidad en comparación con los fondos blandos. La competencia por el espacio en este tipo de fondos es muy elevada y, en general, la presencia de un fondo rocoso supone una cobertura casi en continuo de organismos sobre el sustrato. La gran diversidad de orografías de este tipo de sustratos ofrece una gran diversidad de nichos en los que se instala una elevada diversidad de especies, creando así numerosos hábitats para las especies epibentónicas. En relación a la profundidad, las comunidades de fondos rocosos más someras están dominadas por la cobertura algal (fotófilas), mientras que las de zonas más profundas están dominadas por comunidades esciáfilas en las cuales predominan los animales.

Según la profundidad, a grandes rasgos las comunidades que aparecen en los islotes de la costa este mediterránea peninsular son:

Zona supralitoral 

Esta zona es semejante para todo el litoral Mediterráneo de características rocosas.  Es la zona permanentemente emergida, sometida a fuerte insolación y poca humectación. En esta zona aparecen diferentes especies de moluscos (p. ej. Littorina punctata, L. neritoides, Patella rustica o P. ferruginea) y crustáceos (p. ej. Pachigrapsus marmoratus o Chthamalus depressus).

 

Zona mediolitoral 

Dada la muy reducida amplitud de mareas del Mediterráneo, esta zona es muy limitada espacialmente. Estas comunidades son marcadamente estacionales. En su parte superior (Comunidad de la roca mediolitoral superior) estas comunidades se caracterizan por la presencia de algunas especies de algas (p. ej. Nemalion helmintoides y Rissoella verruculosa), así como por moluscos (p. ej. P. rustica y P. ferruginea, L. punctata y L. neritoides) y crustáceos (C. stellatus y Pachygrapsus marmoratus). La degradación de estas comunidades por contaminación da lugar a una sustitución de especies, donde aparecen algas como Bangia atropurpurea y P. leucostatica. La Comunidad de la roca mediolitoral inferior presenta una alta diversidad de especies, especialmente de algas. Las especies dominantes varían según las características de la zona y del sustrato. Lythophyllum lichenoides, por ejemplo, es típica de las formaciones rocosas de “trottoir” de las islas de la Costa Brava. En lo que respecta a la composición faunística, diversas especies de moluscos, cnidarios (p. ej. Actinia equina), y crustáceos, abundan en estas comunidades.

 

Zona infralitoral 

Esta zona se extiende hasta los 3540 m de profundidad. La dominancia algal sigue siendo marcada, pues la radiación solar penetra hasta estas profundidades en las claras aguas levantinas. Estas comunidades están constituidas por numerosas especies de algas, dominando unas especies u otras según las condiciones ambientales de las zonas. Dentro de las algas se pueden mencionar Cystoseira sp., Hypnea musciformis, Lithophyllum incrustans. En lo que respecta a la fauna, esponjas (como Clathrina coriacea), cnidarios (como Aiptasia diaphana), moluscos (como Mytilus galloprovincialis o Dendroponoma petreum) y crustáceos (como Eriphia verrucosa o Balanus perforatus) están presentes en estas comunidades. La contaminación puede afectar dramáticamente a estas comunidades, llevando a que las especies que las componen se vean sustituidas por algas como Corallina elongata, y dominadas tan solo por M. galloprovinciales y B. perforatus. Las comunidades de vermétidos están constituidas por los tubos calcáreos de Dendropoma petraeum. Estas estructuras tubiformes se consolidan gracias a la presencia de rodofíceas incrustantes. Son características de zonas de roca batida, y en áreas no contaminadas pueden alcanzar los 10 cm de grosor. Estas comunidades necesitan aguas cálidas para desarrollarse por lo que son típicas de las islas del sureste Peninsular. En las zonas de baja irradiación y expuestas al oleaje, la Comunidad de algas esciáfilas infralitorales de zonas batidas se caracteriza en la subcuenca por algas como Cladophora pellucida y Valonia utricularis, cnidarios como Sertularella ellisi o Clavularia ochracea, moluscos como Lithophaga litophaga y M. galloprovincialis, crustáceos como B. perforatus, briozoos como Turbicellepora magnicostata y ascidias como Pseudodistoma cyrnusense. En este tipo de comunidades la contaminación puede llevar a la desaparición casi total del componente algal, y al dominio de especies de moluscos, briozoos, crustáceos y ascidias especialmente resistentes. En zonas bien iluminadas y sin olas se desarrolla sobre las rocas de muchos islotes la comunidad de algas fotófilas infralitorales de zonas calmas. En las zonas del sur de la subcuenca, con las aguas más transparentes,  de la subcuenca, estas comunidades se desarrollan hasta los 30 m de profundidad. Es una de las comunidades más extendidas. Más de 30 especies de algas son características de este tipo de comunidades. Esponjas, cnidarios, nemertinos, moluscos, poliquetos, crustáceos, briozoos, equinodermos, ascidias y una elevada diversidad de peces, caracterizan estas ricas y variadas comunidades. Las zonas más profundas dan lugar a la Comunidad de precoralígeno o de algas esciáfilas de zonas calmas que también puede desarrollarse en lugares protegidos de iluminación directa, pero siempre en zonas donde la iluminación no sea excesivamente escasa. Esta comunidad es la precursora del coralígeno mediterráneo. Además de varias especies de algas, la fauna de esponjas y cnidarios es muy dominante, y en general la fauna de organismos suspensívoros. Son también abundantes los moluscos, poliquetos, crustáceos, briozoos, equinodermos, ascidias y peces. Están así mismo representados los platelmintos y equiuroideos.

 

Muchos de los islotes de la subcuenca muestran aquí una periferia de sustratos blandos (especialmente hacia el OE) donde pueden aparecer comunidades de guijarros, arenas. La Comunidad de arenas finas bien calibradas de origen terrígeno, muy poco enfangadas y sometidas a bajo hidrodinamismo ocupan grandes extensiones a lo largo del litoral mediterráneo español, se extienden desde la zona donde el oleaje deja de tener un efecto directo sobre el sedimento hasta donde comienzan a desarrollarse las praderas de Cymodocea o Posidonia (o hasta los 2030 m cuando no hay fanerógamas marinas). Son típicas de esta comunidad la fauna de moluscos, crustáceos, equinodermos y peces, con presencia de pocos organismos suspensívoros. La Comunidad de arenas fangosas de zonas calmas se desarrolla fundamentalmente en el infralitoral superior, pudiendo aparecer también a más profundidad. Está constituida por un sedimento fangosoarenoso, es decir, son zonas de bajo hidrodinamismo o con alto aporte de limos de origen terrígeno. Esta biocenosis es mucho más pobre que la que aparece en los sustratos no fangosos. Entre la flora destaca la presencia de Caulerpa prolifera y de Cymodocea nodosa. Respecto a la fauna, moluscos y poliquetos son abundantes, con presencia de crustáceos, equinodermos, y peces. Los filtradores son poco abundantes. En muchas áreas marinas circundando los islotes de la subcuenca la fanerógama Cymodocea nodosa se instala sobre arenas finas o fangosas. Estas praderas pueden ser monoespecíficas (con C. nodosa como única especie estructural), o mixtas (con la especie principal acompañada por la fanerógama Zostera noltii y/o el clorófito Caulerpa prolifera). Sobre las hojas de Cymodocea nodosa es frecuente encontrar numerosos invertebrados (moluscos, equinodermos, etc.). Además, las praderas someras de C. nodosa son zonas muy favorables para el reclutamiento de numerosas especies ícticas litorales y albergan poblaciones de peces adultos como la agujilla o aguja de mar (Syngnathus abaster). Las praderas profundas de C. nodosa pueden encontrarse entre 15 y 35 m de profundidad sobre fondos arenosos en zonas donde, por fuerte hidrodinamismo o inestabilidad del fondo, las praderas de P. oceanica no pueden desarrollarse. En la práctica totalidad de las pequeñas islas de la costa este española  aparece, con mayor o menor extensión, Posidonia oceánica (no la hay en el archipiélago de Illes Columbretes). Las pradera de posidonia se instalan sobre fondos arenosos, pero puede hacerlo también sobre roca, extendiéndose desde los 0 m a los 40 m de profundidad. Es una comunidad muy característica del litoral mediterráneo. Estas parderas juegan un importante papel como productores primarios, además de como fijadores del sustrato y lugar de cría y refugio para numerosas especies animales. Su desarrollo se da en aquellas zonas en que las aguas estén limpias, oxigenadas, no contaminadas, y además requiere condiciones de temperatura y salinidad estables, poco hidrodinamismo y un sustrato adecuado para el desarrollo de las plántulas. Además de numerosas especies de algas que se instalan en las praderas de Posidonia, esponjas, cnidarios, briozoos, ascidias, así como equinodermos, moluscos, crustáceos y poliquetos, forman la comunidad que acompaña a la especie que da nombre a la misma. La fauna íctica es así mismo muy abundante.

Zona circalitoral 

Aquellos islotes que surgen desde taludes profundos, que normalmente son  los más alejados de la costa presentan también este ambiente de profundidad. En esta zona la iluminación disminuye, así como el hidrodinamismo (con excepción de las fuertes corrientes). Bajo estas condiciones muchas algas desaparecen, aumentando la presencia de algas calcáreas y de las especies animales. El coralígeno es una comunidad genuinamente mediterránea, que se desarrolla fundamentalmente entre los 25 y 70 m de profundidad (Costa Brava) y de los 40 m a 120 m en el sureste peninsular. En la Comunidad de coralígeno o de algas esciáfilas circalitorales de zonas calmas los principales constructores son las algas calcáreas, siendo los organismos dominantes, tanto en especies como en biomasa, los organismos suspensívoros. El coralígeno bien desarrollado puede presentar una estratificación, con un estrato elevado o erecto, formado por grandes gorgonias y esponjas erectas, un estrato intermedio, formado por grandes colonias de briozoos, esponjas, ascidias, hidrozoos y poliquetos, y un estrato inferior formado sobre todo por algas calcáreas, briozoos, esponjas y madreporarios. Aprovechando los huecos entre las formaciones rocosas, las algas incrustantes y el resto de organismos, se instala una abundante fauna epífita y endobionte. La fauna móvil también encuentra en este bosque refugio y alimento. Son más de 15 las especies de algas típicas del coralígeno, siendo muy numerosas las especies de esponjas y cnidarios presentes. También están bien representados grupos como los briozoos, las ascididas, los moluscos, los crustáceos, los equinodermos, los poliquetos, los platelmintos y los equiúridos, siendo muy abundante la fauna íctica.

Los fondos de sustrato blando más profundos, con sedimentos de origen mezclado, terrígeno y biogénico se suelen denominar Comunidad de fondos detríticos costeros, que se extienden desde el final de la pradera de Posidonia, la biocenosis de arenas bien calibradas, la del precoralígeno o la del coralígeno, hasta profundidades de 100 m o más. Varias especies de algas están presentes en esta comunidad y también esponjas, cnidarios, moluscos, briozoos, ascidias, así como crustáceos, equinodermos, poliquetos y diversas especies de peces. La comunidad presenta una mayor o menor riqueza de especies dependiendo de la estructura del detrítico.

Naturalmente, este patrón general no siempre ocurre. Por ejemplo, en las Illes Columbretes la comunidad de Laminaria rodriguezzi, un alga endémica del Mediterráneo cuya distribución se limita a la franja central de la costa este española, entre las provincias de Castellón y Murcia,  aparece de forma excepcional a profundidades alrededor de los 40 metros, asociadas a surgencias de gases provenientes del fondo marino de Columbretes. La composición de dichas surgencias de gases es principalmente de CO2 y determinan unas condiciones físico-químicas únicas, con un alto grado de acidificación de las aguas que favorecería la incorporación de carbono por parte de Laminaria rodriguezzi y limitaría el crecimiento de especies de algas carbonatadas con las que compiten por él.  También excepcionales son las comunidades de Eunicella cavolini en la bahía de su Illa Grossa. 

1.3. La antigua ocupación humana y la historia del medio ambiente


No son muchos los islotes donde se hayan encontrado yacimientos pre-romanos. En la Isla de S’Encalladora han aparecido restos de hachas neolíticas  y en islote de L’Olla y otros islotes en Murcia (islotes de Mazarrón) se sospecha de ocupaciones íberas. Probablemente en estas épocas muchos de esos asentamientos tan antiguos se situaban sobre promontorios en tierra.

 

Al revés, resulta sorprendente la gran cantidad de islas donde se han encontrado restos romanos, especialmente en la mitad sur de la subcuenca, tal vez fue con esta cultura cuando más islotes fueron utilizados, con fines normalmente portuarios o industriales. Así por ejemplo se han encontrado yacimientos romanos en la Meda Gran, Illa de Portitxol, Illeta de L’Olla,  Illa de Benidorm, Isla Plana de Nueva Tabarca, Isla de Escombreras o en la Isla del Fraile. En época islámica también son bastante utilizadas (L’Olla, Illa de Benidorm). En L’Illa de Portitxol hay vestigios visigodos. En Tabarca hay abundantes restos medievales y la Isla de San Andrés se ha descubierto un enterramiento de esta época. En la Edad Moderna, pocas son las islas que permanecen ocupadas, tal vez solo la Meda Gran, con un destacamento militar y Tabarca, hasta que a finales del sXIX comienzan a construirse faros en algunas de ellas. Los fareros fueron pues los últimos habitantes de las islas de la subcuenca. Tan solo Tabarca y algunas islas muy cercanas a la costa de Cap de Creus tuvieron (y tienen) viviendas con inquilinos distintos a los fareros. Estas islas de fareros son la Meda Gran, Illa Grossa en Columbretes, Isla Plana de Nueva Tabarca, Hormigas y Escombreras. Probablemente, Grossa y Hormigas no tuvieron habitantes hasta la construcción de sus faros.

 

En la Illa de Portlligat y S’Arenella vivían algunas familias y los terrenos de estas islas del Cap de Creus se trabajaron para la agricultura y ganadería. Portlligat se deshabitó en los 70’ pero aún hoy la casa de S’Arenella se mantiene como residencia turística. En la Illa de Benidorm hay un restaurante que da servicio a lo largo de todo el año, aunque nadie duerme en la isla. Es la Isla Plana de Nueva Tabarca la única isla con una pequeña población permanente,  siendo actualmente una pedanía de la ciudad de Alicante. Sobre 1770 es cuando realmente comenzó la colonización de la isla, de la mano del primer ministro gobernador de España en la época, el Conde de Aranda. En 1768 Carlos III consiguió la redención, a cambio de una suma de dinero, de un grupo de sesenta y nueve familias de origen genovés que se habían instalado en la isla de Tabarka frente a las costas de Túnez y que habían sido reducidos a esclavos por las autoridades tunecinas. La construcción de un fuerte con multitud de tropas precisaba población civil para realizar trabajos auxiliares. Por eso se les instaló en esta isla dándole el nombre de Nueva Tabarca (hasta entonces era conocida como Isla Plana de San Pablo) con la idea de construir un fuerte para la defensa de la isla y una ciudad para que pudieran vivir las 296 personas llegadas de la Tabarka tunecina, de procedencia italiana. Así, a finales del S.XVIII se construyeron las primeras casas y edificaciones militares de la mano del ingeniero militar Méndez de Ras. Se amuralló la ciudad, se construyó la casa del Gobernador, una iglesia, lavaderos, cisternas…, pero no se llegó a realizar un despliegue militar tan grande como el previsto. A principio del siglo XX, la población de la isla se mantiene debido a una intensa actividad almadrabera, que cesa en 1960. A partir de entonces se desarrolla el turismo, que, aunque bastante estacional, hace que la población se mantenga activa con sus habitantes todo el año. Esta singular historia se corresponde con un excepcional patrimonio arquitectónico (cuadro 1.3.1).

Cuadro 1.3.1. El Pueblo de Tabarca.

 

La totalidad de la isla fue declarada Conjunto Histórico-Artístico el 27 de agosto de 1964. Cuenta con una muralla cuyo perímetro se adapta al de media isla y se construyó en su mayor parte según los planes originales. Está construida en piedra, con las caras exteriores en sillería. Edificios singulares son:

– La Iglesia de San Pedro y San Pablo (Església de Sant Pere i Sant Pau), de 1770. Tanto el pórtico como los huecos de las ventanas son de inspiración barroca, dominando en ellas las curvas y las superficies alabeadas. Contiguo a la iglesia se construyó un edificio destinado a casa del cura y a escuelas.

– La Casa del Gobernador (Casa del Governador): Al no llegarse nunca a edificar el castillo, la casa del Gobernador se construyó en un lateral de la plaza, sobre la casa que se había construido para caballerizas, a fin de instalar un «alojamiento decente e interino que tiene para el Gobernador y Ayuntamiento».En conjunto se trata de una edificación de dos plantas y cubierta a cuatro aguas. Parte de la planta baja refleja el uso de almacenaje que inicialmente estaba previsto, destacando sobre todo los grandes espacios libres, sostenidos por la doble arcada intermedia. En la actualidad está totalmente restaurada y alberga un hotel.

– La Torre de San José (Torre de Sant Josep): Sus antecedentes están en las construcciones realizadas en los siglos XIV y XV y está situada en el tercio oeste del campo (zona agrícola no urbanizada). El edificio actual, obra de Baltasar Ricoud, tiene forma de tronco piramidal con planta cuadrada y alrededor de ella se proyectó un foso que nunca se construyó. La puerta de acceso se encuentra a elevada altura sobre el terreno, desde donde se puede acceder a través de una reducida escalera. Durante el siglo XIX fue utilizado como prisión del estado.

– El Faro (Far): Se inauguró en 1854, según planos de Agustín Elcoro Berocíbar y se trata de un edificio de grandes dimensiones que sirvió de escuela de fareros. Está formado por un cuerpo inferior de volumen cúbico de dos plantas destinadas a vivienda. Sobre él se alza la torre prismática que sostenía el mecanismo de iluminación, hoy desmantelado. Estilísticamente pertenece al neoclasicismo, aunque su cronología es algo tardía. En 1971 se construyó a su lado un nuevo faro de hormigón armado, el cual fue sin embargo demolido en 1998 para recuperar el faro original.

 

El esquema urbanístico de Tabarca responde a la tradición española de creación de nuevas ciudades, de la cual existe una larga experiencia en América y, ya en el siglo XVIII, con la formación de las poblaciones de Sierra Morena, así como las Pías Fundaciones de la Vega Baja del Segura. Formalmente recoge el planteamiento utópico barroco, al estar amurallada en el límite oeste de la isla mientras que el resto, denominado el campo, estaba destinado a la agricultura que, junto con la pesca, constituirían las fuentes de subsistencia de los habitantes. El plano está integrado por dos ejes principales, uno EO y otro NS, que se cruzan en la gran plaza central, denominada de la Carolina en honor al rey, y la cual se proyectó con un pórtico periférico que nunca llegó a realizarse. La finalidad de los dos ejes se desprende del plano original. El eje EO, de mayor longitud, es funcional y sirve principalmente para conectar la ciudad con el exterior, al estar en sus extremos dos de las tres puertas de la fortificación. Su prolongación imaginaria sigue hasta la torre de San José y más allá, al faro. El eje transversal es más bien simbólico, y debería haber unido la iglesia con el castillo y la casa del gobernador que se hallaría en su interior. Estos dos últimos edificios, sin embargo, nunca se construyeron. Las restantes calles se disponen en paralelo a los dos grandes ejes, formando un entramado ortogonal con los lados de mayor longitud en dirección EO. Las calles, formadas por dos filas de viviendas con fachadas a calles opuestas, dejan en su interior un patio corrido a lo largo de toda la manzana. El sistema urbano se completa mediante una serie de plazas. Aparte de la plaza central (la Carolina), existen la plaza del Conde junto a la puerta de Levante y la de Baillecourt, junto a la de la Trancada. Otra se abre ante la iglesia, mientras que la que debía abrirse ante el castillo nunca llegó a realizarse.

El intenso uso que los distintos pueblos mediterráneos han hecho de los islotes y la gran intensidad de intercambio comercial y cultural entre sus cuencas, ha provocado, seguramente, la llegada “facilitada” de algunas especies a las principales islas, haciendo a bastantes de ellas peculiares en su composición de especies. Un caso singular es el de la Manzanilla de Escombreras (Anthemis chrysantha), un endemismo catalogado “En Peligro Crítico” por la UICN. La distribución de esta especie es muy limitada. En Argelia se cita en la costa noreste del país, en las Islas Habibas y Kistel (Dpto. de Orán) en el Dpto. de Mostaganem, pero se desconoce el número de poblaciones y el número de ejemplares. En Europa las dos únicas poblaciones actualmente están en Cartagena: La Punta de La Azohía (40.000 individuos en 1,5 ha) y en la Isla de Escombreras, de 0,5 ha. viven unas 12.000 manzanillas. Se desconoce si la especie es originaria del norte de África o del sureste de España, pero pudo haber cruzado el Mediterráneo bien de manera natural (grandes temporales, pues sus semillas son muy pequeñas y ligeras) o bien por la acción del hombre (transportada voluntaria o involuntariamente a través de las rutas marítimas). Cartagena ha sido uno de los principales puertos marítimos de la península, centro comercial y plaza militar. De hecho los conflictos entre las dos regiones fueron muy intensos durante los siglos XVI, XVII y XVIII, por lo que las probabilidades de que semillas o individuos de esta planta hubieran sido transportadas a lo largo de una larga historia de relación (amistosa o beligerante) entre las dos costas, parecen altas.

 

Una amenaza común desde muy antiguo para los pequeños islotes del mundo es la invasión de ratas. La expansión del Imperio Romano y el incremento de la población en algunas ciudades como Roma, generó grandes flujos comerciales que probablemente facilitó el transporte de ratas a muchos lugares. Estas rutas comerciales unieron el cercano oriente (Siria, Judea) y la costa norteafricana (Egipto, Cirenaica –Libia-) con las provincias occidentales. Con toda seguridad, aunque difícil de probar, la caprichosa presencia de algunas especies en los islotes de la Costa Este Española tenga que ver con colonizaciones históricas o para evitar precisamente su ocupación. Tal vez el mejor ejemplo en este sentido sea el de las Illas Columbretes, islas “de nadie” hasta hace pocos años y donde sólo en su isla mayor, L’Illa Grossa habitaban víboras. Otro animal ponzoñoso, el escorpión, está presente también en La Ferrera y La Foradada.

 

Son muchos los hallazgos arqueológicos submarinos a lo largo de toda la costa. Ánforas, anclas de piedra, plomo o hierro y restos de embarcaciones han sido hallados en las aguas que rodean los islotes desde Cap de Creus hasta Cabo de Gata.  Aunque ya al final de la Prehistoria, en la segunda mitad del II milenio a.n.e. ya existían contactos y un posible comercio por vía marítima, este se desarrolla con la llegada de los fenicios. La colonización fenicia de la Península Ibérica comenzó alrededor del año 1.100 a.C. con la fundación de la ciudad de Gádir (Cádiz), primera colonia creada en Occidente.  Los fenicios ampliaron sus relaciones comerciales con los pueblos íberos, atraídos por la riqueza mineral del Sur peninsular. Las  relaciones comerciales se basaban en el trueque o intercambio de productos. Los fenicios ofrecían cerámica, telas de vestir y objetos de adorno a cambio de minerales. Los fenicios colonizaron la costa de Mazarrón atraídos por la riqueza de sus minas de plata y plomo. La costas al sur del Cabo de la Nao (se han encontrado restos fenicios en la Illa de Portitxol) constituían un enclave estratégico en la ruta comercial entre Ebussus (Ibiza) y Gádir (Cádiz). Los principales restos de su colonización son dos barcos fenicios hallados en la Playa de la Isla y en Los Gavilanes (Mazarrón). La arqueología submarina ha permitido el rescate de 7.500 fragmentos cerámicos de ánforas, platos, cuencos y urnas del barco de Playa de la Isla. Los restos de esta nave fenicia (quilla, tracas, cuaderna y cuerda) datan del siglo VII a.n.e.

 

Es a partir del s. III a.n.e., al comienzo de la romanización cuando se multiplican las rutas marítimas, que perduran hasta los últimos de la romanidad, entre los siglos V y VII. Muchos fondos de las islas de la Costa Brava (recientemente ha sido encontrado un pecio romano del s. I d.n.e. en Illes Formigues), de las marinas de Alicante y, de la región de Murcia son extraordinariamente ricos en yacimientos romanos, relacionados con las rutas marinas a las ciudades costeras de Emporion, Dianium, Allon, Cartago Nova, Aquilae,…También, especialmente en la mitad sur de la subcuenca, se encuentran restos submarinos de época musulmana (Illa de Benidorm) y medievales.

2. Usos y presiones contemporáneas


2.1. Utilización del medio terrestre


En los últimos cincuenta años la costa este española ha sufrido una transformación muy significativa y se ha convertido en un ámbito estratégico para la economía española. La importancia del turismo vinculado al producto “sol y playa” es un factor económico clave para entender esta transformación. Esta tendencia a la utilización intensiva de los espacios costeros ha provocado que los islotes se hayan convertido a menudo en reductos de patrimonio natural y cultural.

 

Ocupación urbanística. Solo la Isla Plana de Nueva Tabarca está urbanizada. Singularmente, el conjunto urbano de la población de Nueva Tabarca es un magnífico exponente de patrimonio integral, desde que fuera declarada, en 1964, Conjunto Histórico Artístico. Pese a esta protección jurídica, el archipiélago no muestra un estado de conservación óptimo, fruto de la ausencia de un Plan Rector de Gestión Patrimonial, que contemple la isla en su totalidad, que realice rigurosas restauraciones en sus inmuebles, y que cuide que no se desvirtúe la autenticidad del enclave. Sería necesario para ello, estar respaldado por una normativa de carácter urbanístico que contemple el tratamiento que se debe dar a los paramentos externos de las viviendas, al objeto de mantener una homogeneidad en la edificación (alturas, color, aleros, balcones y rejas, entre otros).

 

El resto de las islas tienen, a lo sumo algunos edificios. Las viviendas de los faros, todos ahora automáticos y, por tanto, sin estar habitados, se mantienen en buen estado de conservación. Islas con estos edificios monumentales son la Meda Gran, la Grossa de Columbretes, la ya mencionada Isla Plana de Nueva Tabarca, Hormigas y Terreros. Otras islas tienen pequeñas balizas (islas de Benidorm, Formigues,…,) sin vivienda adosada. S’Arenella (Cap de Creus) cuenta con un alojamiento turístico. L’Illa Grossa en Columbretes tiene un equipo de guardas viviendo permanentemente en una antigua vivienda restaurada y la Isla Grosa (Mar Menor) cuenta también con una vivienda para el equipo de conservación. En L’Illa de Benidorm hay un restaurante, pero no se pernocta en la isla.

 

Turismo. En la actualidad, Tabarca basa su economía en el turismo, fruto del excursionismo que la conecta con los núcleos turísticos de la costa, preferentemente Alicante y Santa Pola, pero también Benidorm, Guardamar y Torrevieja. No hay cifras oficiales, pero la isla es vistada por unas 200.000-400.000 personas al año. La parte emergida de la Isla de Benidorm es visitada por unas 60.000-120.000 personas, y la Illa Grossa de Columbretes, la única de estas tres islas visitables que cuenta con regulación, recibe unas  2.000-3.000 visitas cada año. En la Grossa los visitantes son acompañados por un guía en todo momento y su visita dura sólo unas horas. Los visitantes de la Isla de Tabarca y Benidorm son turistas recreativos que buscan un su mayoría un lugar para el baño y, sobre todo, los restaurantes y terrazas de estas islas. Aunque todos los demás islotes son visitados esporádicamente, esté o no regulado su acceso, lo son, por lo general, en número escaso.

 

Degradación de los hábitats terrestres. La fragilidad de estos islotes de pequeño tamaño y grandes pendientes con poco suelo los han hecho muy vulnerables a los usos llevados a cabo por los hombres durante las distintas ocupaciones a lo largo de la historia. Hasta mediados del siglo pasado, el hombre llevaba consigo animales domésticos que degradaron las islas mayores de la subcuenca hasta pastizales de diente donde poca de la flora mayor perduró, seguramente también por ser utilizada como combustible. Además, las tierras de las zonas con mejor suelo se trabajaban para la agricultura. Buenos ejemplos de islas que han sufrido estos procesos, casi siempre de manera intermitente en el tiempo son Portlligat y S’Arenella (hasta mediados del siglo XX), la Meda Gran, la Grossa de Columbretes, Portitxol, Illa de Benidorm, Isla Plana de Tabarca, Escombreras,…

 

Pero, especialmente a partir de la segunda mitad del siglo XX las islas de la subcuenca, en especial aquellas con mayor degradación de sus hábitats y pérdida de suelo, se ven colonizadas por numerosas especies vegetales exóticas. Especialmente cactáceas del género Opuntia, presente en la mayor parte de las islas de cierto tamaño y otras plantas crasas como Carpobrotus, aunque de manera mucho menos generalizada.

 

La relativamente reciente expansión de la gaviota patiamarilla, que en la subcuenca instala sus principales colonias de cría en islas, ha propiciado también severos procesos de nitrificación y pérdida de suelos, derivando las comunidades de maquia mediterránea de muchos islotes hacia comunidades halonitrófilas con especies de menor porte. La Meda Gran o la Isla de Benidorm son buenos ejemplos de islas con grandes colonias de gaviotas donde la vegetación no corresponde con la que potencialmente debería haber de no soportar tan grandes números de parejas reproductoras (y descansaderos durante todo el año). No obstante, en los últimos años, las poblaciones de gaviota patiamarilla están disminuyendo en la costa levantina.

 

Especies introducidas. Afortunadamente, son pocas las islas en donde ha habido registros de ratas (Rattus.sp). Seguramente por falta de estudios, solo hay presencia confirmada de alguna de las dos especies de ratas domesticas en la Isla Plana de Tabarca y en Escombreras, pero hay indicios de que hay o haya habido ratas en el islote de Mazarrón y en la Isla del Fraile, y en las grandes islas del Portitxol y del Descobridor, a unos metros tan solo de la costa. En el Islote de la Mona (Cluster Illosts de la Marina Alta) se erradicaron, aunque la proximidad de este islote con la costa hace que sean probables nuevas llegadas de algún individuo. Tanto aquí como en la Isla de Benidorm (a dos millas de la costa pero con visitas diarias de barcos con pasajeros), la Generalitat Valenciana cuenta con un protocolo de vigilancia y actuación rápida en caso de indicios de su presencia. El ratón doméstico es también una especie poco frecuente, esta especie está siempre asociada al establecimiento de algún grupo de personas en las islas y tiende a desaparecer en los casos en que los habitantes se han ido, como ha ocurrido con las familias de fareros. Se reporta su presencia en las Medas Gran y Petita (en contradicción con lo dicho anteriormente) y en Tabarca. Y hay pruebas de su presencia anterior en la Grosa de Columbretes y en la Isla de Benidorm (hasta mediados del s.XX). El conejo es otro de los mamíferos que se ha introducido con frecuencia por intereses cinegéticos, incluso cuando los islotes no tenían asentamientos, pero actualmente hay conejos solo en Portitixol, Tabarca, e Isla de Mazarrón. No obstante esta especie ha habitado en islas como Portlligat, , Meda Gran, Illa Grossa de Columbretes, Illa de Benidorm, o incluso en el pequeño islote de La Galera de Nueva Tabarca.

 

Con cierta probabilidad, algunas de las especies de reptiles que aparecen en islotes han sido introducidas. Tal vez esto ocurrió con las víboras que dieron nombre, ya en la antigüedad, a las Columbretes, aunque resulta difícil de probar esta circunstancia. Con toda seguridad también mucha de la pequeña fauna de las islas (artrópodos, moluscos, etc) ha sido llevada voluntaria o involuntariamente por el hombre.

 

Algo parecido ha debido ocurrir con la flora en términos de la microescala espacial de estos pequeños islotes. Sin embargo, estas introducciones corresponderían a flora silvestre local o doméstica. Pero la jardinería trae, a mediados del siglo XX, muchas de las plantas exóticas con carácter invasor que actualmente se encuentran en muchas islas de la subcuenca este española. La chumbera Opuntia ficus-indica es la más referenciada pero otras como Oxalis pes-cabrae o los ágaves son también muy comunes. Plantas suculentas como las rastreras Lampranthus sp. o Carprobrotus sp conquistan con facilidad las zonas más desnudas de algunas de las islas, como ocurre en Tabarca o Portlligat, donde se han erradicado prácticamente. Otras plantas exóticas de porte arbóreo como Ailanthus altissima, cipreses o eucaliptos son poco frecuentes, especialmente en la costa meridional; más al sur de Tabarca no hay árboles, con la excepción de una Acacia retinoides en Isla Grosa (Angel Sallent, com.pers.).

 

Riesgos ambientales en la costa. Otro factor de desequilibrio es el factor riesgo. El aumento tan significativo de interacciones, presiones y de usos del sistema costero genera automáticamente un aumento en el riesgo ambiental global.

 

 – Riesgo de pérdida de insularidad: Algunas obras públicas o cambios imprevistos en el hidrodinamismo de las corrientes costeras pueden ocasionar la unión de las islas al continente. Esto ha ocurrido en varias ocasiones (el espigón del puerto de LLansá, en Cap de Creus, unió en los 70 una antigua isla con la localidad), pero parece que hoy en día las evaluaciones de impacto ambiental exigen medidas correctoras que eviten estos supuestos, como ocurrió con la Isla de Escombreras en la entrada del puerto de Cartagena, aunque parece que la vulnerabilidad de esta isla a muchas de las habituales amenazas ha aumentado desde entonces. Otras islas muy próximas al mar, que no llegan a categorizarse como “pequeñas islas” están cerca de costas de acreción donde se pueden producir istmos sedimentarios que comuniquen a las ahora ínsulas (valga Illa Roja como ejemplo). Nótese, sin embargo que algunas de las islas más singulares de la subcuenca, como la Isla de Portitxol o la Isla del Fraile, cuentan con un cordón de arena a escasa profundidad y, por tanto, susceptible de emerger como consecuencia de leves cambios hidrodinámicos. En sentido contrario, el ascenso del nivel del mar relacionado con el cambio climático, es un factor que favorece la insularidad pues la mayor parte de los islotes de la subcuenca son relativamente abruptos y cercanos a la línea de costa.

 

– Riesgo de contaminación de las aguas que constituyen el Dominio Público Marítimo Terrestre: El aumento de la navegación con transporte de mercancías peligrosas y especialmente el transporte de petróleo y substancias químicas generan, también, un factor de riesgo de contaminación marina importante que proviene de los accidentes, pero también de las descargas de los barcos en alta mar (aguas de lastre y sentina especialmente). Aunque se trate de contaminación marina (tal vez sean los islotes murcianos próximos al puerto militar e industrial de Cartagena los más vulnerables) algunos residuos sólidos y petrolíferos producen efectos directos en los hábitats terrestres de los islotes, en sus cotas más bajas principalmente, pero también en lugares de su interior, transportados por la fauna, normalmente, las gaviotas patiamarillas.

2.2. Utilización del medio marino


Pese a la delimitación considerada en esta obra para definir el medio marino de los islotes, por causa de las propias características de este medio acuático, no resulta sencillo discriminar las actividades en el medio marino que causan efectos significativos en estas áreas marinas de, cómo máximo, media milla alrededor de los islotes. Un resumen de estas actividades se muestra en la tabla 2.2. 1.

 

Cluster

 

 

Isla

 

 

Pesca extractiva

 

Cultivos   marinos Marisqueo Navegación Recreattiva Anclajes Buceo recreativo Vertidos Observaciones
Illots

 de

 Cap de Creus

Illa de Portaló SI  

NO

 

NO SI NO NO NO  
 

Illa de S´Encalladora

 

NO NO NO SI NO NO NO  
 

Illa de

Massa D´Or

 

SI NO SI* SI NO SI NO *Coral rojo
 

Illa Messina

 

SI NO SI* SI NO SI NO *Coral rojo
 

Illa de Portlligat

 

SI NO NO SI SI NO NO  
Illes Medes i Montgrí Montgrí SI NO NO SI SI SI* NO *60.000 buceadores/año
Medes NO NO NO SI NO SI* NO *70.000 buceadores/año
Illots de la Costa Brava Central Illes Formigues SI NO NO SI SI SI NO  
 

Illots de la Costa Brava Sud

 

SI NO SI* SI SI SI SI *Coral rojo
Illes Columbretes  

La Foradada

 

NO NO NO SI NO SI NO  
 

Illa Grosa

 

NO NO NO SI NO SI NO  
 La Ferrera NO NO NO SI NO SI* NO *10.000 buceadores/año en todo el cluster
Illots de la Marina Alta  

Illot de la Mona

 

NO NO NO  SI NO SI* NO *regulado
 

Illa del Portitxol

 

SI NO SI* SI SI SI NO * dátil de mar
 

L´Illa del Descobridor

 

SI NO SI* SI SI SI NO * erizos y dátil de mar (furtivos)
Illots de la Marina Baixa L’Olla SI NO NO SI SI* NO NO *anclajes (muertos de hormigón) permanentes
Illa Mitjana SI NO NO SI SI SI SI* *Aguas residuales EDAR
 

L´Illa de Benidorm

 

SI NO NO SI SI SI SI* *Sanitarios rte.
Archipiélago de Nueva Tabarca NO NO NO SI SI NO SI  
Islas del Mar Menor y Cabo de Palos  

Grosa

 

SI NO NO SI SI NO NO  
 

Hormigas

 

NO NO NO SI NO NO NO  
Islas del Golfo de Vera Norte Isla de Escombreras SI NO NO SI SI SI SI  
Isla de las Palomas SI NO SI* SI SI SI SI *Dátil de mar
Isla de Cueva de Lobos SI NO NO SI SI      
Isla del Fraile SI SI NO SI SI SI NO  
Islas del Golfo de Vera Sur  

Isla Negra

 

SI NO NO SI SI SI SI  
 

Terreros

 

SI NO NO SI SI SI NO  
 

San Andres

 

SI NO SI SI SI si SI  

 

Tabla 2.2.1.: Principales usos del medio marino de los pequeñas islas de la Costa Este Española.

Pesca marítima. Unos 2.000 barcos de pesca tienen sus bases en los puertos de la costa este peninsular, descendiendo en número de norte a sur. Como se ha dicho, por lo general el entorno marino de  los islotes de la subcuenca  es bastante somero (menor a los 50m de profundidad) y por ello sólo la flota artesanal suele poder calar sus artes menores en sus aguas. Son la flota más numerosa (unos 1.200) y se corresponde con barcos de menos de 10 m de eslora y generalmente con no más de dos tripulantes. Como ocurre con las artes mayores, cada año son menos los barcos que faenan en las aguas de la subcuenca, según las estadísticas pesqueras oficiales del MAGRAMA.

 

Acuicultura. Se producen más de 30.000 Tm al año, especialmente en Cataluña y la Comunidad Valenciana. Por lo general las piscifactorías se sitúan alejadas de los islotes, pero en el entorno de la Isla del Fraile (Golfo de Vera Norte) hay una cerca. El alcance de los efectos causados por las granjas marinas está limitado generalmente en el espacio, aunque el efecto de la hidrodinámica local (fuerzas dispersantes) se debe tener en cuenta, pues la acuicultura es una actividad que introduce nutrientes en el medio marino, a través de los efluentes de las instalaciones. Los mayores flujos de compuestos químicos disueltos liberados en acuicultura son carbono (C), nitrógeno (N) y fósforo (P), derivados del metabolismo de peces y moluscos y la descomposición de residuos sólidos. Esta actividad causa el deterioro de los hábitats bentónicos debido principalmente a los aportes en exceso de nutrientes y materia orgánica en columna de agua y sedimentos. Otros efectos sobre el ecosistema son el aporte de contaminantes sintéticos (antibióticos) y no sintéticos (metales pesados) y contaminación biológica por el escape de genotipos y especies alóctonas. Debido a la falta inicial de control medioambiental, la actividad acuícola se inició en esta costa a finales de la década de los ochenta del siglo pasado en localidades someras protegidas de los temporales, causando deterioros muy significativos sobre las comunidades infralitorales y la calidad de la masa de agua, destacando la regresión de las praderas de Posidonia oceánica. En la actualidad la actividad acuícola se concentra en aguas más distantes y profundas (30-40 m), aunque no lo suficientemente remotas como para descartar su influencia sobre las praderas de P. oceanica y otras comunidades infralitorales y con una influencia más directa sobre hábitats y comunidades circalitorales de elevado valor ecológico como las comunidades de maërl. 

 

Marisqueo. La mayoría de las especies capturadas en esta costa son bivalvos y otras especies tales como los erizos y gasterópodos.  Por lo general se entiende cómo marisquear a la extracción de organismos sésiles o muy ligados al fondo. Sin embargo, muchos crustáceos, en particular muchos decápodos, se capturan con medios de pesca comunes para la captura de peces, y estas especies se consideran por tanto especies pesqueras, como la langosta o la galera. Tanto las zonas de marisqueo (zonas de producción de moluscos) como las licencias para practicar dicha actividad son definidas y otorgadas respectivamente por las comunidades autónomas. Como actividad profesional no es una actividad común en los islotes. Sin embargo, en los islotes de la subcuenca se da la extracción selectiva no regulada de especies de invertebrados costeros como el dátil de mar Lithophaga litjophaga (en el mediolitoral inferior). En el caso del dátil de mar su extracción de la roca se realiza por métodos destructivos y ha supuesto la destrucción de plataformas de vermétidos en muchas zonas del sureste peninsular. Otro ejemplo sería la extracción de erizos (Paracentrotus lividus) y lapas, como la amenazada Patella ferruginea.  El coral rojo se explota legalmente en la Costa Brava. La sobreexplotación de Carallium rublum es una de las principales amenazas reconocidas para las comunidades de esta especie.

 

Puertos y navegación marítima. En la costa levantina peninsular se sitúan  9 Puertos de Interés General (comerciales):

 

  • Puerto de Barcelona
  • Puerto de Tarragona
  • Puerto de Castellón
  • Puerto de Sagunto
  • Puerto de Valencia
  • Puerto de Gandía
  • Puerto de Alicante
  • Puerto de Escombreras
  • Puerto de Cartagena

 

Más de 22.000 buques mercantes y de pasajeros recalan en estos puertos cada año, lo que da una idea del gran tránsito marítimo que soporta la esta subcuenca.  Abundantes son también los puertos pesqueros de competencia autonómica: 39 en Cataluña, 28 en la Comunidad Valenciana, 4 en Murcia y 3 en la costa nororiental de Almería. Similar tendencia, de más a menos abundantes, experimentan los puertos deportivos de la costa: 50 puertos (30.000 amarres) están en la costa catalana, 41 en la Comunidad Valenciana (20.000 amarres), 19 en la región de Murcia (6.500 amarres) y 3 en la costa Almeriense perteneciente a la subcuenca.

 

Los puertos son puntos de introducción de especies invasoras y focos de alta densidad de tráfico marítimo. Afecta principalmente a comunidades características de hábitat someros bentónicos y es una importante amenaza de comunidades particularmente relevantes en muchas de las islas de la subcuenca, como las plataformas de Dendropoma paetreum, las cornisas de Lithophyllum byssoides, las praderas de Zostera noltii o los cinturones de Cystoseira sp. y otras feofíceas. Estos ambientes someros son clave además para el reclutamiento de muchas especies de peces, muchas de ellas de elevado interés pesquero. Algunos grandes puertos pueden causar un impacto significativo no solo en los hábitats bentónicos someros, sino también en comunidades circalitorales, como el Puerto de Cartagena.

 

Náutica recreativa. El número de licencias de los deportes náuticos (actividades Subacuáticas, esquí náutico, motonáutica, piragüismo, remo, vela y pesca deportiva) ronda las 65.000 al año. El buceo deportivo se ha convertido en el principal uso público del medio marino de los islotes de la subcuenca. La transparencia, baja cantidad de materia orgánica por la falta de ríos caudalosos, alta temperatura del agua, la frecuencia de calmas y la belleza de los paisajes submarinos de las islas e islotes de la subcuenca han convertido a esta costa en un importante destino turístico para la práctica del buceo. La Costa Brava, con las Illes Medes a la cabeza, es el tramo costero donde se producen más inversiones, aunque mantiene una gran estacionalidad. Las islas del norte de Alicante, Murcia y norte de Almería reciben cada año más visitas de buceadores, con temporadas más largas que las de la Costa Brava. Este turismo azul representa, en la actualidad, la mayor producción económica con el menor impacto en las aguas de estas islas. Los impactos directos de la actividad del buceo recreativo se centran de manera más importante sobre la fauna y flora bentónicas, con el efecto del roce de las aletas sobre el fondo, así como interacciones poco respetuosas de los buceadores con el fondo. Por lo general, la mayor cantidad de impactos son producidos por buceadores noveles, que aún no controlan la flotabilidad, o fotógrafos submarinos poco respetuosos. Los impactos de las aletas producen el desprendimiento o la rotura de organismos bentónicos, facilitando la proliferación de organismos menos vulnerables a dichos impactos, así como la de ciertas enfermedades. También se han documentado impactos del paso frecuente de buceadores sobre praderas de P. oceanica.

 

 

Turismo. Unos 18 millones de turistas extranjeros llegan cada año a esta costa. Quizá el impacto más directo de estas densidades de población sean los vertidos urbanos.

 

Vertidos de aguas residuales. Los vertidos de aguas residuales urbanas contienen una importante carga orgánica y de diferentes tipos de contaminantes (detergentes, fármacos, etc.) que pueden causar el deterioro de los hábitats infralitorales sensibles (praderas de P. oceanica y comunidades rocosas con Cystoseira spp. y Dendropoma petraeum. Cuando esto ocurre, en las comunidades de Cystoseira decrece la complejidad estructural de la comunidad y aparecen especies oportunistas como Ulva rigida y abundan especies resistentes a los cambios ambientales como Mesophyllun lichenoides y feofíceas incrustantes, como se ha podido observar en zonas de afección de un emisario en Palamós. Afortunadamente, debido a las necesidades de ahorro de agua en el levante, cada vez son más las plantas de tratamiento de aguas residuales que incorporan un ciclo terciario que permite el reciclaje de buena parte del agua que es utiliza para el riego, especialmente en las comunidades autónomas de Valencia y Murcia. No obstante, dificultades técnicas propiciadas por la estacionalidad en el número de habitantes en los núcleos urbanos y en las necesidades de riego, hacen que en ocasiones se viertan aguas sin este tratamiento, como ocurre con el vertido de Sierra Helada, donde la Illeta Mitjana muestra un alto grado de afección como consecuencia de su cercanía a un vertido de agua residual.

 

 

Vertidos plantas desalinizadoras. Son vertidos de salmuera resultante de la desalación de agua de mar por ósmosis inversa, cuyas plantas se han desarrollado en las últimas décadas en las secas costas levantinas. Pueden causar efectos tóxicos sobre la fauna y flora bentónica dando lugar al deterioro e incluso regresión de las comunidades bentónicas sobre las áreas que se dispersan estos vertidos, ya que debido a las particulares características de las masas de “salmuera”, pueden dispersarse a varios kilómetros desde el punto vertido. El efecto tóxico se produce por el incremento de la propia salinidad del medio, aunque otras sustancias químicas añadidas en el proceso de ósmosis podrían contribuir a la toxicidad del vertido (p.e. metabisulfito). Hábitats de alto valor ecológico, como las praderas de P. oceanica, son particularmente sensibles a pequeños incrementos de la salinidad del medio, viéndose significativamente alteradas por estos vertidos a medio y largo plazo. En la actualidad estos vertidos se producen siguiendo recomendaciones para minimizar su impacto, como la dilución previa de la salmuera con agua de mar, o alejar el vertido de los límites de las praderas. Sin embargo, existe evidencia de la potencialidad de estos vertidos para afectar la estructura y dinámica de comunidades de fondos blandos circalitorales, incluyendo comunidades de maërl, y los hábitat rocosos profundos. Por otro lado, deben tenerse en cuenta las alteraciones físicas del fondo marino causadas por la construcción de los emisarios de salmuera, que en algunas localidades han causado la destrucción parcial de praderas de P. oceanica y otras comunidades vulnerables.

 

 

Estas actividades, aquí mostradas a grandes rasgos, conllevan una serie de infraestructuras y hábitos que dan lugar a una serie de presiones e impactos específicos, con efectos a diferentes escalas espaciales.

 

Perdidas físicas.

 

Se entiende por pérdidas físicas en los ecosistemas marinos la desaparición/modificación del sustrato o de hábitats motivados por el sellado o la variación del perfil de fondo. Generalmente, la modificación del perfil de fondo conlleva cambios de corta duración en las concentraciones de sólidos en agua. El depósito de sedimentos puede dar lugar al enterramiento de las especies que viven sobre el fondo. Si la capa de sedimentos que se deposita tiene un espesor menor de 20 cm, buena parte de la biota tendrá el poder de adaptarse a ella, mientras que si el espesor es mayor, la mayoría de ella perecerá. Varias son las presiones que pueden dar lugar a estos impactos:

 

Extracción de sólidos: explotación de yacimientos submarinos y dragados portuarios Las únicas actividades extractivas que, de acuerdo con la legislación vigente en España, y en particular con la Ley 22/1988, de Costas, pueden realizarse son:

 – Extracciones de arenas para la creación y regeneración de playas (reguladas por la propia Ley de Costas).

 – Dragados portuarios necesarios para la construcción o mantenimiento de puertos y vías de navegación (regulados por la Ley 48/2003 de régimen económico y de prestación de servicios de los puertos de interés general, modificada por la Ley 33/2010, y sujetos también a la Ley de Costas en lo que pudiera afectarles).

 – Obras de dragado realizadas fuera del dominio público portuario para rellenos portuarios (regulados por las mismas normas).

 La extracción de sedimentos del fondo marino, ya sea para regeneración de playas o para aumentar o mantener el calado de los puertos, da lugar, entre otros impactos, a la pérdida de sustrato y a la modificación del perfil de fondo. Son varios los sistemas que se emplean en la extracción de materiales, dejando en los fondos marcas de diferente naturaleza. Así por ejemplo la succión de arrastre genera surcos menos profundos, pero que ocupan una mayor superficie que la succión estacionaria, donde los socavones son más localizados. La morfología final del lecho marino depende también del tipo de sustrato (arena o grava) y de la capacidad de las corrientes locales para redistribuir el sedimento. Debido a la limitación técnica que supone la profundidad para la extracción de las arenas (los equipos estándar de dragado no sobrepasan normalmente los 50 m de profundidad), la práctica totalidad de las actuaciones de extracción tienen lugar dentro de la plataforma continental, en zonas relativamente cercanas a la costa, que es el área principalmente colonizada por las poblaciones bentónicas.  En la provincia de Alicante, la procedencia de la arena de origen marino utilizada en las regeneraciones de los últimos años (20072011) es del dragado de puertos como el de Oliva, Pilar de la Horadada y el club de regatas de Alicante. Sin embargo, cabe destacar la existencia de dos yacimientos submarinos, a saber: el de Sierra Helada, muy próximo a la Illa Mitjana,  y el situado entre la Punta de Moraira y el Cabo de la Nao (cluster Illots de la Marina Alta). En particular, el yacimiento de Sierra Helada ha sido objeto de diversos estudios desde el año 1986. Por ello, se trata de un yacimiento muy conocido y cuyos recursos han venido siendo utilizados desde principio de los años noventa en diferentes obras de la costa.   Una de las cuestiones más importantes en las extracciones de áridos submarinos es el tiempo que tarda el fondo marino en recuperarse tras una extracción. Según la información disponible, la recolonización de un área dragada puede ser relativamente rápida, con un reestablecimiento de la biomasa entre los 24 años posteriores si las actividades de extracción han sido de corta duración (periodos de hasta 1 año) mientras que el fondo marino puede tardar más de 7 años en recuperarse si los lugares de préstamo han sido dragados repetidamente y con elevada intensidad. Algunos de estos dragados han causado la destrucción parcial o total de hábitats particularmente sensibles como las praderas de P. oceanica. Durante la operación de dragado otros efectos pueden causar impactos indirectos sobre los hábitats vecinos, como el incremento de la turbidez, la hipersedimentación o la movilización de nutrientes y materia orgánica contenida en los sedimentos marinos. Actualmente las zonas de dragado contempladas para este tipo de operaciones afectan directamente a comunidades del detrítico circalitoral y pueden afectar indirectamente a praderas profundas de angiospermas marinas, comunidades de maërl y de los hábitats de roca profunda.

 

Vertidos de material dragado. La reubicación en zonas marinas de sedimentos procedentes de dragados en puertos sólo se permite en España cuando no se puede dar un uso productivo a los mismos y no se superan ciertos umbrales de contaminación. Esta actividad requiere de autorización y ha de realizarse en áreas previamente definidas, destinadas a este fin. Entre los otros usos que se dan a los sedimentos se encuentran el relleno de obras, la regeneración de playas, usos agrícolas, relleno de zonas húmedas, etc. los vertidos se realizan a profundidades y distancias a costa que intentan reducir al máximo el impacto sobre las comunidades bentónicas mediante la dispersión natural de los sólidos en suspensión. No hay afección a islotes de la subcuenca. Frente a los puertos de Denia y Santa Pola hay sendos puntos de vertido autorizados con cierta cercanía a los clusters de de la Marina Alta y Tabarca, pero es dudosa su posible afección.

 

Regeneración de playas y creación de playas artificiales. En la regeneración de playas o creación de playas artificiales, el aporte de sedimentos sueltos puede provocar una serie de impactos en la zona costera, entre los que destacan el enterramiento, la modificación del perfil de los fondos próximos y el cambio del tipo de fondo en las playas artificiales. 

 

Arrecifes artificiales y barcos hundidos. Los arrecifes artificiales y otras estructuras hundidas provocan alteraciones en el perfil de fondo del medio marino. Los arrecifes artificiales dan lugar a un impacto de sellado del fondo marino que depende de la forma, volumen y distribución espacial de los módulos que lo conforman, los cuales son elegidos en función de su finalidad. Así, por ejemplo, los arrecifes de protección, que no suelen superar 1 km2 de extensión, están formados por bloques compactos y con barras incrustadas en las que se pueden quedar enganchados los aparejos. Son colocados para disuadir de la pesca ilegal de arrastre, que provocaría la abrasión de una superficie de fondo marino mucho mayor. Sin embargo, los arrecifes de producción pueden ocupar más de 10 km2 , distribuyéndose los módulos de forma discontinua en barreras, y dejando entre sí áreas libres que permiten las actividades pesqueras con artes fijos y sellando una superficie ínfima en relación a la superficie protegida (alrededor del 0,04 ‰). Además, los módulos presentan un volumen considerable, huecos y un gran desarrollo de superficies aptas para el desarrollo de organismos. En España empezaron a colocarse arrecifes artificiales a finales de los años 70, pero la mayoría de ellos han sido instalados a partir de los años 90. Algunos de ellos son gestionados por la Secretaría General de Pesca (por ejemplo los de Tabarca), mientras que otros lo son por las Comunidades Autónomas (Illa de Benidorm).

 

En ocasiones, las embarcaciones hundidas de forma controlada se consideran también arrecifes artificiales. Conviene resaltar que estos hundimientos son siempre de barcos con cascos de madera, cuya vida bajo el agua tiene un tiempo limitado, es decir, que su impacto sobre los fondos va decreciendo con el paso del tiempo. Además es necesario recordar que esta línea ha sido interrumpida en cumplimiento de convenios suscritos por España.  Asimismo, el naufragio accidental de barcos también da lugar al sellado del fondo marino sobre el que se depositan.

 

Daños fisicos

 

Alteración de las condiciones hidrodinámicas y modificación de la sedimentación. En el siguiente apartado se recogen aquellas presiones que pueden originar una alteración de las corrientes y/o cambios en la longitud de onda, altura y frecuencia del oleaje, y que, en consecuencia, pueden dar lugar a cambios potenciales en los patrones de erosión, transporte y deposición de sedimentos y sustancias tanto en la costa como en el mar abierto. Se incluyen también presiones que, sin modificar significativamente las variables hidrodinámicas, alteran la tasa de deposición natural de las sustancias por acción de la gravedad.

 

La erosión es un problema en las provincias de Barcelona, Tarragona y Valencia. Singular es la erosión costera y regresión de la línea de costa en el Delta del Ebro. La construcción de 130 presas en la cuenca ha originado que la aportación de los sedimentos del río, que permitían la acreción del Delta, se haya reducido a menos del 5% de su volumen original. A esto hay que añadir las previsiones sobre la subida del nivel del mar que, según estudios del Panel Internacional sobre el Cambio Climático (IPCC), en el escenario más optimista el nivel del mar subiría una media de aproximadamente 30 cm en el horizonte temporal de 2100. Como se ha dicho (cuadro 1.1.1.) la Isla de Buda es la zona con mayores tasas de erosión, llegando a valores máximos actuales del orden de 12 metros/año.

 

Abrasión.

 

Pesca de arrastre: El arrastre de fondo es un arte de pesca no selectivo que consiste en el empleo de una red lastrada que barre el fondo del mar capturando todo lo que encuentra. Esto supone un impacto negativo sobre el fondo marino por abrasión. Aunque ocurría en el pasado, en la actualidad sólo algunos islotes alejados de la costa (p.e. S’Encalladora o Massa D’or, por fuera de la reserva marina) pueden sufrir este tipo de impacto. A pesar de ser una práctica ilegal en el Mediterráneo a profundidades menores de 50 m, es uno de los principales impactos derivados de la actividad pesquera que ha causado la destrucción, parcial o total, de las principales comunidades biogénicas infralitorales (praderas de Posidonia oceanica) y circalitorales (maërl y coralígeno). En las últimas décadas la flota de arrastre se está reduciendo y se han implantado nuevos sistemas que permiten mejorar su control, como el Vessel Monitoring System o VMS, un sistema que periódicamente emite una señal, que se trasmite vía satélite a un centro de control de la Secretaría General de Pesca.

 

Fondeo de embarcaciones. El fondeo de barcos se concentra en los denominados fondeaderos, que son zonas generalmente seguras por su protección frente al oleaje y abrigo de los vientos así como por su profundidad. La actividad del fondeo repetido de muchas embarcaciones en un mismo lugar puede suponer una fuente de presión, provocando problemas de abrasión sobre todo en el caso de fondeos con ancla. Cuando la demanda estival de atraque de embarcaciones supera la capacidad de un puerto y las aguas anexas no están adscritas a él, los Servicios Provinciales de Costas pueden otorgar autorizaciones de temporada para la instalación de fondeos. La mayor parte de los islotes carecen de regulación eficaz del fondeo. En algunos entornos marinos como la Illa de Portlligat o Illa de Benidorm existen trenes de fondeo convencionales. En muchas de las islas las administraciones locales y autonómicas han hecho tímidos intentos de instalación de boyas de bajo impacto (PN de Cap de Creus, Medes y Montgrí, islas del norte de Alicante y norte de Almeria,…). Dentro de las áreas perimetrales de las reservas marinas (de gestión autonómica o estatal) el fondeo suele estar bien regulado y dotado de medios de amarre y de vigilancia (Illes Medes, Columbretes, Cap San Antoni, Tabarca y Cabo de Palos). El fondeo afecta fundamentalmente a comunidades de hábitats someros infralitorales, pero en especial las praderas de P. oceanica y es una importante amenaza para las poblaciones dispersas de Zostera noltii. En este último caso los impactos pueden ser permanentes (implican la instalación de estructuras de fondeo) o temporales (fondeo con ancla). Otro tipo de fondeo no controlado es el que se produce en fondos rocosos para la práctica del buceo o la pesca submarina, que causa erosión de la biocenosis y destrucción parcial de las especies bioconstructoras como las gorgonias. Los fondeaderos son focos de introducción y dispersión de especies alóctonas y de aportes de aguas residuales ricas en nutrientes y materia orgánica susceptibles de causar efectos locales y temporales de eutrofización.

 

 

Vertidos industriales y agrícolas. Son vertidos de la industria química y petroquímica que aportan al medio marino substancias tanto sintéticas como no sintéticas potencialmente tóxicas y peligrosas para el medioambiente, sus especies, grupos funcionales, hábitats y comunidades. En el caso de industrias de fertilizantes, los vertidos producen además efectos relacionados con la eutrofización. Casos llamativos son la pérdida de superficies importantes de praderas de P. oceanica causadas por los vertidos de una fábrica de Deretil, al sur de la Isla de Terreros o los vertidos de residuos mineros en Portmán (Murcia) y el área de influencia de Cartagena. Los vertidos agrícolas son provenientes de los cultivos (cítricos, arroz, etc.) que por medio de los excedentes del agua de riego o por las lluvias llegan al agua marina a través de las ramblas, ríos o de los aportes subterráneos de aguas dulces. Son substancias tanto sintéticas como no sintéticas potencialmente tóxicas y peligrosas para el medioambiente, sus especies, grupos funcionales, hábitat y comunidades. Se utilizan como fertilizantes e insecticidas en la agricultura y tienen efectos directos sobre los organismos.

Introducción de especies exóticas invasoras marinas. Son varios los agentes que dan lugar a la entrada de especies alóctonas al medio marino español (vectores de introducción) y varias las rutas geográficas seguidas por ellos (vías de introducción). Caulerpa cylimdracea es la especie invasora más extendida por las islas del levante español.

3. Estado de los conocimientos en materia de biodiversidad y conservación


3.1. Estado del medio terrestre :


Las principales islas que llamaron primeramente la atención de científicos y naturalistas fueron las de los archipiélagos de Columbretes (Español, 1958), Medes (Vayreda, 1902; Español, 1964; Balcells, E., 1968) y Tabarca. El medio marino de Cap de Creus ha sido estudiado en abundancia desde los años 50, pero, posiblemente por causa de la proximidad de la mayoría de sus islas, la parte emergida de estas no ha recibido la misma atención.

 

Las comunidades terrestres de las Illes Medes (fundamentalmente la Meda Gran y la Meda Petita) han sido inventariadas y se ha confeccionado una cartografía de los hábitats terrestres de las islas del archipiélago. La evolución de las comunidades de la Meda Gran en los últimos años en relación con el tamaño de la colonia de Gaviota patiamarilla es relativamente bien conocida: 255 especies de flora vascular, 9 especies de briófitos y unas 80 especies de líquenes (Ros et al. 1984) y se ha constatado extinciones locales de 5 taxones de plantas vasculares. No obstante, los pequeños y numerosos islotes de los sectores central y sur de la Costa brava apenas han sido investigados.

 

Todo lo contrario ocurre con el Archipiélago de Columbretes, objeto de una primera expedición naturalística ya en 1894 por Ludwig von Salvator y donde se han realizado varios inventarios de flora por Calduch (1947-1965), artrópodos (Español, 1958) y coleópteros, en 1964 por Compte. A partir de los años 80 y con las primeras propuestas de protección, las Columbretes y L’Illa Grossa especialmente, empiezan a ser objeto de campañas de investigación del medio terrestre y marino que descubren su singularidad, estado de conservación y amenazas,  generando los primeros inventarios de flora y fauna, censos y cartografías que se mantienen hasta la actualidad.

 

El conocimiento de los islotes de la Marina Alta es mucho más reciente. El Illot de la Mona se declaró hace unos años Microrreserva de Flora, y desde entonces su flora es monitorizada periódicamente. La Illa del Portitxol, de propiedad privada, apenas cuenta con estudios sobre su flora y fauna terrestres (Gadea, 1979), aunque algo mejor conocido es su patrimonio arqueológico. En 1986 se realizó un estudio de la colonia reproductora de Gaviota Patiamarilla en La Illa del Descobridor, y en 1988 y 1989 se muestrean Portitxol y Descobridor en busca de aves marinas, censándose entonces también las colonias de Gaviota patiamarilla.

 

Es la Illa de Benidorm la mejor conocida de los Illots de la Marina Baixa, pues en ella se han llevado a cabo diversos proyectos de restauración del hábitat y cuenta con un servicio regular de barcos de pasajeros, realizándose al menos dos inventarios de flora (1999 y 2006). Los invertebrados, aunque se han muestreado, no han sido inventariados aún, habiendo citas solo de algunos grupos taxonómicos. Sus dos colonias de Paíño europeo (Hydrobates pelagicus melitensis) son monitorizadas anualmente ininterrumpidamente desde 1993, convirtiendo a estas poblaciones en modelos de referencia. Existen datos antiguos del uso público y afluencia de visitantes al islote y su medio marino durante al menos una década (desde 1999 hasta 2009). Menos información hay sobre su patrimonio arqueológico (tan solo una cata en el año 2000).

 

En Tabarca, uno de los primeros trabajos científicos sobre el medio terrestre es el del entomólogo catalán Francesc Español, quien en 1963 catalogó los coleópteros de la familia Tenebrionidae. Cuarenta años más tarde, se revisó el estado de conservación de algunos de estos tenebriónidos, y se realizaron estudios sobre la relación entre plantas y polinizadores.  En la década de los setenta, el eslizón de Nueva Tabarca fue objeto de un intenso estudio en el que se analizaba la sistemática del Eslizón ibérico según sus rasgos biométricos y la estructura de la población y la alimentación. En 1982 se publicó un trabajo sobre el reparto de recursos entre el eslizón y la Salamanquesa común de acuerdo con su distribución espacial en la isla. Con motivo de la posible protección del Archipiélago de Tabarca, en 1991 se inventarió la vegetación y la fauna, basándose en parte en la publicación de los años 80 “Estudios sobre la Reserva Marina de la Isla de Tabarca”. Curiosamente, no es hasta el año 2006 cuando se edita la primera monografía de aves de Tabarca. Desde 2009 se ha establecido una nueva estación adscrita al proyecto internacional de anillamiento en pequeñas islas, conocido como Piccole Isole.

 

Los medios terrestre y marino de Isla Grosa han sido estudiados desde los 80’, pero no se han realizado seguimientos sistemáticos hasta que la isla pasó a ser gestionada por la administración autonómica competente en Medio Ambiente a mediados de la primera década del siglo XXI. El mayor esfuerzo en la adquisición de conocimiento sobre el patrimonio de la Isla se desarrolló durante los años 2004 a 2007, realizándose estudios sobre los hábitats terrestres y marinos y el seguimiento de las aves marinas. Desde entonces, se realiza el monitoreo ambiental en la Grosa. La pequeña Isla Hormiga es bien conocida bajo el mar, pero en la parte terrestre se han realizado pocos estudios. En marzo de 2004 se realizó un muestreo de vegetación, hay también trabajos inéditos sobre arañas y otros invertebrados terrestres y los reptiles de la isla. Además se han llevado a cabo proyectos centrados en el estudio del Paíño europeo del Mediterráneo (Hydrobates pelagicus melitensis) en la zona, habilitando infraestructuras para su nidificación y realizando un seguimiento de sus poblaciones.

 

La Consejería de la Región de Murcia ha redactado un plan especial de protección en 1986 para los principales islotes del Golfo de Vera Norte. En estos islotes (fundamentalmente Isla de las Palomas y Cuevas de Lobos) se han realizados esporádicos censos de aves marinas. El nivel de conocimiento de otros grupos animales y flora no es tan elevado aunque también se han realizado muestreos. Durante 2011 se desarrolló un programa de voluntariado ambiental dirigido a mejorar el conocimiento de la biodiversidad de las islas del sureste murciano y evaluar el estado de conservación de las distintas especies. Se realizó una visita a la isla  de las Palomas y se inventarió flora, formícidos, moluscos terrestres y reptiles. Solo  sobre estos dos últimos grupos han sido publicados en revistas científicas, pero en muchas de las islas de Murcia se han muestreado con cierta intensidad las hormigas y caracoles. En 2012 se declaró Bien de Interés Cultural la Isla del Fraile por lo que existe información precisa de su patrimonio arqueológico y alrededores.

 

Las islas Negra, Terreros y San Andrés han recibido atención desde 1995, principalmente por sus colonias de aves marinas (Paracuellos & Nevado, 2003), si bien en la primavera de 2015 se realizó una expedición multidisciplinar a estas islas y se muestreó tanto la composición florística (Pavón et al., 2015), como faunística (invertebrados y vertebrados).

 

Todos estos trabajos han permitido encontrar y determinar algunos endemismos, la mayoría regionales (tabla 3.1.1). Singularmente, en el Archipiélago de Columbretes se han determinado especies o subespecies propias del cluster, aunque en Tabarca se ha identificado una subespecie propia de tenebriónido. La mayoría de las especies o subespecies endémicas que se han podido identificar son plantas vasculares, destacando en esto las islas del Cabo de San Antonio. Entre la fauna, los escarabajos son el grupo con mayor número de taxones considerados endémicos. Tan solo un vertebrado, la Lagartija de Columbretes es endémica.

CLUSTER Endemismos del Cluster Endemismos Regionales Endemismos  marinos
Illots de Cap de Creus   Armeria alliacea ruscinonensis

Centaurea hanrii

Juniperus oxycedrus macrocarpa 

Limonium tremolsi

Corallium rubrum

Pinna nobilis

Posidonia oceanica

 

Illes Medes i Montgri   Limonium minutum Corallium rubrum

Pinna nobilis

Posidonia oceanica

Illots de la Costa Brava Central      

Corallium rubrum

Pinna nobilis

Posidonia oceanica

Illots de la Costa Brava Sud     Corallium rubrum

Pinna nobilis

Posidonia oceanica

Illas Columbretes Lobularia marítima columbretensis

Daucus carota commutatus

 

Podarcis atrata (VERT)

Trochoidea molinae (MOLUS)

 

Tenebrionidos(10 sps):

 

Alphasida bonacherai 

Tentyria pazi

Mordellistena columbretensis

Mordellistenula plutónica

Fumaria munbyi

Lavatera mauritanica

Medicago citrina

 

 

Cladocora caespitosa

Corallium rubrum

Laminaria rodriguezii

Pinna nobilis

Illots de la Marina Alta   Centaurea rouyi

Diplotaxis ibicensis

Hippocrepis valentina

Limonium rigualii

Limonium rigualii

Limonium scopulorum

Medicago citrina

Sarcocapnos saetabensis

Scabiosa saxatilis

Silene Ifacensis

 

Antithamnion piliferum

Pinna nobilis

Posidonia oceanica

 

Illots de la Marina Baixa    

Sarcocapnos saetabensis

 

Pinna nobilis

Posidonia oceanica

 

Archipiélago de Nueva Tabarca Asida ricoi cobosi (TENEB.) Spergularia fallax Cladocora caespitosa

Pinna nobilis

Posidonia oceanica

Islas del Mar Menor y Cabo de Palos     Cystoseira amentacea 

Astroides calycularis Pinna nobilis

Posidonia oceanica

Islas del Golfo de Vera Norte   Anthemys chrysantha (Isla escombreras)

Lavatera mauritanica (Isla Palomas)

 

Astroides calycularis

Pinna nobilis

Islas del Golfo de Vera Sur   Fumaria munbyi

Lepisma baetica (San Andrés)

 

 

Astroides calycularis

Patella ferruginia

Pinna nobilis

Posidonia oceanica

 

Tabla 3.1.1. Principales especies endémicas en los islotes de la Costa Este Española.

3.2. Estado del medio marino:


En la tabla 3.2.1 se muestran las principales fuentes del estado ecológico del medio marino de los islotes de la subcuenca este española. Las islas que están dentro de espacios marinos protegidos suelen contar con los mejores programas de seguimiento, donde se hacen además estudios específicos.

 

EL medio marino que rodea algunos de los islotes del Parc Natural de Cap de Creus  y las Illes Medes comenzó a ser estudiado (puntualmente) tan pronto comienza el submarinismo con escafandra autónoma en los años 50. Desde la década de los 70 la Universidad de Barcelona y otras instituciones realizan labores de seguimiento más precisas en las Illes Medes. Los resultados muestran cambios significativos entre 1977 y 2011 en la composición de especies de las comunidades fotófilas y hemiesciáfilas dentro de la Reserva Marina de las islas Medes, siendo el más relevante la desaparición de la comunidad de Codium vermilara.

 

En la Reserva Marina de Tabarca los primeros trabajos se realizan antes de la declaración de la Reserva Marina y describen la distribución espacial de algunas especies, especialmente P. oceánica. Más recientemente se han llevado a cabo algunos estudios sobre distribución y abundancia de Pinna nobilis, Dendropoma petraeum y equinodermos. Se han realizado también estudios descriptivos de los fondos de maërl y su macrofauna asociada. La ictiofauna de la Reserva Marina ha sido estudiada extensivamente desde 1990 mediante censos visuales submarinos. El principal objetivo ha sido estudiar las variaciones espaciales y temporales de la comunidad íctica a diferentes escalas. También se han estudiado en relación con el arrecife artificial para medir la eficacia de esta acción para la restauración de los hábitats y especies marinos.

Cluster Inventarios distribución Monitoreo
Illots de Cap de Creus Arqueología submarina (50’)

Inventario de Ascidias (80’)

Cartografía bionómicas (2012)

Pesca artesanal y deportiva (2002-)

Buceo recreativo (2002-)

Pesca del coral rojo (2002, 2006)

Impactos en Paramuricea clavata (2009-)

Comunidades de peces (2002-2006)

Impacto anclaje en praderas (2004)

Praderas de Posidonia

Illes Medes i Montgrí Inventarios bentos (50’, 60’)

Comunidades bentónicas (70’)

Cartografía bionómica (1982 y 2012)

Cartografía praderas medas (1997)

Cartografía praderas Montgrí (2009)

 

Comunidades marinas (Medas, 1990-2005)

Comunidades algales (Medas, 70’-)

Temperatura y salinidad (Medas, 1975-)

Comunidades de peces

Praderas de Posidonia (1982-)

Illots de la Costa Brava Central Algas (50’)

Vegetación litoral (80’)

 
Illes Columbretes “Columbretes”, 1978

Cartografía bionómica (1979)

Langosta roja 90’

Comunidades bentónicas (2000 -)

 

Illots de la Marina Alta Arqueología submarina (70’)

Cartografía bionómica (1987)

Comunidades algales esciófilas infralitorales (1983-85)

 

Praderas de Posidonia (2001-)
Illots de la Marina Baixa  

Cartografía  bionómica

D. petraeum, 2004

Equinodermos, 2005

Impacto ecofondeos, 2006

Impacto buceo recreativo, 2007

Poblaciones de nacra

 

Fondos de mäerl, 1999-2003

Comunidades de peces, 1996-2015

Distribución C. cylindracea

Distribución P. oceanica

Archipiélago de Nueva Tabarca Comunidadades (80’)

Comunidades (1991)

 Impacto del buceo

Pinna nobilis

Dendropoma petraeum (2015)

Calidad de las aguas

Praderas de Posidonia (2001-) y efecto del anclaje

Seguimiento de algas invasoras(C. cylindracea y O. patagónica)

Seguimiento poblacional Scyllarides latus

Seguimiento Gorgonias (15 años)

Tropical Signals

 

Islas del Mar Menor y Cabo de Palos Arqueología submarina (Cabo de Palos)

 

Cartografía bionómica (Cabo de Palos)

Moluscos y equinodermos (Cabo de Palos)

Conectividad de invertebrados

 

Gasterópodos opistobranquios

Conservación de tortugas marinas y pequeños cetáceos

Seguimiento del esfuerzo pesquero (1993-1996, 1999-2009, 2005-)

 

Seguimiento comunidades -Hormigas-(1995-)

Seguimiento Caulerpa cylindracea

Contaminación marina

Seguimiento gorgonias

Seguimiento equinodermos

Seguimiento corales invasores

 

Islotes del Golfo de Vera Norte Cartografía binómicas (1989, 1999 y 2004)

Arqueología submarina (1947,1997,2002; Escombreras)

(2007/2008 Las Palomas)

Red de seguimiento de Posidonia (2004)

Seguimiento nacra

Seguimiento equinodermos

Seguimiento Caulerpa cylimdracea

Golfo de Vera Sur Cartografía bionómica (2008)

 

2004- actualidad, medio marino, Isla de San Andrés, Negra

 

Tabla 3.2.1. Principales estudios en el medio marino de los islotes de la Costa Este Española.

El conocimiento de la diversidad biológica en el medio marino de la subcuenca se ha abordado generalmente mediante la descripción de los hábitats (normalmente bentónicos) y sus comunidades asociadas, lo que permite organizar la compleja variedad de especies en unidades más manejables. Así, la información con la que se suele contar proviene de cartas bionómicas alrededor de los islotes, pero rara vez se tienen seguimientos que permitan conocer tendencias, excepto para algunas comunidades, como las praderas de fanerógamas marinas.

 

Cartas bionómicas. El Parc Natural de Cap de Creus y el Parc Natural del Montgrí, Illes Medes i Baix Ter disponen de una cartografía bionómica completa (Sardà et al., 2012). En la Comunidad Valenciana la cartografía escala 1:10.000 se realizó en 1987. Áreas marinas protegidas como el Parc Natural Serra Gelada (cluster Illots de la Marina Baixa) y la Reserva Marina del Cabo de San Antonio (Illots de la Marina Alta) disponen también de cartografías bionómicas precisas. En Murcia se dispone de una cartografía bionómica a escala 1:50.000 bastante precisa de toda la costa realizada en 1989, revisada en 1999 y actualizada en 2004 para la Directiva Hábitats (92/43/CEE), principalmente para áreas LIC. En Andalucía (provincia de Almería) se dispone de varias zonas cartografiadas a escala entre 1:5.000 y 1:30.000 desde 1995 y 1996.

 

La mayoría de estas cartografías presentan con cierto detalle las biocenosis bentónicas infralitorales, hasta los límites profundos de las praderas de P. oceanica. Sin embargo, este grado de detalle sigue siendo muy deficiente en comparación con el grado de detalle a nivel de comunidades en ecosistemas terrestres y los límites profundos de estas biocenosis, como las praderas de angiospermas marinas, son muy poco precisos debido a las limitaciones de tipo técnico y a la subjetividad en la interpretación de los registros.

 

Ecocartografías. Para esta cartografía se ha realizado una batimetría y modelo topográfico digital muy preciso y con un grado de cobertura muy aceptable mediante un sonar multihaz. La identificación e interpretación de la distribución de las comunidades bentónicas se ha basado en la información bionómica disponible en cada región, la información a nivel de tipo de sustrato proporcionado por la multihaz y los transectos con vídeo arrastrado, fundamentales para la cartografía de praderas de angiospermas marinas y otras biocenosis no identificables con los métodos acústicos. También se ha utilizado sonar de barrido lateral aunque con cobertura muy limitada (sólo a lo largo de dos isobatas). El MAGRAMA, en el marco del Plan de Ecocartografías del litoral español de la Dirección General de Sostenibilidad de la costa y el Mar ha confeccionado ecocartografías para fondos entre 0 y 50 m a escala 1:10.000. También las Comunidades Autónomas cuentan con este tipo de cartas.

 

Redes de seguimiento de Posidonia oceanica. Todas las Comunidades Autónomas de la subcuenca han puesto en marcha redes de seguimiento de las praderas de Posidonia oceanica para determinar sus tendencias a largo plazo en base a series temporales de descriptores estructurales. Aunque existe cierta variación metodológica entre regiones, se ha creado un marco general de coordinación para la puesta en común de estos datos y la unificación de criterios para su análisis y difusión (proyecto POSIMED).  El objetivo del proyecto POSIMED es consolidar una Red Nacional de Seguimiento de Praderas de P. oceanica compuesta por unas 100 estaciones de seguimiento que son muestreadas anualmente desde hace al menos 10 años. Éste, además, incluye descriptores de la estructura (abundancia) de la pradera a diferentes escalas espaciales y su dinámica poblacional, así como información sobre las poblaciones de ciertas especies clave. En el proyecto participan buceadores y centros de buceo de forma voluntaria.

4. Figura de conservación y gestión


La conservación de la costa mediterránea española empieza varias décadas más tarde que la declaración de los primeros espacios protegidos del interior del país. Tal vez la primera iniciativa de proteger un tramo costero de la subcuenca date de 1953, cuando se crea un Patronato de Protección y se declara  Paisaje Pintoresco (BOE nº 332, 28-11-1953) un pequeño sector de la costa de Cap de Creus. Es en los años 80 cuando llega el “Medio Ambiente” en la gestión de la biodiversidad marina. Al principio, con anterioridad al traspaso de competencias a las comunidades autónomas,  la protección de los islotes de la subcuenca se consiguió mediante figuras de conservación de espacios protegidos fundamentalmente marinos, que es un instrumento de ordenación relativamente reciente. El mar fue históricamente gobernado por la Armada. Las competencias se ampliaron después al sector del transporte y solo a mediados del s. XX adquirieron competencias marinas los Ministerios de Agricultura, siempre sectorialmente y a través de la pesca. En 1977 el Ministerio de Marina acordó el trazado de líneas de base rectas, de conformidad con las normas internacionales aplicables, que delimitan las aguas jurisdiccionales españolas. También se establecía que si la distancia entre las líneas de bajamar de los puntos naturales de entrada o abra de una bahía no excede de veinticuatro millas, la línea recta que los une se considera como línea de base, siendo aguas interiores las comprendidas entre dicha línea y la costa (Real Decreto 2510/1977, de 5 de agosto). Actualmente, en España las aguas interiores son competencia de las autoridades autonómicas; también las autoridades locales tienen competencia directa en el uso de accesos, puertos y playas. Debido a esta sectorialización del gobierno del mar, algunos espacios protegidos marinos presentan un bajo perfil legislativo. En la subcuenca las leyes sobre áreas protegidas no abordan específicamente las necesidades de las zonas marinas y son confusas en cuanto a las competencias y la fragmentación de la responsabilidad en el cumplimiento de las regulaciones (Shine y Scovazzi, 2007), lo que ocasiona problemas en la aplicación de las normas existentes.

Sin embargo, la singularidad jurídico administrativa más significativa de la costa española, el “Dominio Público” se ha mostrado en esta subcuenca como una herramienta sumamente eficaz para la protección de los islotes. Este concepto, de carácter histórico en España, y cuyo origen se remonta al derecho romano, es reconocido para las zonas costeras en documentos legales tan antiguos como Las Siete Partidas del Rey Alfonso X, El Sabio (s. XIII). La relevancia de este concepto es tal, que la principal fuente del derecho español, la Constitución Española de 1978, establece en su artículo 132.1 que la ley tiene que regular el régimen jurídico del Dominio Público, inspirándose en los principios de inembargabilidad, inalienabilidad e imprescriptibilidad. Diez años después de la aprobación de la Constitución, la Ley de Costas 22/1988, define y delimita el ámbito territorial que constituye el Dominio Público marítimo-terrestre:

– La ribera del mar y de las rías, que incluye, a su vez, la zona marítimo-terrestre o z.m.t (desde la línea de bajamar hasta donde alcanzan las mareas), así como las playas, dunas, acantilados, marismas y demás zonas húmedas bajas.

– El mar territorial y las aguas interiores, con su lecho y subsuelo.

– Los recursos naturales de la zona económica y la plataforma continental.

Por tanto, casi todos los islotes de la subcuenca, de pequeño tamaño y con acantilados marinos, estarían dentro del Dominio Público marítimo terrestre en su totalidad, excepto la Isla Plana de Tabarca, donde el dominio público corresponde a una corona perimetral deslindada en cumplimiento de la Ley de Costas y alguna de las islas privadas de cierto tamaño que hay en Cap de Creus o la Isla de Portitxol. Se podría decir pues que todas las pequeñas islas de la cuenca este española están protegidas administrativamente de ser urbanizadas por ser casi todas ellas dominio público marítimo terrestre o, en los casos en que estas no son tan pequeñas, por ordenamientos urbanísticos protectores de los ayuntamientos de los términos municipales a los que pertenecen (S’Arenella, Isla Plana de Tabarca, Grosa, …).

En España los espacios protegidos más comunes son los “Parques Naturales”, creados y gestionados por las comunidades autónomas (regiones-estado federadas). El sistema de gestión en un espacio marítimo-terrestre español es confuso, pues lo es también el reparto de competencias, a veces por excluyente, y, otras veces, por demasiado compartido. Un sistema “completo” de planificación de áreas protegidas en España, debe atender a la legislación europea (Directivas), sus transposiciones a la legislación de cada estado miembro (a veces en forma de “estrategias” ministeriales), pasando por niveles intermedios de normativa marco específica para el espacio, como Planes de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN), hasta llegar al Plan de Gestión del área (el más extendido es el Plan Rector de Uso y Gestión, PRUG). En ocasiones el sistema se puede complicar con Planes especiales (por ejemplo con Planes de Uso Público, PUP).

En materia de medio ambiente, las comunidades autónomas pueden desarrollar la política ambiental en su territorio sin demasiado conflicto competencial con la Administración General del Estado. Pero en los espacios que se proyectan sobre el medio marino, la Ley 42/2007, de 13 de diciembre, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad, indica que “corresponde a las comunidades autónomas la declaración y la determinación de la fórmula de gestión de los espacios naturales protegidos en su ámbito territorial y en las aguas marinas cuando, para estas últimas, en cada caso exista continuidad ecológica del ecosistema marino con el espacio natural terrestre objeto de protección, avalada por la mejor evidencia científica existente”. Las islas, según la definición del presente Atlas, muestran una clara continuidad entre los ecosistemas marinos y terrestres. Sin embargo, no está esto tan claro en cuanto al reparto de competencias. Así, por ejemplo, en la Comunidad Valenciana, los archipiélagos de Columbretes y Tabarca y los islotes de la Marina Alta (excepto el illot de la Mona), la competencia en la gestión del medio terrestre es de la Generalitat Valenciana, mientras que la parte marina son competencia de la Administración General del Estado. Sin embargo, el Illot de la Mona, y los islotes de la Marina Baixa, para los que sí se justifica dicha continuidad ecológica, forman parte de parques naturales marítimo-terrestres de gestión autonómica (acuerdo de 25 de abril de 2014, del Consell).

Así pues, en el medio marino de una isla española, tanto las comunidades autónomas como la Administración General del Estado pueden ser las encargadas de:

– Elaborar y aprobar los planes de ordenación correspondientes y llevar a cabo su gestión.

– Designar los lugares y zonas especiales de conservación que pasarán a formar parte de la Red Natura 2000, debiendo adoptar las medidas de conservación que se consideren necesarias, de la misma forma que se aplicará sobre las zonas de especial protección de aves.

– Designar y gestionar las ZEPIM y de las futuras zonas marinas protegibles que se establezcan en base a otros acuerdos internacionales.

– Elaborar y aprobar, así como ejecutar los planes de recuperación conservación y manejo de especies amenazadas.

Sin embargo, la Ley 41/2010, de 29 de diciembre, de Protección del Medio Marino, establece que corresponde a la Administración General del Estado la declaración y gestión de las zonas especiales de conservación (ZECs) y de las zonas de especial protección para las aves (ZEPAs) en el medio marino.

La figura de protección más común en el mar que gestiona la Administración General del Estado es la Reserva Marina. Los tipos de restricciones aplicables van desde limitaciones en la pesca, ya sean en cuanto a artes de pesca, tamaños mínimos o lugar de extracción, a limitaciones en el tráfico marítimo y en actividades recreativas, como en el fondeo de embarcaciones de recreo o actividades subacuáticas. En el caso de las áreas marinas protegidas situadas en la proximidad del litoral, las restricciones que operan en los espacios terrestres también son aplicables, como las regulaciones de vertidos, construcciones, etc.

Como se ha visto, corresponde a las comunidades autónomas la gestión de la parte emergida de las islas e islotes de la subcuenca. Gran parte de las islas-PIM pertenecen por tanto a parques naturales de competencia autonómica:

Cluster Illots de Cap de Creus: De las 29 pequeñas islas de este grupo, 21 de ellas pertenecen al Parc Natural de Cap de Creus. Es este un parque natural marítimo-terrestre gestionado por la Generalitat de Catalunya que delimita con aguas exteriores (líneas base). El islote de Massa D’Or es precisamente un hito de las líneas base marítimas, por lo que gran parte de su entorno marino queda fuera de la protección de este espacio protegido, como le pasa también a la Illa de S’Encalladora. Cuenta con planes de gestión (PORN y PRUG), un centro de interpretación (33.000 visitas/año) y un equipo de gestión. Sin embargo, los medios resultan insuficientes para la vigilancia de los numerosos usuarios del dominio marino. El parque es visitado por unas 440.000 personas al año.

Cluster Illes Medes i Montgrí: Las 15 pequeñas islas de este cluster pertenecen al Parc Natural del Montgrí, Illes Medes i el Baix Ter. También es este un parque natural marítimo-terrestre gestionado íntegramente por la Generalitat de Catalunya que cuenta con planes de gestión (PORN y PRUG), un centro de interpretación (unos 58.000 visitantes /año) y un equipo de gestión. Se estima en unas 200.000 las personas que visitan el Parque Natural. La práctica del buceo en Illes Medes está sujeta a una tasa pública específica.

Cluster Illots de la Costa Brava Central: Ninguna de estas 11 islas-PIM están especialmente protegidas. Las pequeñas zonas emergidas de los escollos de Formigues (que no son islas-PIM) están catalogadas como “espacio natural” por la Generalitat de Catalunya. Sus aguas circundantes, de gran valor, están en aguas exteriores y no han recibido ninguna figura de protección espacial.

Gran parte de la superficie marina de la Costa Brava pertenece a una ZEPA “marina” desinada por la Administración General del Estado. La ZEPA ES0000514, Espacio Marino de l’Empordà se extiende paralelo a la costa, desde la frontera con Francia (Portbou) hasta Palamós, y abarca buena parte de la plataforma continental. Engloba las bahías de Roses y la de Pals, y rodea las Illes Medes y los cabos de Creus y Begur. Es una de las principales zonas de concentración de pequeños peces pelágicos en el Mediterráneo ibérico. Por esta razón, se trata de una importante área marina de alimentación para las pardelas mediterránea (Puffinus yelkouan) y balear (Puffinus mauretanicus) durante la mayor parte del año (reproducción e invernada), así como para la pardela cenicienta (Calonectris diomedea) durante el verano. Las aguas del espacio también son utilizadas por la principal población reproductora de cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis desmarestii) del Mediterráneo ibérico, con unas 40 parejas repartidas en el entorno costero de este espacio marino.

Cluster Illots de la Costa Brava Sud: Ninguna de sus 45 pequeñas islas están protegidas, 15 de ellas se encuentran dentro de la LIC ES5120013, Massís de les Cadiretes, de gestión autonómica.

Paralelo a la costa, a lo largo de más de 140 km, desde el cabo de Salou al norte, hasta el entorno de las Islas Columbretes y Castellón de la Plana al sur se extiende la ZEPA ES0000512 Espacio marino del Delta de l’Ebre-Illes Columbretes, que engloba una de las áreas marinas de alimentación más importantes para las aves marinas en todo el Mediterráneo.

Cluster Illes Columbretes: Las 19 ha emergidas de todo el archipiélago son Reserva Natural (Reserva Natural Illes Columbretes) de jurisdicción autonómica y su entorno marino es Reserva Marina de Interés Pesquero, de jurisdicción estatal. Un convenio de colaboración entre la Generalitat Valenciana y la Administración General del Estado permite la gestión mixta de este espacio protegido donde se comparten medios humanos y materiales, con una dotación suficientemente dimensionada para el grado de afecciones que puede recibir este lejano archipiélago, que cuenta con un PORN y un PRUG.

Cluster Illots de la Marina Alta: El pequeño  Illot de la Mona (microreserva de flora) pertenece al Parc Natural del Montgó y sus aguas circundantes son Reserva Pesquera. En este caso la Generalitat Valenciana es la encargada de la gestión de ambos medios (aunque mediante distintos departamentos). El Parque Natural cuenta con equipo de gestión y centro de información. La Reserva Marina está vigilada por un equipo que recibe apoyo municipal para su financiación. Las 16 islas restantes se encuentran dentro de la LIC ES5213018, Penyasegats de la Marina. El 75% de este espacio de Red Natura es marino, y corresponde su gestión, por acuerdo, a la Administración General del Estado.

Cluster Illots de la Marina Baixa:  Las tres islas de este cluster y las aguas que las rodean están protegidas por el Parc Natural Serra Gelada, de carácter marítimo-terrestre y gestionado todo él por la Generalitat Valenciana, aunque los medios son muy escasos para la gran cantidad de usuarios que tiene este espacio. Aunque posee un equipo de gestión propio en unas oficinas cedidas por un ayuntamiento, no cuenta con centro de interpretación ni medios para la gestión en el mar que vigilen el cumplimiento del PORN.

Cluster Archipiélago de Tabarca: Las 1.754 ha que rodean a estas islas e islotes son reserva marina de interés pesquero de gestión mixta entre la Generalitat Valenciana (aguas interiores) y la Secretaría General de Pesca (aguas exteriores), mediante un convenio de colaboración. La reserva cuenta con guardería y un técnico. La isla principal es gestionada básicamente por el ayuntamiento de Alicante. Los islotes satelitales pertenecen a la ZEPA ES5213024, Illa de Tabarca y sus ecosistemas terrestres lo gestiona la Generalitat Valenciana.

Cluster Islas del Mar Menor y Cabo de Palos: Ninguna de las 10 islas PIM de este cluster cuenta con una figura significativa de gestión que las proteja fuera del agua, aunque en realidad lo están: la Grosa y el Farallón están protegidas urbanísticamente y son “espacio natural”, y los 8 islotes PIM que se encuentran dentro de la Reserva Marina de Cabo de Palos están protegidos básicamente por ese entorno y Hormigas es ZEPA por poseer una colonia de Paíño común. La Reserva marina comparte aguas interiores y exteriores que gestionan las secretarias de pesca de la Región de Murcia y la estatal.

El espacio marino (1.260,68 km2) que comprende las aguas de la plataforma continental, entre el Cabo de Palos y la bahía de Alicante, hasta poco más allá de la isóbata de 50 m delimita la ZEPA ES0000508  Espacio marino de Tabarca-Cabo de Palos.  Incluye las aguas circundantes a varias islas PIM, entre las que destacan la Isla Grosa, Islas Hormigas y el Archipiélago de Tabarca. Se trata de una zona marina de gran importancia como área de alimentación para seis especies de aves marinas.

Cluster Islotes del Golfo de Vera Norte: Las islas más significativas de las 17 de este cluster pertenecen también al  Espacio Natural Islas e islotes del litoral mediterráneo que coincide con la LIC ES620007, homónima. Son varios los espacios de red natura que afectan a estas islas y sus coronas marinas. Así la ZEC Valles submarinos del escarpe de Mazarrón es un espacio que actúa como corredor migratorio y zona de alimentación de gran importancia para diversas especies de cetáceos, tortugas y aves marinas. Este espacio incluye el medio marino comprendido entre las aguas situadas al sur de la Isla del Fraile hasta 11,79 km en dirección Cabo de Palos (Cartagena). Alcanza una amplitud máxima de 88,16 km y un ancho de 26,85 km, cubriendo una superficie de 154.080 ha.

Cluster Islotes del Golfo de Vera Sur: En el norte de este sector, cuatro isletas PIM de Isla Negra y Terreros son “Monumento Natural”, y la Isla de San Andrés pertenece a la ZEC ES6110020 que se ubica frente a la costa de Carboneras (Almería) y ocupa una superficie de 42 ha., de las que 1,5 corresponden al área terrestre. Siete pequeñas islas se encuentran dentro del Parque Natural y Reserva Marina de Cabo de Gata, que también es la ZEC ES0000046. Dos pequeñas islas, un islote en cala cristal y el islote de agua amarga quedan fueran de estos espacios.

La ZEPA ES0000507 Espacio marino de los Islotes Litorales de Murcia y Almería afecta a los dos clusters del Golfo de Vera. Se trata, curiosamente, de un espacio marino con dos sectores diferenciados, correspondientes, cada uno, a las extensiones marinas en torno a la isla de Terreros (Almería, Golfo de Vera Sur) y de las Palomas (Murcia, Golfo de Vera Norte). Estos islotes acogen las únicas poblaciones reproductoras de pardela cenicienta (Calonectris diomedea) en el litoral peninsular español y, en el caso de Terreros, la única colonia del mediterráneo, además de las Islas Chafarinas, donde cría la subespecie atlántica. También cría en ambos enclaves el Paíño europeo (Hydrobates pelagicus), principalmente en la isla de las Palomas.

La inmensa mayoría de las islas de esta subcuenca no se visitan, o, al menos, está prohibido desembarcar. En las islas más turísticas, como Tabarca y Benidorm se han hecho algunos esfuerzos en la ordenación del uso público, fundamentalmente mediante el acondicionamiento de algunos itinerarios. En la Isla Grossa, la Columbrete grande, las visitas están reguladas con cupos y son siempre guiadas, estando prohibido, como curre en la Illa de Benidorm, salirse de los caminos.

Por tanto las tareas de gestión más comunes en la parte emergida es la restauración de sus hábitats, alterados sobre todo cuando las islas han hospedado habitantes que introdujeron especies domésticas o por la introducción de especies exóticas. Por tanto en principio las actuaciones a realizar no son complicadas; se trata de controlar  o erradicar las especies exóticas de mayor impacto en el ecosistema insular y/o facilitar el poblamiento de las especies clave o emblemáticas, con frecuencia endémicas. Un buen ejemplo es el de la Alfalfa arbórea (Medicago citrina), una especie endémica del Mediterráneo occidental que actualmente sólo crece en 11 pequeños islotes: 4 de Ibiza, 3 del archipiélago de Cabrera, 3 de Illes Columbretes (Illa Grossa, donde fue reintroducida, La Foradada y La Ferrera) y en el pequeño Illot de La Mona (Islotes de la Marina Alta). La población de Columbretes se mantiene estable con un gran número de individuos, mientras que la población del Illot de la Mona, desde la eliminación de las ratas en 2010 y 2011 ha experimentado un aumento considerable del número de plántulas e individuos juveniles contabilizados en 2013. Se ha observado que las ratas recolectaban las semillas y las acumulaban en sus madrigueras. La población de M. citrina del Illot de la Mona se encuentra dentro de una microrreserva de flora y del LIC y Parque Natural El Montgó. En la actualidad cuenta con un total de 30 ejemplares adultos reproductores y aproximadamente 280300 plántulas/juveniles. En el momento de su descubrimiento en el año 2000, esta población contaba con 23 individuos, de los que 5 tenían un tallo leñoso de unos 2 cm de diámetro, y el resto plantas mucho menos desarrolladas, entre las que algunas, con muy pocas hojas, alcanzaban solamente 3 4 cm de altura.

 

Cluster

 

 

Isla

 

 

Aves domesticas

 

Ganado domestico Conejos Ratas Ratones Gatos
Illots

 de

 Cap de Creus

Illa de Portaló 0 0 0 0 0 0
 

Illa de S´Encalladora

 

0 0 0 0 0 0
 

Illa de

Massa D´Or

 

0 0 0 0 0 0
 

Illa Messina

 

0 0 0 0 0 0
 

Illa de Portlligat

 

2 2 2      
Illes Medes i Montgrí Meda Gran     2 2 1  
Meda Petita     0 0 1  
Illes Columbretes  

La Foradada

 

0 0 0 0 0 0
 

Illa Grosa

 

2 2 3 0 2 3
 La Ferrera 0 0 0 0 0 0
Illots de la Marina Alta  

Illot de la Mona

 

0 0 0 3 0 0
 

Illa del Portitxol

 

    1 1?    
 

L´Illa del Descobridor

 

  2   1?    
Illots de la Marina Baixa L’Olla 0 0 0 0 0 0
Illa Mitjana 0 0 0 0 0 0
 

L´Illa de Benidorm

 

3 2 2 0 2 0
Archipiélago de Nueva Tabarca Isla Plana     1 1 1 1
La Galera 0 0 2 0   0
Islas del Mar Menor y Cabo de Palos  

Grosa

 

    0 0 0 0
 

Hormigas

 

    0 0 0 0
Islas del Golfo de Vera Norte Isla de Escombreras       1    
Isla de las Palomas 0 0 0 0 0 0
Isla de Cueva de Lobos 0 0 0 0 0 0
Isla del Fraile       2?    
Islas del Golfo de Vera Sur  

Isla Negra

 

    0 0 0 0
 

Terreros

 

    0 0 0 0
 

San Andres

 

    0 0 0 0

 

Tabla 4.1. Fauna doméstica terrestre  introducida más común en los islotes de la Costa Este Española.

Por lo general, las aves (gallinas y pavos reales) y mamíferos domésticos se han extinguido o han sido eliminadas en gran parte de los islotes de la subcuenca (tabla 4.1.). Falta información sobre la presencia de ratas en muchos islotes, pero, posiblemente por ser de pequeño tamaño y deshabitados, Rattus sp.  parece no estar presente en muchos islotes.  Su ausencia permite la nidificación de Hydrobates pelagicus. La planta exótica más frecuente, muy bien adaptada a las condiciones climáticas insulares mediterráneas es la Chumbera, que, aunque no siempre se comporta como invasora, en algunas islas, como la Illa de Benidorm, puede llegar a cubrir grandes superficies. La reciente plaga de la cochinilla Dactylopius opuntiae está provocando la muerte de muchos de los pies de chumberas y la eliminación de sus poblaciones en algunas de las islas (cuadro 4.1.).

Cuadro 4.1.

Exóticas contras exóticas, dos ejemplos de lucha biológica para la conservación de los islotes

AUTOR: Emilio Laguna/ GVA

 

Foto 4.1: Chumberas muertas en el Illot de la Mona. Autor: Manuel Pereira.

Algunos grupos biológicos relevantes para los equilibrios ecológicos en pequeñas islas han pasado desapercibidos hasta época reciente. Entre ellos puede destacarse el de los hemípteros conocidos como cochinillas (suborden Homoptera), pequeños insectos más conocidos por su papel como plagas de los cultivos agrícolas. La mayoría de las especies miden menos de 1 cm y muchas de ellas pueden ser transportadas fácilmente hasta varios kilómetros de distancia adheridas involuntariamente a las plumas de las aves o el pelo de los mamíferos.

En la franja costera oriental de la Península Ibérica, las cochinillas han protagonizado episodios de efectos notables, y a su vez contradictorios –tanto positivos como negativos- en los sistemas insulares. En el lado negativo está su función como nuevas plagas que han afectado a especies singulares de flora silvestre, donde destaca el caso de la cochinilla acanalada de los cítricos, Icerya purchasii, que en distintas oleadas ha invadido la Reserva Natural de las Islas Columbretes desde 1996, causando una grave reducción en el número de individuos de la población de Alfalfa arbórea, Medicago citrina, especie endémica incluida en la lista TOP50 de la UICN de las plantas más amenazadas de las islas del Mediterráneo. A fin de combatir sus efectos, las poblaciones de Icerya se someten al control biológico por el coleóptero Rodolia cardinalis una mariquita originaria de Australia, liberado periódicamente en el archipiélago.

Otros insectos alóctonos pueden también actuar como aliados para la conservación de la flora y los hábitats insulares, cuando el blanco de sus ataques son especies exóticas invasoras. Tal es el caso de las especies del género Dactylopius -familia Dactylopiidae-, conocidas como ‘cochinillas del nopal’, que afectan selectivamente al nopal común, Opuntia ficus-indica. Esta especie vegetal fue traída de México a España y otras zonas de Europa desde el siglo XVI, y actualmente es una de las principales plantas exóticas invasoras de los sistemas insulares de todo el Mediterráneo, creciendo indistintamente en sustratos básicos y ácidos, desde suelo horizontal a roquedos verticales; se la considera como una de las principales especies exóticas transformadoras de los ecosistemas mediterráneos, con efectos particularmente dañinos en las islas. O. ficus-indica es una especie rústica que se expande con gran facilidad, gracias a la propagación vegetativa por cladodios separados de la planta madre, así como por semillas dispersadas por las aves frugívoras y mamíferos silvestres. Las zonas invadidas se hacen impenetrables y peligrosas para el tránsito humano, y sirven de reservorio de diversas plagas agrícolas -p.ej. la mosca de la fruta Ceratitis capitata, por lo que en los últimos años se han desarrollado numerosos proyectos de control y erradicación, habitualmente muy costosos y poco eficaces.

Dos especies del género Dactylopius, D. coccus y D. opuntiae, parecen estar en expansión en la Península Ibérica, donde se introdujeron en los siglos precedentes para la obtención del tinte.  D. coccus causa daños moderados a las plantas del cactus, pero no ocurre igual con D. opuntiae, que protagoniza infestaciones más masivas y llega a matar las plantas en pocos años. La cochinilla puede tener hasta 5 generaciones en un sólo año, expandiéndose con rapidez. A partir de 2007 se detectó la presencia creciente de D. opuntiae en varias zonas del SE de la Península Ibérica, habiéndose apuntado como causa más probable el abandono de antiguas explotaciones puntuales de cultivo de la cochinilla.

En el caso de la Comunidad Valenciana, prácticamente todas las islas con capacidad para albergar vegetación arbustiva o arbórea, se encuentran invadidas en mayor o menor medida por O. ficus indica.  Sus efectos han sido especialmente graves en aquellas islas consideradas como principales santuarios botánicos, tales como el Archipiélago de Columbretes, el Illot de la Mona y Nueva Tabarca. En Columbretes, donde se conoce su presencia al menos desde 1831, se procedió a su erradicación manual entre 1987 y 1992, dejando exclusivamente unos pocos ejemplares testimoniales para refugio puntual de las aves migratorias, que se someten a control periódico.

La Isla Plana de Nueva Tabarca fue una de las zonas del SE Ibérico donde se fomentó el cultivo de la planta a mediados del siglo XX, formando abundantes hileras que cubren más de 1/3 de la superficie insular, pero expandiéndose con gran lentitud tras el abandono del cultivo, dada la fuerte aridez de la zona. Por el contrario, en el Illot de la Mona y otras islas del NE de Alicante, como la Illa de Benidorm, Opuntia se extendió de modo natural ocupando gran parte de la superficie disponible, incluyendo las grietas de sustratos rocosos verticales. En el caso del Illot de la Mona, isla de menos de 0,05 ha y unos 19 m de altura, la invasión ha sido especialmente dañina al eliminar el espacio de dos de las especies vegetales españolas más amenazadas, Silene hifacensis y la ya indicada Medicago citrina

En la Comunidad Valenciana, Dactylopius opuntiae entró hacia 2008 por el extremo S de la provincia de Alicante  y ha avanzado hacia el N a una velocidad media de 20 a 30 km/año. Observados los daños que causa en Opuntia, el Servicio de Vida Silvestre del gobierno autonómico valenciano (Generalitat Valenciana) inició en mayo de 2009 pruebas experimentales de lucha biológica contra dicha planta empleando D. opuntiae en el Illot de la Mona. Para esta prueba se introdujeron en el islote dos cladodios vivos del cactus, portadores de D. opuntiae. A los 16 meses de la introducción los daños observados sobre O. ficus-indica eran muy severos y los ejemplares han quedado reducidos a un estado de progresiva senescencia desde entonces.

  1. opuntiae ha alcanzado, aparentemente de modo natural, las islas valencianas de Benidorm y Tabarca -situadas respectivamente a 3,5 y 4,2 km del continente- , causando una reducción drástica de la biomasa de Opuntia ficus-indica, cuyos ejemplares pueden llegar a morir totalmente en pocos años. Actualmente, los tallos moribundos de O. ficus-indica proporcionan refugio frente al efecto del viento marino a especies arbustivas características de la isla. En los próximos años deberá revisarse si la cochinilla ha alcanzado otras islas donde está mencionada Opuntia, como el Portitxol y Descobridor.

Fuera de la Comunidad Valenciana, se está desarrollando desde 2015 un proyecto similar de control de Opuntia ficus-indica con Dactylopius opuntiae en las Islas Medes (Girona), promovido por la asociación Galanthus y la Generalitat de Catalunya. El éxito de estas actuaciones y la rapidez con la que se obtienen resultados permite prever que, en aquellas islas mediterráneas que no sean directamente colonizadas por Dactylopius, se generalice su introducción artificial para el control de O. ficus-indica.

Agradecimientos:

A Joan Perez Botella, Vicente Deltoro y  Manuel Pereira por la información suministrada sobre las medidas de control biológico que se llevaron a cabo en el Servicio de Vida Silvestre de la Generalitat Valenciana.

Bibliografía de consulta:

Fabregat C. & Laguna E., 2013. From fire to nature: evolution, restoration and conservation of the Columbretes Islands flora. In: Cardona E., Estaún I., Comas M. & Fraga P. (eds.): Islands and Plants: preservation ands understanding of flora on Mediterranean Islands: Consell Insular de Menorca, Maó,  Menorca: 297-308

Rodrigo E., Catalá-Oltra M. & Granero, M., 2010. Estudio comparativo de la morfología y biología de Dactylopius coccus Costa y D. opuntiae (Cockerell) (Hemiptera: Dactylopiidae), dos especies presentes en la Comunidad Valenciana. Boletín de Sanidad Vegetal – Plagas, 36 : 23-35.

Servicio de Vida Silvestre, 2013. Experiencias de control de la chumbera (Opuntia ficus-indica) y de especificidad por el huésped con la cochinilla Dactylopius opuntiae. Informe Técnico 18/2014, Servicio de Vida Silvestre, Generalitat Valenciana, Valencia: 21 p.

Las actuaciones de gestión en el medio marino son bastante más costosas e imprecisas, basándose principalmente en la regulación del uso público, fundamentalmente mediante normativas proteccionistas de la pesca y el ordenamiento de los fondeos. Naturalmente son las reservas marinas de interés pesquero los instrumentos de ordenación de mayor fuerza para la conservación de los peces en relación con su aprovechamiento extractivo y que se basa en buena parte en el concepto de “efecto reserva”. Así, la prohibición total de la pesca en las Islas Medas desde 1983 generó un aumento en la talla modal de la mayoría de las especies de peces y la biodiversidad de las distintas áreas dentro de la reserva (Limousin, 1995). En la Reserva Marina de Tabarca la densidad de erizos de mar comestibles (Paracentrotus lividus) era seis veces más alta dentro de la reserva en 2005  y los datos de los censos visuales de peces que comenzaron a obtenerse poco después de la declaración de la reserva, indican una mayor riqueza y diversidad de peces en el interior de la reserva. Las familias que más incrementaron su biomasa y/o abundancia en el interior de la reserva fueron los serránidos y los espáridos.

La ordenación de los fondeos cuenta con algunas dificultades administrativas (es necesaria una concesión administrativa), y la instalación y mantenimiento de boyas de fondeo conlleva ciertas dificultades técnicas y de financiación. Pese a ello, en prácticamente todos los espacios protegidos marinos o marítimo-terrestres se han llevado a cabo este tipo de actuaciones, pero de manera por lo general muy tímida y poco constante para las necesidades de servicio de la gran cantidad de usuarios en estas costas durante los periodos estivales.

Salvo algunos experimentos, pocas son las actuaciones  llevadas a cabo para el control de especies exóticas marinas a escala insular, a excepción del monitoreo de estas especies.Son varias las especies exóticas en el medio marino de los islotes, siendo Caulerpa cylindracea la más invasora (tabla 4.2.).

 

 

Cluster

 

ALGAE Decápodos Antozoos Poliquetos Moluscos Ascidias
Caulerpa cylindracea Asparagopsis armata  Asparagopsis taxiformis Lophocladia lallemandii Womersleyella setacea Percnon gibessi Oculina patagónica Hermodice carunculata Aplysia dactylomela Bursatella leachii Fulvia fragilis Botrylloides leachii
Illots

 de

 Cap de Creus

 

NO

 

                     
Illes Medes i Montgrí NO       SI              
Illots de la Costa Brava Central                        
Illots de la Costa Brava Sud                        
 

Illes Columbretes

 

SI SI   SI     NO          
Illots de la Marina Alta SI                      
Illots de la Marina Baixa SI         SI            
Archipiélago de Nueva Tabarca SI SI         SI          
Islas del Mar Menor y Cabo de Palos SI SI SI SI   SI SI SI SI SI SI SI
Islas del Golfo de Vera Norte SI                      
Islas del Golfo de Vera Sur SI             SI        

 

Tabla 4.2. Organísmos marinos exóticos más comunes en los islotes de la Costa Este Española.

5. Estrategia de conservación


La característica y predominante interfase marítimo-terrestre de las pequeñas islas de la costa este mediterránea española hace que estos ecosistemas costeros sean extremadamente cambiantes a escala espacial y temporal. Para que su mantenimiento sea eficaz, haría falta una gestión lo más dinámica posible y, por tanto basada en un manejo adaptativo. Por ello esta estrategia de conservación de las islas marca algunos objetivos a partir de las deficiencias diagnosticadas en el Atlas, plasma las visiones de muchos gestores locales e identifica oportunidades, pero no pretende marcar los tiempos ni los modos de ejecución de las posibles acciones de conservación.

Esta doble condición, ser tierra y  ser mar, de los espacios insulares provoca conflictos entre diversos usos y entre las jurisdicciones encargadas de la gestión, generando una división excesiva de competencias entre las autoridades y los tomadores de decisiones. Los planificadores costeros se ven obligados con frecuencia a trabajar sólo en “uno de los lados” de las islas. Es esta una debilidad estructural administrativa que, sin embargo, no impide que en la presente estrategia los medios marino y terrestre de las pequeñas islas sean considerados como una misma unidad de gestión, ni la pretensión de una gestión integral de cada isla.

Cómo no, esta costa mediterránea sufre múltiples usos que resultan en la sobreexplotación, contaminación de los sistemas naturales y conflictos entre usuarios. Como ha sido descrito ya, los principales usos de las zonas isleñas son el recreativo y la pesca marítima. La mayor respuesta para corregir estos problemas ha sido la creación de espacios protegidos marítimos y/o terrestres (en adelante EPMTs), y la mayor parte de las islas-PIM más significativas de la subcuenca están catalogadas con alguna figura de protección.

Estos EPMTs presentan, por lo general, una serie de características comunes en cuanto a su gestión:

 

  • La parte emergida de los islotes tiene restringida severamente las visitas, siendo esta la principal medida de gestión, que en muchos casos se muestra suficiente.

 

  • Aunque en algunas pequeñas islas se han realizado labores de restauración de sus hábitats terrestres, por lo general estos trabajos no se realizan de manera continua.

 

  • En el medio terrestre protegido los usuarios reconocen una única autoridad, pero no, con frecuencia, en el medio marino.

 

  • En buena parte debido a la pluralidad competencial, la declaración de un EPMT no garantiza, por sí solo, la sostenibilidad del ambiente marino. Tampoco la aprobación de un Plan de gestión.

 

  • Los EPMTs fallan en preservar la pesca artesanal cuando fallan en conservar el pescado. En la mayoría de estos espacios, el número de licencias pesqueras, la cantidad de pescado descargado y la facturación de los armadores que explotan sus aguas o la periferia de las reservas es cada vez menor.

 

  • La sobreexplotación pesquera no necesariamente desciende al disminuir el esfuerzo de la pesca artesanal, si aumenta el esfuerzo de la pesca deportiva.

 

  • Los EPMTs son exitosos como parques recreativos, pero poco eficaces recuperando ese movimiento económico en forma de inversión para la dotación de servicios y la conservación medioambiental.

 

  • Estos espacios carecen de órganos de gobierno autónomos con capacidad y autoridad para realizar con rapidez una gestión adaptativa, pues los cambios socioeconómicos y ambientales ocurren a toda velocidad.

 

Pese a los repetidos intentos de las administraciones competentes de involucrar en estos EPMTs a la población local mediante el desarrollo de estrategias más flexibles de conservación, la protección de estas áreas naturales es bastante estática. Al incorporar a los actores sociales en las estrategias de conservación, inevitablemente se debe incluir no sólo el conocimiento científico, sino también el conocimiento ecológico local (Berkes et al., 2003) de pescadores y amantes de la naturaleza. Naturalmente, muchos de los servicios sistémicos y paisajísticos de estos lugares son valorados también por el conjunto de la sociedad, aunque carezcan de expresión en términos monetarios. Aunque resulte obvio, es interesante remarcar que el valor de los servicios generados por estos espacios insulares depende de las necesidades de cada uno de los usuarios implicados (Vermeulen & Koziell, 2002). Esta circunstancia es la responsable de que existan diferentes visiones sobre la gestión de un determinado socioecosistema.

La conservación de las pequeñas islas está avocada pues a centrarse en las personas, donde su participación sea activa y tenida en cuenta. Ello implica que las acciones de conservación no sólo deben ir dirigidas al patrimonio histórico y natural en sí, sino también tener en cuenta las raíces culturales de la sociedad o la comunidad en la que se desarrollan (Balmford & Cowling, 2006). Es por ello necesario un gran esfuerzo en comunicación a la largo de todo el proceso político y social, formulando estrategias con el fin de, poco a poco, ir construyendo valores como comprensión, aceptación y apoyo. La comunicación necesita imbuirse en esto desde el comienzo, para conseguir así una completa preparación, adopción e implementación. Es por ello que el éxito en la puesta en marcha de esta estrategia dependerá en buena parte de la implicación de los ciudadanos en su custodia, vigilancia y capacidad para participar activamente en la conservación del patrimonio insular. Naturalmente, esta inquietud espontánea de los ciudadanos hacia la conservación necesita herramientas organizativas que favorezcan la participación directa mediante relaciones bidireccionales (bottom up and top-down schemes) y transversales que conformen redes que permitan la corresponsabilidad en la evaluación de los estados de conservación y en la gestión de cada espacio insular.

La presente estrategia se estructura pues en una red de trabajo donde las islas-PIM son los nudos que están unidos por líneas de comunicación multidireccionales entre ellos. La iniciativa, liderazgo y ejecución de las acciones de conservación parten y llegan desde y hacia cualquier nodo. Para facilitar la comunicación y puesta en marcha de cada proyecto local, y aprovechar el valor demostrativo de estos focal points, así como para interactuar con otras redes de conservación y estamentos, se formalizaría un grupo de trabajo, el Órgano de Representación de las Islas Mediterráneas Españolas.

 

 

 

 

 

Puntos focales de Conservación. Island Conservation focal points

Las estrategias tradicionales de conservación benefician indirectamente a los usuarios a escalas amplias, como las escalas nacional, regional o global; pero los costes (especialmente, en términos de limitar el acceso a los recursos) son principalmente pagados localmente. Sin embargo se puede invertir esta tendencia cuando la iniciativa parte, precisamente, de las personas ligadas localmente a cada espacio marítimo-terrestre y que consideren que salen ganando con la preservación de los recursos naturales y la mejora de los servicios para los ciudadanos y sí mismos. Naturalmente, son los pescadores, buceadores y navegantes los que más tienen que ganar o que perder. En la Gestión Integrada de las pequeñas islas es importante tomar en cuenta los procesos de gobernanza, vistos como los procedimientos y prácticas tanto públicas como privadas utilizadas para regular los recursos y las actividades (sociales, productivas, económicas y ambientales) que contiene cada zona costera.

 Gobernanza local para la Conservación de la Pesca y sus Hábitats
Ámbito: Medio marino de los clusters e islas.
Principales promotores: Cofradías de pescadores
Instituciones implicadas: Ayuntamientos, Comunidades Autónomas, Administración General del Estado, Unión Europea, Centros de investigación, Entidades de Custodia
Instrumentos financieros: Fondo Europeo Marítimo y de Pesca (FEMP)
Responsable coordinación: Cofradías de pescadores

Los pescadores son los primeros en sentir las consecuencias de la disminución de algunas especies y esto provoca un efecto negativo en sus ingresos económicos. Para ser sostenible, la pesca necesita regular su esfuerzo con medidas tales como el establecimiento de vedas estacionales o espaciales o designar zonas de exclusión. Aunque hacer sostenible el recurso pesquero es responsabilidad de quien más lo aprovecha, la capacidad de gobierno sobre el recurso de las cofradías de pescadores es, paradójicamente, bastante limitado. Pero es el autocontrol de la cofradía el que puede garantizar la explotación a largo plazo de la pesca. Para ello, además de acciones de gestión que tengan efectos a medio o largo plazo, se hace necesaria la participación de terceros (entidades de custodia que confirmen las mejoras ambientales y ayuden a aumentar el valor añadido del pescado) que validen el proceso en marcha, favoreciendo un esquema de gestión dinámica.

Las actuaciones que podrían llevarse a cabo con el liderazgo de las cofradías de pescadores que operan en aguas de los clusters de la subcuenca podrían ser:

 

Acciones de custodia para la sostenibilidad Económica

 

  • Colaboración en las actividades de inspección pesquera. Es la propia Cofradía la que controla el correcto cumplimiento de su propio reglamento de pesca sostenible, compartiendo medios logísticos y recursos humanos con las otras entidades de custodia. Así, la cofradía garantizará un número mínimo de días de mar de inspección. En estas salidas podrán enrolarse inspectores de la administración y observadores de ONGs y centros de investigación.

 

  • Colaboración en actividades de seguimiento de resultados de un Programa de gestión. En colaboración con centros de investigación, se evaluará la mejora en la calidad del producto (tallas y condición física del pescado) y se cuantificará la mejora de los stocks pesqueros (cantidad de peces vivos). Para ello los armadores que sean designados por la cofradía, embarcarán investigadores cualificados que evalúen los stocks vivos pesqueros. Otra entidad de custodia validará los resultados del centro de investigación.

 

  • Promoción del proceso hacia la pesca sostenible y de los resultados. Difusión en internet de los avances en la gestión en coordinación con todas las instituciones implicadas. Organización de eventos y jornadas de puertas abiertas en la Cofradía.

 

Acciones de custodia para la sostenibilidad social y cultural.

 

  • Impartición por la cofradía de cursos formativos sobre pesca profesional. Donde los pescadores y miembros de las otras entidades de custodia participantes impartan clases sobre gestión de empresa, contabilidad, normativa, modernización de las artes pesca, biología, ecología y conocimiento local.

 

  • Organización por la cofradía de jornadas sobre pesca recreativa. Donde los pescadores y miembros de las otras entidades de custodia participantes impartan charlas sobre normativa, biología, ecología y conocimiento local.

 

  • Mejora de la visibilidad de la cofradía. Mediante la red de alianzas creada, la cofradía participara en las diferentes actividades de las otras entidades de custodia.

 

  • Participación de la cofradía en el fomento de turismo local. Mejorando la accesibilidad de las instalaciones, promocionando visitas guiadas a los barcos y lonjas, promoviendo jornadas gastronómicas, ….

 

 

Acciones de custodia para la sostenibilidad Medioambiental.

 

  • Limpieza de los fondos. Implementación de un protocolo de recogida de las basuras “capturadas” en los fondos marinos y organización de una jornada anual de limpieza marina.

 

  • Autocontrol de las artes pesqueras.  Acciones de control y rectificación en el sobredimensionado de las artes y procedimientos de captura en colaboración con las empresas del sector y con la validación de otras entidades de custodia.
  • Creación de microreservas marinas temporales. Vedas custodiadas y promocionadas por la cofradía.

 

 

Aunque, como en todas las propuestas de manejo de la presente estrategia, las actuaciones de gestión pueden ser llevadas a cabo con medios propios, las medidas aquí propuestas para la autogestión pesquera podrían recibir ayuda financiera del Fondo Europeo Marítimo y de Pesca de la UE propuesto para el periodo 2014-2020. (Reglamento (UE) nº 508/2014 del Parlamento Europeo y del Consejo de 15 de mayo de 2014). Los principios inspiradores de este fondo son:  ayudar a los pescadores en la transición a la pesca sostenible, ayudar a las comunidades costeras a diversificar sus economías, financiar proyectos para crear empleo y mejorar la calidad de vida en las costas europeas y facilitar el acceso a la financiación. El FEMP fija además como eje horizontal los objetivos establecidos por la Estrategia Europa 2020, que incluyen un crecimiento inteligente, sostenible e integrador, así como el desarrollo armónico de la Unión. El artículo 6 del reglamento específico del FEMP, recoge las seis prioridades que la Unión considera para el período 2014-2020 en el ámbito marítimo y de la pesca. La mayor parte de las medias aquí propuestas son de máxima prioridad según este reglamento del Parlamento Europeo.

Conservación o Reintroducción de especies emblemáticas
Ámbito: Ambos medios de los clusters e islas.
Principales promotores: ONGs locales
Instituciones implicadas: Ayuntamientos, Comunidades Autónomas, Administración General del Estado, Unión Europea, Centros de investigación y Entidades de Custodia
Instrumentos financieros: Fondos LIFE, fondos autonómicos, RSC empresas, crowdfunding
Responsable coordinación: ONG

Como es conocido, aquellas especies más próximas, por algún motivo, al ser humano son las que mayor atención científica y apoyo social reciben, así como las mayores cantidades de fondos para su conservación. Especies carismáticas asociadas a las islas mediterráneas podrían ser las aves marinas procelariformes o el Cormorán moñudo, o aves rapaces como el Águila pescadora; o el Enebro marino, la Alfalfa arbórea y la Silene de Ifach entre las plantas. Entre las especies marinas con mayor valor patrimonial estaría la Foca monje (extinta en la subcuenca) o los cetáceos,  los meros, las nacras y algunos cnidarios como el coral rojo o las gorgonias mediterráneas, además, por supuesto, de las fanerógamas marinas.

Estas especies bandera mediterráneas permitirían la ejecución, además de las acciones directas como plantaciones o hacking para las aves, de medidas de conservación y ordenación como la erradicación de especies invasoras o la corrección de fondeos o prácticas submarinistas inadecuadas. Este tipo de proyectos, ligados a especies, podrían recibir ayuda financiera y colaboración de empresas locales y de fondos LIFE de la UE, o la financiación ciudadana directa mediante donativos (crowdfunding).

Investigación y Puesta en Valor del Patrimonio Arqueológico de las Islas
Ámbito: Ambos medios de las islas
Principales promotores: Ayuntamientos
Instituciones implicadas: Comunidades Autónomas, Administración General del Estado, Centros de investigación
Instrumentos financieros: Fondos autonómicos, RSC empresas
Responsable coordinación: Administraciones y ONGs locales, Museos arqueológicos

Los islotes de la subcuenca son muy ricos en yacimientos arqueológicos. Aunque inventariados, la mayoría no están excavados excepto por algunas catas. A propuesta de los ayuntamientos, se organizarían campos de trabajo dirigidos por profesionales mediante una red de voluntariado internacional para excavar y restaurar los yacimientos. En el mar, buceadores voluntarios podrían realizar inspecciones visuales y posicionamiento de los campos arqueológicos submarinos en las aguas perimetrales de algunas islas con la colaboración de centros de buceo, pues es esta una información relevante para la ordenación de los habituales campos de fondeo de las islas de la subcuenca.

Seguimiento y Control de Especies Invasoras
Ámbito: Ambos medios de las islas y clusters
Principales promotores: Administraciones y ONGs locales
Instituciones implicadas: Ayuntamientos, Comunidades Autónomas, Administración General del Estado, Unión Europea, Centros de Investigación,
Instrumentos financieros: Fondos LIFE, fondos autonómicos, RSC empresas
Responsable coordinación: Administraciones y ONGs locales

En ambos medios falta bastante información en numerosos islotes sobre la presencia y los efectos de las especies invasoras. En algunas islas habría que comprobar la presencia de ratas de cara a tomar posteriores medidas de gestión, incluyendo acciones para su erradicación. En cualquier caso es esta una amenaza para los islotes que cuentan con colonias de aves marinas, en particular el Paíño común y para la vegetación endémica, por la que cabría implementar planes de prevención y de contingencia de eventuales episodios invasivos (como los que ya existentes en algunos clusters). Se aplicarían también acciones de prevención (fundamentalmente para aquellos islotes visitables) y de lucha biológica sobre la flora invasora.

En el medio marino falta información sobre muchas de las especies exóticas y su carácter invasor. Algunas de las islas más alejadas, (Massa D’Or, Columbretes, Isla de Benidorm, Tabarca, Hormigas,…) podrían presentar barreras a la distribución de algunas especies, en cuyo caso habría que desarrollar protocolos contra el transporte facilitado de sus propágulos.

El concepto de especie invasora es sencillo y normalmente tiene una buena acogida en la población, por lo que son proyectos atractivos para empresas que tienen voluntariado propio o financian proyectos a ONGs como parte de su responsabilidad social coorporativa (RSC).

Ordenación e Instalación de Boyas de fondeo de bajo impacto
Ámbito: Medio marino de las islas
Principales promotores: Ayuntamientos, Comunidades Autónomas, Administración General del Estado
Instituciones implicadas: Centros de investigación, ONGs
Instrumentos financieros: Fondos FEDER, autofinanciación (pago por servicio)
Responsable coordinación: Ayuntamientos, Comunidades Autónomas o Administración General del Estado

La principal actuación que permite ordenar el uso público en el medio marino es la regulación de los fondeaderos de las islas que tradicionalmente son utilizados por los patrones de las embarcaciones de recreo. En todos los clusters de la subcuenca existen experiencias en este sentido, pero con un dispar grado de desarrollo. En casi todos los casos, sin embargo, la mayor dificultad radica en el mantenimiento de los sistemas de fondeo y en hacer valer el cumplimiento de la normativa. Dependiendo del lugar, las acciones a seguir serían:

  • Redacción y tramitación de planes de ordenación y gestión del fondeo recreativo, en los que se identifiquen las zonas de fondeo de embarcaciones de recreo en las zonas de influencia de las principales islas-PIM, se realice una estimación de la flota, y se determine la bionomía y el estado de conservación de los fondos afectados.

 

  • Creación de zonas de fondeo regulado, algunos de ellos permanentes y otros de temporada, donde se instalen sistemas de fondeo de bajo impacto.

 

  • Gestión de las zonas de fondeo, preferentemente de forma indirecta mediante concesiones o autorizaciones. De esta manera, los fondeos establecidos para visita de embarcaciones por periodos breves de tiempo pueden ser explotados por el titular de una autorización/concesión o directamente por las demarcaciones de costas.

 

  • Desarrollo de una APP con información de la situación de los fondeaderos, disponibilidad de amarres, tarifas y formas de pago del servicio.
Buenas Prácticas de las federaciones de deportes Náuticos 
Ámbito: Medio marino de los clusters
Principales promotores: Comunidades Autónomas
Instituciones implicadas: Centros de investigación, Clubs Náuticos, Centros de Buceo, Entidades de Custodia
Instrumentos financieros: Medios propios, sponsors
Responsable coordinación: Federaciones deportivas

A los usuarios náuticos locales les interesa por lo general practicar sus deportes (pesca, buceo, navegación) de la manera más respetuosa posible, dado que explotan repetidamente el mismo recurso y en la misma localidad. Además, la certificación de estas buenas prácticas supone un valor añadido para las federaciones, clubs y empresas asociadas a estos deportes. Estas últimas pueden además patrocinar el seguimiento, promoción  y divulgación de estos sistemas de autocontrol. Para cada deporte o actividad recreativa, los pasos a seguir serían:

 

  • Redacción de una carta de compromiso de “Buenas Prácticas”.

 

  • Firma de la carta por los clubs deportivos y los centros de buceo, por una parte, y por una entidad de custodia, por otra, con el aval de la administración competente.

 

  • Vigilancia del cumplimiento de los acuerdos por una entidad de custodia que podrá obtener datos sobre su actividad y publicitar un ranking de los clubs y centros en función de sus actividades “sostenibles”. La entidad de custodia podrá entregar, en reconocimiento, un diploma a los mejores, que podrán ser premiados por las empresas del sector.

 

  • Desarrollo de una APP donde los usuarios puedan valorar su experiencia con cada centro o club con respecto a su respeto medioambiental.
Gestión Integrada de Costa Este Mediterránea Peninsular 
Ámbito: Islas y clusters de la Subcuenca Este Española. Ambos medios
Principales promotores: Ayuntamientos, Comunidades Autónomas, Administración General del Estado, Organismos Internacionales
Instituciones implicadas: Unidades de gestión de los clusters , ONGs
Instrumentos financieros: Medios propios
Responsable coordinación: Órgano de Representación de las Islas Mediterráneas Españolas.

Las actuaciones puntuales de esta estrategia necesitan de la colaboración efectiva entre todas las administraciones y actores públicos y privados, integrando las diferentes políticas sectoriales desde el respeto absoluto de las competencias de cada administración y asegurando la efectiva información y participación de la ciudadanía y de todos los actores que viven en la costa, viven de la costa o del mar, o tienen interés de cualquier tipo por este medio. La colaboración entre los focal points de la red y la coordinación de las diferentes actuaciones, son de especial importancia para el cumplimiento de las obligaciones derivadas de los Convenios Internacionales (Convenio OSPAR, Convenio de Barcelona, Convenio de Londres, y otros convenios internacionales sobre cooperación, lucha y prevención de la contaminación por hidrocarburos), del derecho comunitario (Directiva de la Estrategia Marina, Directivas Hábitats y Aves -Red Natura 2000-, Directiva Marco del Agua) y de la múltiple legislación en materia de medio ambiente, tanto estatal (Ley del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad, Ley de Protección del medio marino, etc.) como autonómica.

Principales recursos bibliográficos


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  18. Vermeulen, S., & Koziell, I. (2002). Integrating global and local values: a review of biodiversity assessment (No. 5). IIED.


Cette fiche a été rédigée dans le cadre du projet d’Atlas encyclopédique des Petites Iles de Méditerranée, porté par le Conservatoire du Littoral, l’Initiative PIM, et leurs nombreux partenaires.
This sheet has been written as part of the encyclopedic Atlas of the Small Mediterranean Islands project, carried out by the Conservatoire du Littoral, the PIM Initiative and their numerous partners.
(https://pimatlas.org)

SOUS-BASSIN

FRANCE SUD

Rédigé par : Frédéric MEDAIL (IMBE), Marion FOUCHARD (IMBE), Philippe PONEL (IMBE)

Date de création : 6 Avril 2019

Tunisie; îles de la Galite, gallo, gallina

Secteurs insulaires Iles retenues pour les fiches
Golfe de Marseille et Calanques

(ex “Côte Bleue et Calanques”)

Frioul, Riou

Château d’If ?

Golfe de la Ciotat, Embiez et Cap Sicié

(ex. “Embiez”)

Ile Verte, Embiez, Grand Rouveau

Bendor ou Grand Gaou ?

Îles d’Hyères Port-Cros, Bagaud
Côte des Maures

(ex “îles d’Hyères” pro parte, et “Cap Taillat”)

Brégançon

îlot des Portes ?

Côte de l’Estérel

(ex. “îles de Lérins” pro parte)

Les Vieilles

Lion de Terre ?

Îles de Lérins (sensu stricto) St-Honorat, Ste-Marguerite

1. Présentation et caractéristiques générales


1.1. Caractéristiques environnementales(géographie/physiographie, géologie/origine, climat)


Le sous-bassin “France Sud” comporte 90 îles et îlots, dont 5 artificiellement reliés au continent ou à une île plus vaste (Fouchard, 2013), localisées le long des côtes de Provence et Côte d’Azur. Ces îles se distribuent selon un net gradient longitudinal (entre XX et XX), depuis les petits îlots de la Côte Bleue, à l’ouest de Marseille, jusqu’à l’îlot de l’Isoletta dans les Alpes-Maritimes (Eze-sur-Mer) aujourd’hui relié au proche continent. L’archipel hyèrois se localise au Sud du 43° parallèle, soit à la latitude du Cap Corse.

La surface totale des îles provençales ne représente que 3961 ha, et la plupart de ces entités insulaires sont de faible superficie puisque 54% des îles ont une surface inférieure à 1 hectare. Seuls 9 îlots ont une surface comprise entre 1 et 10 ha, 6 îles ont une surface comprise entre 10 et 50 ha, 5 îles ont une surface comprise entre 50 et 100 ha et seulement 4 îles possèdent une plus grande superficie (Sainte-Marguerite : 171 ha ; Port-Cros : 627 ha ; Le Levant : 1001 ha ; Porquerolles : 1278 ha). Il existe trois principaux archipels, le plus vaste étant celui des îles d’Hyères (surface totale : 2961 ha), puis l’ensemble des îles de Marseille (archipels du Frioul et de Riou : 383 ha) et les îles de Lérins (250 ha). Les fonds marins qui les entourent présentent un bathymétrie  de plus de 100 mètres de fond dès que l’on s’éloigne des iles.

Le relief de ces petites îles demeure modeste et l’élévation maximale ne dépasse une centaine de mètres d’altitude seulement sur les îles de Port-Cros (196 m), Riou (191 m), Porquerolles (142 m), Le Levant (140 m) et Maïre (139 m). Toutefois, leur topographie est généralement tourmentée et seules quelques îles parmi les plus grandes (Porquerolles, Ste-Marguerite, St-Honorat, Embiez) possèdent des plaines significatives, qui ont été cultivées depuis des siècles.

L’isolement géographique de ces îles est aussi peu prononcé puisque la majorité des îles sont distantes de moins de 500 mètres de la côte ou d’une île plus grande. Les îles les plus éloignées sont Le Levant situé à 9,1 km de la côte, l’îlot du Planier situé à 8,8 km et Port-Cros à 8,5 km.

 La géologie de ces îles est très contrastée, et elle se compose, pour la moitié des îles, de roches sédimentaires calcaires du crétacé ou du jurassique qui prédominent sur les archipels de Marseille et de dolomies sur les îles de Lérins, tandis que la plupart des îles de la côte varoise ont un substratum de nature siliceuse (micaschistes, gneiss, phyllades, rhyolithes). Les côtes sont essentiellement rocheuses et les plages, peu fréquentes hormis sur la côte nord de Porquerolles, se limitent à quelques petites criques.

Italie; Sardaigne; sur île de tavolara

D’origine continentale, les îles de Provence ont été isolées à une date récente puisqu’encore rattachées au proche continent lors de l’ultime régression marine du Würm. En effet, lors des maximums glaciaires du Pléistocène, qui se sont produits tous les 100 000 ans, dont le plus récent, celui de la glaciation würmienne (LGM : Last Glacial Maximum ; ca. 20 000 ans BP), le niveau de la mer s’est abaissé de 100 à 150 m au dessous du niveau actuel (Lambeck et Bard, 2000). Une telle régression marine a été largement suffisante pour découvrir l’essentiel du plateau continental situé actuellement vers -150 m de profondeur et relier ces îles au continent. Ce véritable ‘yo-yo’ île–continent (et vice-versa) s’est produit une trentaine de fois au cours du Pléistocène, de sorte que ces îles provençales ont été plus longtemps continentales qu’îliennes. Des paléorivages immergés ont été décelés à -100 m au Dryas ancien (env. 14000 BP) selon Collina-Girard et al. (1996). Ces terres ne sont redevenues insulaires qu’avec la remontée des eaux durant la transgression marine holocène versilienne, soit vers 11 000-12 000 BP pour les grandes îles d’Hyères. Toutefois, des îles actuellement séparées de la côte par l’isobathe de –50 mètres devaient être, comme l’archipel de Riou, encore reliées au continent au Boréal (8500-9000 BP).

 Les données climatiques insulaires sont peu nombreuses, seulement disponibles pour quelques grandes îles et souvent de façon parcellaire. La moyenne des températures annuelles est comprise entre 15 et 18°c, et la moyenne des minima du mois le plus froid de l’année (m) est en général supérieure à 5°c, ce qui permet d’inclure ces îles en majorité dans l’étage bioclimatique thermo-méditerranéen, ou dans l’étage méso-méditerranéen inférieur pour les îles de Provence occidentale. Mais même dans la partie la plus froide de la région (îles de Marseille), les températures hivernales restent clémentes, de l’ordre de 8 à 9°C entre décembre et février, mois les plus froids de l’année. L’influence marine explique que les moyennes des températures minimales s’abaissent rarement sous les 2°C.

Le long des côtes provençales, la pluviomètrie augmente selon un net gradient Ouest – Est, et il est possible de distinguer trois grands secteurs littoraux en fonction des précipitations annuelles moyennes (P.ann.) établies sur une période de 35 ans : (i) le littoral occidental, depuis le golfe de Marseille jusqu’à Toulon (P.ann. = 609 mm) ; les Maures, depuis l’est de Toulon jusqu’à St-Raphaël (P.ann. = 858 mm) ; la Côte d’Azur, depuis St-Raphaël jusqu’à Menton (Pann. = 909 mm). Pour l’ensemble de la région littorale, le régime pluviométrique est de type AHPE, avec une saison sèche débutant en général fin mai et s’étendant jusqu’à septembre, voire octobre. Sur les îles, les situations climatiques sont plus contrastées, car elles varient selon la situation d’abri ou non de l’île considéré, mais le cumul des précipitations est plus faible en situation insulaire, par rapport à la zone continentale la plus proche. Sur l’archipel du Frioul (Marseille), la station de Pomègues est classiquement considérée comme le pôle absolu de xéricité en France : elle se situe en bioclimat aride (P.ann. en moyenne de l’ordre de 330 mm), mais les pluies peuvent être bien plus faibles certaines années (P.ann. = 173 mm, en 2008). Les îles plus orientales du Var et des Alpes-Maritimes possèdent une pluviométrie annuelle bien supérieure : Porquerolles (Pann. = 659 mm) et Le Levant (Pann. = 776 mm) se positionnent en bioclimat sub-humide et l’île Sainte-Marguerite (Pann. = 875 mm) en bioclimat humide inférieur. Mais comme ailleurs en Méditerranée, il faut souligner l’extrême irrégularité des précipitations inter-annuelles qui peuvent varier d’un facteur de 2 à 3 d’une année à l’autre.

Les îles provençales sont le plus souvent très exposées aux vents et des facteurs comme le régime et la force des vents, ont une influence majeure sur la dynamique du tapis végétal et donc sur les écosystèmes terrestres. Les îles de Provence occidentale, depuis les îlots de la Nerthe jusqu’à ceux du Cap Sicié près de Toulon, sont particulièrement exposées au Mistral (vent de secteur nord-ouest) et à l’Eisserò (vent de sud-est), sans compter les « coups de Labé » (vent de sud-ouest). Par exemple, sur le Frioul, aucun jour de vent calme (vent < 5 km/h) n’a été noté en 2008, tandis que 129 jours de vent fort (vent > 30 km/h) ont été enregistrés. Plus à l’Est, les îles de la côte varoise et des Alpes-Maritimes sont bien davantage soumises au vent du Levant, un vent d’Est parfois très violent qui apporte les pluies venant du golfe de Gênes.

Algérie; îles Habibas vue de la côte

L’abondance des précipitations occultes doit jouer un rôle de tout premier plan dans la structuration de la biodiversité, en permettant de limiter la sécheresse atmosphérique et édaphique. On estimeainsi l’humidité atmosphérique moyenne annuelle sur les îles d’Hyères à 80%, facteur qui peut expliquer la présence de mousses et lichens très exigeants en humidité et caractéristiques des climats océaniques. Sur les îles de Marseille, plus soumises à l’action desséchante du Mistral, l’humidité relative de l’air est en moyenne légèrement inférieure à 70%.

L’étude bioclimatologique des îles de Provence reste cependant à réaliser, afin de mieux évaluer la magnitude et les gammes de variations microclimatiques aux échelles régionales et locales et leurs influences sur la structure et la dynamique de la biodiversité.

L’abondance des précipitations occultes doit jouer un rôle de tout premier plan dans la structuration de la biodiversité, en permettant de limiter la sécheresse atmosphérique et édaphique. On estime ainsi l’humidité atmosphérique moyenne annuelle sur les îles d’Hyères à 80%, facteur qui peut expliquer la présence de mousses et lichens très exigeants en humidité et caractéristiques des climats océaniques. Sur les îles de Marseille, plus soumises à l’action desséchante du Mistral, l’humidité relative de l’air est en moyenne légèrement inférieure à 70%. L’étude bioclimatologique des îles de Provence reste cependant à réaliser, afin de mieux évaluer la magnitude et les gammes de variations microclimatiques aux échelles régionales et locales et leurs influences sur la structure et la dynamique de la biodiversité.

1.2. Contexte écologique et patrimoine naturel


 

Domaine terrestre   (végétation et flore / faune vertébrée / faune invertébrée)

 

Le gradient pluvio-thermique croissant d’Ouest en Est et la nature du substratum géologique sont pour une bonne part responsables de la structure variée du couvert végétal, et des disparités de richesse et de composition en espèces entre les différents archipels de Provence. Il est possible de distinguer trois grands ensembles écogéographiques : les îles occidentales calcaires, les îles siliceuses de la côte varoise et les îles de Lérins dont la nature surtout dolomitique du substrat explique l’originalité de la végétation. A ces facteurs environnementaux, se superposent des influences biogéographiques différentes entre la partie occidentale et la partie orientale du sous-bassin. Les îles occidentales calcaires sont peuplées par des éléments ibéro-provençaux en limite nord-est de distribution, tandis que les îles siliceuses du Var abritent des taxons tyrrhéniens remarquables sur le plan biogéographique, car endémiques ou à distribution partagée avec la Corse, la Sardaigne, l’archipel toscan ou les Baléares. Par contre, l’influence ligure n’est guère perceptible sur les peuplements terrestres, y compris sur les îles de Lérins, les plus orientales de la dition.

Sur la frange littorale rocheuse battue par les vagues, la structure des écosystèmes diffère assez peu selon les îles et se caractérise par des végétaux pérennes. La ceinture de végétation halophile est composée de deux Saladelles endémiques (Limonium pseudominutum présent depuis la Côte Bleue jusqu’au cap de Saint-Tropez, et relayé, plus à l’est, par son vicariant écologique, le Limonium cordatum), accompagnées de taxons typiques de ces rochers jouxtant la mer (Crithmum maritimum, Lotus cytisoides subsp. cytisoides, Halimione portulacoides …).

Sur les pentes terreuses et en situation un peu plus interne, se rencontrent des pelouses denses à graminées vivaces halophiles, en particulier Dactylis glomerata, Sporobolus pungens, Elytrigia ; l’Ail à fleurs aiguës (Allium acutiflorum), endémique du littoral liguro-provenço-corse, y comporte souvent de belles populations. Ces « prés maritimes suspendus » sont souvent très concurrencés par les Griffes-de-sorcière Carpobrotus spp.

 

Diverses formations arbustives basses, halorésistantes, intercalées entre la ceinture littorale formée de végétaux halophiles et les formations pré-forestières et forestières plus internes, peuvent être distinguées :
– Sur calcaire, les formations halorésistantes arbustives, en nette régression, se caractérisent par Astragalus tragacantha, Plantago subulata, Pallenis maritima, Thymelaea tarton-raira et T. hirsuta.
– Le matorral à Passerine hérissée Thymelaea hirsuta et à Barbe-de-Jupiter Anthyllis barba-jovis est présent sur les îles siliceuses, entre 5-10 m et 20 m d’altitude mais parfois plus haut si les zones fortement soumises aux embruns.
– La juniperaie littorale à Genévrier rouge Juniperus phoenicea subsp. turbinata peuple fréquemment les pentes rocailleuses soumises aux embruns, aussi bien sur silice que sur calcaire, en mosaïque avec des matorrals d’arbustes sclérophylles et thermophiles (Olea europaea, Pistacia lentiscus, Phillyrea angustifolia, Myrtus communis…).

Intercalées dans les communautés précédentes, des formations herbacées rudérales sont en expansion dans les secteurs de nidification ou de reposoir des oiseaux marins (notamment les Goélands leucophée) qui piétinent la végétation initiale et enrichissent les sols en composés organiques. Certains végétaux, qualifiés d’ornithocoprophiles, tels que le Séneçon à feuilles de marguerite Senecio leucanthemifolius et diverses Frankénies(Frankenia spp.), résistent à ces perturbations et sont abondants sur certaines îles comme le Grand Rouveau, La Gabinière ou l’île Plane, accompagnées de diverses rudérales plus ubiquistes. Le groupement à Lavatère arborescente (Malva dendromorpha), présent sur les substrats assez profonds, à teneur élevée en nitrates et phosphates, connaît aussi un fort développement sur les îles abritant des colonies d’oiseaux marins nicheurs (Ratonneau, Plane, île Rousse…).

Les formations arbustives et forestières sont structurées différemment selon les îles. Les îles de Provence calcaire, dont les capacités de résilience écologique sont réduites après perturbation, se caractérisent par un couvert arboré réduit à quelques Pinus halepensis, Tamarix gallica, Ficus carica (Riou et Frioul) et Quercus ilex (Riou), fréquemment anémomorphosés. Elles sont couvertes de formations arbustives basses, souvent de type “garrigue en peau de léopard”. Ces garrigues à Rosmarinus officinalis, Pistacia lentiscus, Lonicera implexa, Erica multiflora, Coronilla juncea, Rhamnus alaternus, Cistus albidus, dépassent rarement un mètre de haut, et sont en mosaïque avec des pelouses xériques à Brachypodium retusum et plantes annuelles. Les îles siliceuses de la côte varoise (Embiez, îles d’Hyères et îlots de la côte des Maures) ont un couvert forestier beaucoup plus dense où Pinus halepensis et Quercus ilex dominent en taillis, voire en fûtaies, mais où les essences caducifoliées (Quercus pubescens, Sorbus, Acer) sont très rares ou absentes. Les maquis hauts à ligneux sclérophylles(Arbutus unedo, Erica arborea, Pistacia lentiscus, Myrtus communis, Olea europaea var. sylvestris, Phillyrea angustifolia, Rhamnus alaternus, Juniperus phoenicea…) couvrent de grandes étendues, associés localement à des arbustes thermophiles en limite nord d’aire de distribution(Genista linifolia, Euphorbia dendroides, Teucrium marum). Les îles de Lérins (Sainte-Marguerite, Saint-Honorat) présentent aussi des peuplements forestiers de belle venue, dominées par Pinus halepensis, Quercus ilexet aussi Pinus pinea dont l’indigénat restediscuté.

La végétation des rochers, falaises et rocailles non strictement maritimes est restreinte à quelques secteurs des plus grandes îles où existent plusieurs végétaux remarquables  sur les îles marseillaises de Riou, Maïre et Pomègues (Asplenium sagittatum, Coronilla valentina, Ephedra distachya), ou sur Porquerolles (Asplenium balearicum, Asplenium marinum).

Les zones humides et marais d’origine naturelle sont très rares, limités là aussi aux îles les plus vastes : sur l’île Ste-Marguerite, une étendue salée de quatre hectares – l’étang du Batéguier – comporte un herbier à Ruppia maritima et Cymodocea nodosa, tandis que les trois grandes îles d’Hyères abritent quelques ruisseaux temporaires à régime d’oued. La végétation des vases salées (sansouires) à salicornes se limite à des formations exigües présentes sur les anciens marais salants des Embiez et sur un îlot artificiel de l’étang du Batéguier.

Domaine marin

1.3. Occupation humaine ancienne et histoire de l’environnement


Des usages épisodiques et variés, de la Préhistoire au XVIIIe siècle

Les principales îles de la côte provençale (Ratonneau, Pomègues, Maïre, Riou, Les Embiez, Porquerolles, Port-Cros, Le Levant, Sainte-Marguerite et Saint-Honorat) ont subi un impact anthropique ancien qui a souvent altéré la structure et la dynamique de ces écosystèmes isolés.

La découverte, en 1992, de la fameuse grotte Cosquer sur le littoral des Calanques de Marseille mis en lumière l’occupation du littoral par les hommes préhistoriques ; ce site préhistorique datant du Paléolithique supérieur, aujourd’hui partiellement immergé, montre que des chasseurs-cueilleurs ont occupé ces lieux durant deux périodes (vers – 27 000 ans et vers – 18 000 ans). L’homme préhistoriquea donc occupé ou fréquenté périodiquementces “îles” provençales (qui étaient encore reliées au continent à cette époque),mais les premières traces restent ténues et ne concernent que les plus grandes îles (Collectif, 2003 ; Pasqualini, 2003, 2013). Sur les îles de Riou et de Maïre (golfe de Marseille), ont été découverts des gisements du Néolithique ancien cardial qui indiquent une présence humaine aux alentours de 5600 avant notre ère, et de l’Age du Bronze.Au Chalcolithique (vers 3000 ans avant notre ère), un habitat sans doute temporaire est mentionné sur l’île de Porquerolles, en arrière de la plage de Notre-Dame.À l’Âge du Bronze, plusieurs sites sont connus sur les îles d’Hyères, à Porquerolles, au Levant et même sur l’îlot de La Redonne située à proximité de la presqu’île de Giens, témoignant d’une fréquentation régulière de ces îles par l’homme. Les îles de Lérins semblent aussi avoir été occupées par l’homme néolithique, mais la première trace d’un habitat humain ne date que du début de l’Age du Fer, au VIe siècle avant notre ère sur l’île Sainte-Marguerite ; à la même époque, existent un habitat avec mobilier indigène sur l’île du Levant (anse du Liserot) et un campement, sans doute de pêcheurs,sur l’île des Embiez.

Italie; Sardaigne; molara

Dès le début de l’Antiquité, les étrusques etles Massaliotes ou Phocéens (les Grecs de Marseille) occupèrent sporadiquement les îles situées entre Marseille et Hyères.À la fin de la période grecque, ces derniers intensifient leurs présences sur les îles provençales. Ils fondèrent un véritable village à Porquerolles, dans l’anse de la Galère, à la fin du IIe siècle avant notre ère. Cet habitat groupé, relativement urbanisé, a permis le développement d’activités halieutiques et agricoles. La mise au jour d’une aire à battre les céréales, de meules et surtout de terrasses de culture au-dessus du village montre que leurs habitants cultivaient à proximité, céréales, oliviers et amandiers.À Port-Cros, les premières mises en culture datent du Ier siècle avant notre ère et sont plus limitées du fait de la topographie de l’île et n’affectent que, les rares secteurs plats de l’île. De plus petites îles, comme l’Ile Verte (La Ciotat) et l’Ile de la Tour Fondue (Embiez), sont aussi occupées par des habitatshumains restreints. À partir duIer siècle avant notre ère, les Massaliotes installèrent aussi des pêcheries de thon sur les îles de Riou et Plane. Plus à l’Est, sur l’île Sainte-Marguerithe (Lérins), un petit village fait de cabanes alignées le long de ruelles est original, en ce sens qu’il semble être une création indigène et non phocéenne.

La période romaine induit une profonde mutation dans l’occupation des grandes îles provençales (Pasqualini, 2013). À Porquerolles, le village – situé à l’emplacement de l’actuel – se développa et fut occupé à partir de la moitié du Ier siècle avant notre ère jusqu’au début du Ve siècle ; les plaines de l’île subissentalors une forte mise en valeur agricole, avec l’apparition d’une villa à la plaine Notre-Dame. Les études sédimentologiques littorales mettent en évidence de puissants épisodes détritiques survenus durant cette époque gallo-romaine, première phase d’anthropisation des îles d’Hyères. Ces dépôts, fruits d’intenses érosions des sols, attestent non seulement de mises en culture importantes des plaines, mais aussi de déboisements et défrichements des forêts et maquis occupant les versants. Cette mise en valeur des terres les plus favorables est aussi attestée sur l’île Sainte-Marguerite où fut construite, à l’époque augustéenne, une riche villa maritime, à la superficie “disproportionnée par rapport à la surface de l’île” (Pasqualini, 2013).

Durant l’Antiquité tardive, certaines de îles furent encore occupées,dans la continuité des habitats anciens (anse Saint-Pierre de l’Ile Verte, village et plaine Notre-Dame à Porquerolles, Sainte-Marguerite),mais aussi avec la création d’habitats fortifiés sur les hauteurs comme au cap des Mèdes au Nord-Est de Porquerolles, sans doute liés à l’érémitisme insulaire. La majorité de cesîles paraît être désertée après le VIe  siècle, probablement à cause de trop nombreuses incursions sarrasines. L’île Saint-Honorat (Lérins) est un cas à part car si l’île était bien connue par les Romains qui la nommaient Planasia selon Strabon ou Lerina selon Pline l’Ancien, l’absence de trace humaine aux IIIe et IVe siècles suggère l’abandon de l’île ; mais, durant les toutes premières années du Ve siècle, l’installation de la communauté monastique par Honorat a du profondément modifier sa structure paysagère, la topographie plate facilitant les mises en cultures, l’extension des vergers, oliveraies et vignobles sur une grande partie de l’île.

Figure X. Localisation de principaux gisements archéologiques connus sur les îles de Provence, depuis l’Age du Bronze jusqu’au Moyen Âge (Pasqualini, 2013).

 

Domaine marin

Des paysages en mutation au XIXe et XXe sièclesA compléter

Au cours du XIXe siècle, des activités industrielles relativement importantes (usines de soude) ont profondément altéré la végétation de certaines îles (Embiez, Porquerolles, Port-Cros). Ces îles ont également, pour la plupart, un passé militaire, de nombreuses tours de guet ayant été construites, surtout à partir du XIXe siècle. Certaines sont encore des terrains militaires, comme par exemple le Levant, d’autres, qui ne le sont plus, en gardent des vestiges. Actuellement, le déclin des usages agro-sylvo-pastoraux et la protection de certaines îles (parc national de Port-Cros, propriétés de l’Etat à Porquerolles et Sainte-Marguerite) conduisent au développement des matorrals et des ensembles forestiers dominés par les espèces sclérophylles. Toutefois, sur les îles calcaires de Marseille, la déforestation et l’érosion consécutive furent si intenses que les capacités de résilience des communautés végétales sont de nos jours très limitées.

 

 

2. Usages contemporains et pressions


 Domaine terrestre

L’occupation humaine permanente des îles de Provence reste limitée et ne concerne que quelques îles, parmi les plus vastes(Tableau 1). L’île de Porquerolles est la seule à posséder un véritable village permanent avec de nombreux commerces, mais Ratonneau (Frioul), Port-Cros, Le Levant ont des infrastructures touristiques (hôtels, restaurants) assez développées, bien plus importantes aux Embiez et à Bendor. D’autres petites îles(Grand Ribaud, Petit Ribaud, Ile d’Or, Château d’If, Endoume), possédent des habitations pérennes qui sontoccupées péridioquement, surtout durant la période estivale. Certaines îles n’offrent qu’un logement marginal, limité à une cabane (Riou, Grand Rouveau, Ile Verte) ou à un phare désafecté (Planier).

Ile (superficie) Nbr d’habitants permanents Nbr de lits disponibles Nbr d’hôtels / centres de vacances Nbr annuel de visiteurs Nbr annuel de plaisanciers
Porquerolles
Le Levant
Port-Cros ≈ 30

(120 durant 7 mois)

180 000 / 200 000 45 000 / 55 000
Saint-Honorat
Sainte-Marguerite ?
Embiez
Bendor
Ratonneau (Frioul)

 

Les pressions humaines restent globalement modérées, sauf sur certaines grandes îles durant les pics estivaux de fréquentation touristique. Les pressions les plus fortes concernent alors Porquerolles, Port-Cros, la partie accessible au public du Levant (village naturiste d’Héliopolis), les Embiez, Sainte-Marguerite, Saint-Honorat, Bendor et l’île Verte. Les analyses de la capacité de charge sur ces milieux insulairesfragiles restent à développer, mais une première analyse sur l’île de Port-Cros (Parc national) montre qu’au-delà de 1200 à 1500 visiteurs journaliersdébarquant le matin par les navettes, tous les indicateurs de fréquentation et de sécurité publique virent au rouge, voire au noir. Les îles du Petit Gaou et du Grand Gaou (Embiez), reliées au continent et en partie artificialisées, subissent des flux très importants de visiteurs journaliers tout au long de l’année. Dans certains secteurs, ces pressions touristiques mal maîtrisées engendrent des perturbations fortes (piétinement, augmentation des déchets organiques) à des milieux littoraux fragiles et dont les capacités de résilience sont lentes.Le long des sentiers littoraux les piétinements répétés conduisentau tassementet à l’érosion des sols, au déchaussement des systèmes racinaires et à de multiples nécroseschez les plantes pérennes (ex. Limonium pseudominutum, Plantago subulata) dont les capacités de régénération s’amenuisent de manière très significative. Les rares plages et zones dunaires des îles ont connu souvent des altérations significatives de leur biodiversité en végétaux et en insectes, y compris dans des secteurs protégés comme Port-Cros.

Certaines petites îles, proches de la côte et facilement accessibles, ne sont pas épargnées par ces impacts humains directs ; tel est le cas du Lion de Terre et de l’île des Vieilles, sur le littoral de l’Estérel, soumises à des occupations temporaires par quelques individus marginaux qui campent et rejettent mégots et autres déchets au plus fort de l’été. Le Grand Mornas, rocher calcaire de 0,12 ha, situé à 180 m de la Côte Bleue, était occupé par une dizaine de personnes, un dimanche de juillet 2013, etune seule touffe de plante vasculaire, la camphorine Camphorosma monspeliaca, arriveencore à persister !

L’exploitation agricole, de tous temps marginale sur ces îles, ne concerne que quelques plaines peu étendues. La viticulture persiste sur les îles des Embiez, de Saint-Honorat et de Porquerollesoù elle s’accompagne de vergers des collections variétales du Conservatoire botanique national méditerranéen. L’exploitation du sel aux Embiez, qui avait débuté par la construction des tables salantes en l’an 950 s’est arrêtée en 1934. Enfin, si la Marine nationale a rétrocédé bon nombre d’îles et d’îlots depuis quelques décennies, elle occupe encore 80% de l’île du Levant qui sert de centre d’essais de lancement de missiles depuis 1950.

L’exploitation forestière et les reboisements sont maintenant inexistants ou très ponctuels (Sainte-Marguerite, Porquerolles). Ces dernières décennies, les îles provençales n’ont guère été affectées par les incendies de forêts ; sur les îles d’Hyères, 25 feux forestiers ont été recensés entre 1980 et 2011,  mais ils n’ont brûlé que des superficies très réduites, n’atteignant deux hectares que dans un seul cas, à Porquerolles en août 1998.

L’impact des aérosols marins pollués, chargés d’hydrocarbures, de métaux lourds et surtout de tensioactifs anioniques (“détergents”), a occasionné, surtout à partir des années 1975, des nécroses particulièrement sévères aux ligneux sclérophylles etchez les insectes Psocoptères. Ces impacts ont été bien visibles sur les îles d’Hyères et de l’archipel de Riou, ces dernières soumises directement à l’émissaire marseillais de Cortiou. Par contre, la biomasse de la faune des Arthropodes est devenue bien plus élevée dans les stations exposées aux embruns pollués ; cet enrichissement est dû à l’état de la végétation dont les nombreuses branches dépérissantes ou mortes sont très favorables à l’expansion de ces populations de Coléoptères. Depuis une quinzaine d’années, avec la généralisation des stations d’épuration sur le continent, l’impact des embruns pollués semble s’être atténué mais une veille écologique s’impose.

Quelles que soient leurs superficies, les îles provençalessont souventsoumises à un impact marqué,liéaux invasions d’espèces exotiques envahissantes, ou à la prolifération d’espèces indigènes (goéland leucophée) ou introduites(rat noir, lapin) par l’homme depuis l’Antiquité. Les quatre îles comportant un pourcentage d’artificialisation des sols comprisentre10% et 40% ont un niveau d’impact des espèces proliférantes moyen (Ratonneau, Planier) à fort (Porquerolles, Embiez). Les deux seules îles (Saint-Honorat, Bendor) comportant un pourcentage d’artificialisation supérieur à 40% subissent aussi un fort impact des espèces proliférantes.

Les îles à richesse spécifique supérieure en espèces proliférantes (faune et flore) par rapport à la moyenne sont : (i) des îles de grandes et moyennes superficies desservies par des navettes, souvent appartenant pour tout ou partie à des propriétaires privés: Porquerolles (133 espèces), île des Embiez (54), Sainte-Marguerite (49), Saint-Honorat (33), île Verte (30 espèces), Grand Ribaud (27), Bendor (21) et Grand Rouveau (16) ; (ii) des îles de moyennesuperficie maintenant rattachées au continent : Grand Gaou (22) et Brégançon (17 taxons). Par contre, les îles calcaires de l’archipel du Frioul et de Riousemblent plus résistantes aux invasions biologiques, avec une richesse en espèces proliférantes respectivement moyenne et faible par rapport à la moyenne générale du sous-bassin.

Chez les vertébrés, les deux espèces exotiques ou proliférantes les plus fréquentes sont :

– (i) Le Goéland leucophée, avec une nidification attestée sur 69 îles soit près des trois-quarts des îles et îlots.L’augmentation exponentielle de la population de cette espèce durant tout le XXe siècle, a engendré une modification de la richesse et composition spécifiques (voir encadré), ainsique de la dynamique des communautés végétales et animales.

– (ii) La deuxième espèce de vertébrés présente sur presque la moitié des îles et îlots considérés (42 îles) est le rat noir, dont la présence régionale remonte à l’Antiquité romaine. Sur les îles de faibles superficies (moins de 100 ha), la forte densité en goélands engendre un effet accru de prédation par le rat sur des oiseaux marins rares comme les puffins (puffin yelkouan, puffin cendré et océanite tempête).

D’autres vertébrés anthropophiles comme le lapin de garenne, le chat et le hérisson sont moins fréquents sur ces îles, mais leur influence dans le déclin des populations de certains oiseaux ou reptiles (cas du déclin du lézard vert à Saint-Honorat ou Porquerolles) est tout aussi préocuppant. L’expansion de la tarente de Maurétanie menace aussi les deux geckos indigènes (hémidactyle, phyllodactyle d’Europe).

Chez les invertébrés, l’impact de l’apparition au début du XXe siècle de la fourmi d’Argentine Linepithema humile, puis de sa spectaculaire expansion sur le littoral méditerranéen français, commence à être mieux connu (L. Berville, inéd.).Cette invasion semble avoir des effets particulièrement désastreux en milieu insulaire ; ainsi, sur l’île des Embiez la quasi-totalité des fourmis locales a été éradiquée au bénéfice de la fourmi d’Argentine et il ne reste que 3 espèces de fourmis indigènes sur l’île contre 15 au Grand Rouveau, pourtant d’une superficie treize fois plus petite. La fourmi d’Argentine a été aussi recenséeà Ratonneau, Bendor, Port-Cros et Porquerolles.

Parmi les végétauxexotiques envahissants, les taxons les plus présents (26%) sont les griffes-de-sorcière (Carpobrotus spp.)qui recouvrent des pentes littorales entières pour certaines îles comme le Grand Rouveau et l’île des Embiez, le Grand Ribaud, l’îlot des Portes (cap Camarat). Comme ailleurs en Méditerranée, les Carpobrotus modifient significativement la structure et la composition des communautés végétales, mais aussi les interactions biotiques entre espèces animales et végétales, indigènes ou non (voir encadré ou chapitre 1).Sur les îles d’Hyères, a été montré que les griffes-de-sorcière facilitent l’expansion démographique du rat noir grâce à l’abondante ressource alimentaire qu’elles fournissent durant la période estivale, et qu’en retour les rats augmentent la dispersionet le taux de germination des graines de Carpobrotus. D’autres végétaux exotiques sont fréquents, localement abondants et dynamiques sur les îles(Figure X) :Pittosporum tobira(très dynamique dans les sous-bois de l’île Saint-Honorat),Medicago arborea(en forte expansion sur les îles du golfe de la Ciotat et des Embiez), Opuntia spp., Senecio angulatus, Oxalis pes-caprae,ou encore Cortaderia selloana qui colonisevigoureusement certains talwegs de l’île du Levant.

Figure X. Nombre et pourcentage d’îles et îlots de Provence-Côte-d’Azur (n = 85) en fonction des principales espèces exotiques ou proliférantes, végétales et animales (mammifères, oiseaux), d’après Fouchard (2013).

Quand les goélands leucophée contrôlent la flore des îles de Marseille…

Les petites îles et îlots abritant de vastes colonies d’oiseaux marins nicheurs subissent souvent des modifications rapides et spectaculaires de leurs structure, composition et fonctionnement car ces vertébrés surabondants engendrent de fortes pressions sur ces écosystèmes, le plus souvent pauvres en espèces.Ces dérèglements ont été bien étudiés sur les archipels marseillais qui ont connu une augmentation considérable des effectifs nicheurs de goélands leucophée (Larus michaellis) : si seulement une centaine de couples était connue en 1920, un pic de plus de 23 000 couples dont près des trois-quarts présents sur l’archipel de Riou a été atteint en l’an 2005. La flore des îlots de faible superficie (ex. Grand Congloué, 2 ha) est la plus sévèrement touchée par la présence des goélands.
En raison du piétinement, de déjections riches en azote et phosphore, de l’apport constant de composés organiques exogènes et de l’utilisation de matériaux végétaux pour la confection des nids, cette pression aviaire a profondément modifié la richesse et la composition floristiques, et plus globalement la structure de la végétation et des paysages. Ces études ont pu mettre en évidence : (i) une relation inverse entre la richesse floristique et la densité des goélands, aussi bien lors des suivis de 1995-97 que ceux de 2008 ; (ii) une augmentation des végétaux rudéraux et des espèces allochtones, nouvellement implantées sur ces petites îles calcaires, mais une diminution des taxons stress-tolérants sensu Grime ; (iii) des turn-overs floristiques importants entre les inventaires anciens et ceux réalisés en 1996, impliquant des végétaux surtout rudéraux, annuels, anémochores et à vaste distribution géographique, ces turn-overs étant corrélés à la densité des goélands et inversement corrélés à la surface de l’île ; (iv) l’extinction locale ou la nette raréfaction de végétaux rares comme les passerines (Thymelaea tarton-raira et T. hirsuta).
Toutefois, les derniers dénombrements réalisées pa le Conservatoire des espaces naturels (CEN-PACA) montrent une chute des effectifs de goélands de près de 50% et les conséquences sur les écosystèmes insulaires méritent d’être suivies.

Frédéric Médail

Domaine marin

3. Etat des connaissances sur la biodiversité et enjeux de conservation



Il existe de fortes disparités dans la connaissance de la biodiversité terrestre des îles de Provence, selonles divers groupes taxonomiques mais également en fonction des zones géographiques. En effet,sur les 428 études retenues dans la récente synthèse de Fouchard (2013), plus de 68% des travaux utilisés portent sur la flore vasculaire (n = 78 études) et sur les vertébrés (n = 214 études) (Figure X). La répartition des études concernant la flore vasculaire montre aussi une nette disparité selon les zones géographiques, la majorité des travaux portant sur les archipels notamment ceux des îles d’Hyères (n = 32 études), de Lérins et du Frioul (n = 9 études chacun).

Figure X. Répartition des différentes études de biodiversité terrestre relatives aux îles et îlots de Provence-Côte-d’Azur (n = 85), en fonction des différents groupes taxonomiques, d’après Fouchard (2013).

Malgré leur très faible représentativité spatiale à l’échelle des départements des Bouches-du- Rhône, du Var et des Alpes-Maritimes (3961 ha, soit 0,24% de ces départements), ces îlespossèdent un grand nombre d’espèces protégéesau niveau nationalou régional (Tableau X):

– 184 espèces végétales patrimoniales dont 76 font l’objet d’une protection nationale ou régionale et 39 inscrites sur la liste rouge UICN des espèces menacées en France.

– 26 espèces patrimoniales de vertébrés (mammifères, oiseaux nicheurs, reptiles et amphibiens) présentesdans les listes rouges UICN nationales.

-133 espèces patrimoniales d’invertébrés (Mollusques terrestres, Arachnides et les Insectes) dont 8 espèces inscrites sur la liste rouge UICN nationale.

Chez les oiseaux nicheurs, les mammifères et également les reptiles et amphibiens, les îles de moyennes et de grandes superficies présentent les richesses spécifiques totales et en espèces patrimoniales les plus élevées. En ce qui concerne la flore vasculaire, une quinzaine d’îlots de superficie comprise entre 0,01 et 1,85 ha ont une importante richesse relativeen espèces patrimoniales. L’ensemble des îles provençales comporte 22 plantes vasculaires incluses au Livre rouge national de la flore menacée, soit 35% des végétaux menacés présents sur l’ensemble du littoral de la région. Les seules îles du golfe de Marseille abritent pas moins de 20 végétaux protégés par la loi. Si l’on considère l’ensemble de la flore vasculaire, on estime que toutes ces îles comportent environ 1100 espèces et sous-espèces indigènes soit 32% de la flore de la région Provence-Alpes-Côte d’Azur, sur un territoire seulement égal à 0,001% de la superficie régionale.

Ile (superficie) Nbr d’habitants permanents Nbr de lits disponibles Nbr d’hôtels / centres de vacances Nbr annuel de visiteurs Nbr annuel de plaisanciers
Porquerolles
Le Levant
Port-Cros ≈ 30

(120 durant 7 mois)

180 000 / 200 000 45 000 / 55 000
Saint-Honorat
Sainte-Marguerite ?
Embiez
Bendor
Ratonneau (Frioul)

Tableau X. Nombre d’espèces protégées nationalement et régionalement sur les îles et îlots de Provence et Côte-d’Azur (Fouchard, 2013) et dans la région administrative Provence, Alpes Côte d’Azur (PACA) (DREAL PACA : http://www.paca.developpement-durable.gouv.fr/)

Un autre intérêt tient à la présence de populations insulaires pour plusieurs végétaux indigènes progéniteurs d’espèces cultivées, cas intéressants sur le plan agronomique du fait de possibles adaptations locales. Ainsi, la population de poireau sauvage Allium porrum subsp. polyanthum de l’île du Grand Rouveau correspond à une souche indigène ancienne et non propagée par l’homme. D’autres populations insulaires d’espèces proches de cultivars existent sur les petites îles : le chou de Robert Brassica montanacomporte deux populations micro-insulaires (îlot de La Longue près de la presqu’île de Giens et île de Brégançon) sur susbstrat siliceux alors que la quasi-totalité des populations continentales se rencontrent sur calcaire ; la betterave maritime Beta vulgaris subsp. maritima, plus fréquente, est présente sur divers types de substrat ; la carotte sauvage dont les divers variants populationnels mériteraient une étude génétique et morphologique approfondie.

Aucune tendance ne permet de relier la perte en espèces végétales patrimoniales aupourcentage d’artificialisation, mais cette perte est bien réelle, avec au moins 111 espèces végétales patrimoniales éteintes localement pour 21 îles, dont 29 espècessur la seule île de Porquerolles. Pour les reptiles également, des populations d’espèces patrimoniales se sont éteintes sur certaines îles. Tel est le cas du phyllodactyle d’Europe dont la disparition a été constatée sur l’île des Embiez et à l’île Verte et qui n’a plus été revu sur Bendor, au Rocher des Pendus est, à Endoume et aux Empereurs Sud. La Tortue d’Herman (Testudo hermanni) a également disparu de l’île de Port-Cros au XIXe siècle.Chez les invertébrés, les données restent bien trop lacunaires pour dégager des tendances, mais de fortes menaces pèsent sur des groupes inféodés à des niches écologiques hautement spécialisées (voir encadré). Deux espèces patrimoniales de lépidoptères (Tomares ballus  et Euchloe) mentionnées anciennement sur Port-Cros n’ont plus été revus et ils mériteraient une recherche ciblée.

Menaces sur les invertébrés associés aux bois flottés et aux laisses de mer

Les Coléoptères saproxylophages associés aux bois flottés forment une catégorie d’espèces fort menacées sur le littoral et les îles de Provence. Les charançons Amaurorhinus cf. bewickianus, Styphloderes exsculptus et Mesites pallidipennis fournissent les meilleurs exemples. Sur le littoral du continent voisin, l’enlèvement systématique et volontaire de ces laisses de mer a abouti à une raréfaction considérable de ces espèces, sinon à leur extinction. Si des mesures conservatoires prises par le Parc national vont dans le bon sens, seul Styphloderes exsculptus se maintiendrait sur les plages les moins fréquentées de Port-Cros ; il abondait sur les plages de la partie militaire de l’île du Levant où les troncs échoués sont encore nombreux, comme sur la plage du Liserot.
La faune des laisses de mer constituée par d’épaisses accumulations de feuilles mortes de posidonies est aussi remarquable mais elle reste méconnue. A Port-Cros, a été signalé une communauté de Coléoptères formée de nombreuses espèces : Cafius xantholoma, Remus sericeus, Aleochara albopila, divers autres petits staphylins Aleocharinae, alors que Travé (1984) a relevé pour les Acariens Oribates la présence d’une quinzaine d’espèces associées aux banquettes de posidonies, et absentes des autres habitats de l’île. De plus, certaines sont remarquables par leur distribution, comme : Indotritia krakatauensis consimilis, également connue de Croatie ; Hermannia minuta, connu des côtes bulgares et françaises ; Pseudotectoribates sp., genre qui n’était connu que d’Espagne ; et enfin, une espèce du genre Phthiracarus sp., que Travé considérait comme nouvelle. Pour ce dernier, cet habitat est l’un des plus originaux de l’île. Les mêmes conclusions sont tirées par Noël de ses recherches sur les Crustacés Oniscoïdes de Port-Cros, puisque selon cet auteur au moins dix espèces (Ligia italica, Trichoniscus fragilis, T. halophilus, Buchnerillo littoralis, Armadilloniscus candidus, A. littoralis, Halophila couchi, H. tyrrhena, Porcellio lamellatus, Acaeroplastes melanurus) sont strictement liées aux laisses de mer accumulées sur les plages peu fréquentées et aux banquettes de posidonies. Il a été montré que sur les plages de Malte ces communautés d’Arthropodes étaient affectées par les perturbations d’origine humaine et présentaient une diversité supérieure dans les accumulations de feuilles les plus anciennes.
Parmi les autres groupes, il faut signaler le forficule maritime Anisolabis maritima, espèce emblématique devenue très rare, sinon éteinte, à Port-Cros sur le continent proche ; elle paraît supplantée dans son habitat par une espèce très banale et peu exigeante, Euborellia moesta, qui a été rencontrée dans les laisses de mer sur les plages près d’Hyères.

Philippe Ponel

Les enjeux de conservation concernent aussi des îles privées, même fortement artificialisées (Bendor)car elles présentent encore des ratios élevés entrele nombre d’espèces patrimoniales par rapport à leur superficiee. L’île de Bendor et l’île des Embiez abritent ainsi plusieurs espèces remarquables d’invertébrés. Pour les Embiez, par exemple des résultats récents montrent la présence d’éléments remarquables en Coléoptères saproxylophages, comme Choragus rogei, espèce décrite très récemment, mais aussi en araignées, avec Harpactea arguta non revue en France depuis sa description en 1907. Il existe aussi sur ces deux îles une composition intéressanteen végétaux patrimoniaux (8 espèces pour Bendor et 33 pour les Embiez), avec cependant des espèces qui se sont éteintes depuis les cent dernières années (4 pour Bendor et 3 pour les Embiez).

 

Domaine marin

4. Statuts de conservation et gestion


Les îles et îlots de Provence et Côte d’Azur considérés (92 îlesqui incluent 7 îlots sans flore mais abritant au moins un oiseau nicheur) bénéficient, dans l’ensemble, de statuts fonciers de protection satisfaisants. En effet, seuls 6 îlots ne comportent aucun statut de protection (Bendor, le Grand Gueirouard, le Lion de Mer, le Lion de Terre, les rochers des Pendus Est et Ouest). En considérant uniquement les parcs nationaux, les sites classés, les zones de protection spéciale (ZPS) et les zones spéciales de conservation (ZSC), 71% des îles bénéficient d’au moins un de ces statuts, soit en tout 3584 ha, sur une superficie insulaire totale de 3691 ha (Figure X) .

Concernant les statuts fonciers(Figure X), 86% des îles et îlots appartiennent entièrement ou majoritairement au domaine public de l’Etat français : 44% appartiennent au domaine public maritime (DPM) et 42% à l’Etat, dont 22% (19 îles) dans leur intégralité ou dans leur majorité, au Conservatoire du Littoral. Par contre, 9% des îles et îlots (8 îles) sont entièrement ou majoritairement privées, avec différentes situations cependant, de la plus urbanisée comme Bendor dont 80% de sa surface est artificialisée, à des îles n’ayant aucun usage, telle que l’île Rousse. Soulignons que le statut foncier des îlots non cadastrés (19 îlots avec de la flore vasculaire) et ceux cadastrés mais non renseignés reste à clarifier, car ils ne relèvent pas forcément du domaine public maritime.

Figure X. Répartition des statuts fonciers, en pourcentage, des îles et îlots de Provence-Côte d’Azur, d’après Fouchard (2013).

Concernant la gestion, 56% des îles et îlots (52 îles) font l’objet d’une gestion permanente (Figure 8), et 43 îles ont un document de gestion. À l’inverse, 24% des îles et îlots ne font l’objet d’aucune gestion ni surveillance. Enfin, 20% des îles et îlots ne font pas l’objet d’une gestion permanente mais d’actions en faveur de l’environnement par différents acteurs.

Figure X. Bilan du nombre et du pourcentage d’îles selon les différents types de  gestion ou de surveillance du site (n = 92 îles), d’après Fouchard (2013).


Domaine marin

5. Stratégie de conservation


Améliorer la protection et la gestion


Si l’estimation de la qualité d’un réseau de protection reste difficile, celui des îles et îlots de Provence et Côte d’Azur semble de prime abord satisfaisant, selon la première synthèse globale réalisée (Fouchard, 2013).Cependant, il reste à établir une stratégie globale de conservation à l’échelle de l’ensemble de ces îles. Si celles-ci sont majoritairement publiques et bénéficient de statutsde protection, des plans spécifiques de gestion doivent être établis pour la plupart d’entre elles. En effet, seules certaines îles incluses aux parcs nationaux des Calanques (archipels du Frioul et de Riou) et de Port-Cros (Porquerolles, Port-cros, Bagaud) ou à une Réserve biologique dirigée de l’Office national des forêts (île Sainte-Marguerite) ont fait l’objet d’un véritable plan de gestion. Si 73 îles et îlots sont inclus au réseau Natura 2000 en tant que Sites d’intérêt communautaires (SICs), force est de constater que ces territoires insulaires sont très peu considérés, voire totalement ignorés, dans les documents d’objectifs (DocObs), dès qu’il s’agit d’îlots de faible superficie (ex, les Rochers des Deux Frères, près du cap Sicié). Ainsi, les priorités seraient de développer de véritables plans de gestion spécifiques à ces territoires insulaires,au moins pour certaines îles de taille moyenne (Embiez, Saint-Honorat, Ile Verte, Grand Ribaud), et de mieux mettre en exergue les enjeux de conservation des plus petites entités insulaires lors des révisions futures des DocObs.

Plusieurs îlots d’intérêt biologiqueimportantreprésentent, dans ce contexte, des entitésintéressantes en vue d’une acquisitionpar le Conservatoire du littoral. Les îlots de la Provence siliceuse, notamment certains îlots du littoral des Maures (Léoube, Estagnol Nord et Sud) et de la côte de l’Estérel (Saint-Barthélemy), sont restés jusqu’à une date récente très peu connus sur le plan de la biodiversité. Or, les inventaires récents soulignent bien leur intéressante biodiversité terrestre, et il conviendrait d’améliorer la gestion conservatoire de ces îlotstrop longtemps négligés.

La mise en place d’actions de conservation locales concerne directement les îles de statut foncier privé, soit entièrement (Saint-Honorat, Bendor, Embiez, île Rousse),soit majoritairement (Petit et Grand Ribaud). En raison des fortes pressions qu’elles subissent, les îles des Embiez et de Bendor devraient faire l’objet d’efforts substantiels de conservation. Les prospections récentes montrent que même sur l’île de l’île Bendor, la plus artificialisée du sous-bassin France Sud, les derniers lambeaux de “milieu naturel” peuvent encore abriter une flore patrimoniale et une entomofaune dignes d’intérêt. On peut ainsi suggérer une collaboration avec la Fondation Paul Ricard qui pourrait se positionner en tant que véritable gestionnaire de ces îles. Ce partenariat permettrait également de réaliser une sensibilisation à la problématique des espèces proliférantes qui demeurent très préoccupantes.

Remarquons qu’un statut îlien privé n’est pas forcément synonyme d’impacts environnementaux délétères. Ainsi, l’île Saint-Honorat (Lérins), propriété de la Congrégation cistercienne de l’Immaculée Conception depuis près de cent cinquante ans, se caractérise parun bon état général de conservation de la flore et des habitats terrestres,sans doute aussi satisfaisant que celui d’autres aires protégées insulaires de la région, pourtant bien plus emblématiques. Sur cette île, au vu du riche patrimoine bâti et de la grande richesse spécifique en chauve-souris (10 espèces dont 2 patrimoniales: le minioptère de Schrebers et la noctule de Leisler), il serait intéressant de mettre en place une gestion spécifiqueafin decontribuer au maintien de ces espèces, rares sur les îles de Provence.

Les quelques îles reliées artificiellement au continent par l’homme (Brégançon, Grand et Petit Gaou) méritent aussi des plans de gestion ambitieux car ce sont des territoires en mutationrapide. La fréquentation humaine et les impacts des espèces exotiques envahissantes sont devenus très forts sur le Grand Gaou depuis l’édification d’un pont le reliant au continent, dans les années 1990s ; depuis 2014,la nouvelle affectation du fort de Brégançon qui est désormais ouvert à l’année au public et géré par le Centre des monuments nationaux (CMN), devrait aussi s’accompagner de la mise en place d’un plan détaillé de gestion environnementale du site.

A contrario, la baisse significative des usages agro-sylvo-pastoraux sur les îles provençales depuis près d’un siècle conduit à une augmentation significative des superficies couvertes par les matorrals (maquis et garrigues) et les pré-forêts, en particulier sur les îles de Provence siliceuse où lessolssont plus profonds et avec une meilleure capacité de rétention en eau. Ces modifications des dynamiques écologiques s’accompagnent de changements profonds dans la richesse, la composition et la structure de communautés caractéristiques des deux “extrêmes” du gradient écologique, soit les milieux ouverts herbacés et les milieux forestiers en voie de maturation. Les gestionnaires de ces territoires – cas des îles d’Hyères – sont donc confrontés à de réelles difficultés pour bien appréhender les enjeux de conservation et les modalités de gestion des habitats et des espèces, notamment celles des milieux ouverts dont les populations s’amenuisent ou disparaissent localement (voir encadré).

Principe de naturalité ou gestion interventionniste de la biodiversité ? Cas du Parc national de Port-Cros

Les écosystèmes de Port-Cros sont soumis à deux facteurs opposés, mais qui peuvent presque se “télescoper” spatialement (Médail et al., 2013): d’un côté un régime majeur de non perturbation qui concerne les forêts et maquis, de l’autre des impacts anthropiques liés pour l’essentiel à la pression touristique et qui affectent les écosystèmes littoraux et certaines zones proches des habitations ou des principaples pistes.
Le faible impact des activités forestières et agricoles et l’absence de perturbation majeure (incendie) depuis plus d’un siècle ontengendré une puissante dynamique de la végétation forestière et arbustive, conjointement à la régression significative des divers écosystèmes de pelouses et fruticées basses. Ces modifications sont de plusieurs ordres : (i) une disparition ou une régression de l’aire de distribution locale des communautés héliophiles ; (ii) des changements dans les structures verticales et horizontales de la végétation forestière ; (iii) des changements dans la composition et la richesse spécifiques avec une diminution du nombre et de l’abondance des espèces animales (rossignol philomène, mésange bleue) et végétales (graminées et légumineuses annuelles, herbe-à-chat Teucrium marum) liées aux milieux ouverts, de plus en plus isolés et exigüs.
Se pose alors le problème de la gestion des milieux ouverts de Port-Cros et de leurs espèces associées. Doit-on, selon le principe de naturalité, ne réaliser aucune gestion interventionniste et considérer que ces habitats pionniers sont par nature voués à disparaître du fait de la puissante dynamique végétale en cours ? Doit-on au contraire instaurer un “interventionisme mesuré” par le jeu d’éclaircies ponctuelles et de surface réduite du maquis, qui seront probablement insuffisantes à maintenir ces milieux et espèces photophiles ? Doit-on aller jusqu’à des interventions lourdes de restauration écologique pour tenter de recréer des superficies significatives de milieux ouverts, y compris dans les secteurs de maquis dense ?
Mais si l’on considère d’autres groupes taxonomiques, la fermeture des milieux et la maturation des peuplements forestiers de Port-Cros favorisent l’installation ou le développement de nouvelles guildes caractéristiques des vieilles forêts thermophiles, aussi bien chez les Coléoptères saproxylophages (lucane et cerf-volant) si l’obstacle de l’insularité est surmontable, les mousses et les hépatiques comme Cololejeunea minutissima, ou les communautés lichéniques corticoles des vieux troncs sur lesquels se rencontrent plusieurs lichens caractéristiques des chênaies caducifoliées de climat atlantique.
Il demeure bien délicat d’établir des scénarios prospectifs de ce que seront les dynamiques futures des paysages et de la biodiversité terrestres de l’île de Port-Cros, système insulaire par essence soumis à destrajectoires écologiques originales. De plus, l’absence de données rétrospectives (paléoécologie ou dendrochronologie) oblitère toute référence solide aux dynamiques écologiques passées. Ces limites ne sont pas propres à Port-Crospuisque chez presque toutes les petites îles de Méditerranéeon manque cruellement d’études de référence, en paléoécologie ou écologie historique, travaux qui permettraient de mieuxestimerla nature de ces écosystèmes avant la forte emprise humainesurvenue souvent dès l’Antiquité. Dès lors, le débat entre les adeptes du “principe de naturalité” ou ceux qui prônent un “principe interventionniste de gestion de la biodiversité” est loin d’être clos !

Frédéric Médail

Actions spécifiques sur les pressions


 Certaines actions de lutte contre les pressions environnementales insulaires s’appliquent à de vastes échelles spatiales qu’il est délicat de contenir localement (pollutions, impacts des oiseaux marins surabondants).

Deux volets principaux d’actions locales concernent (i) les pressions liées aux impacts humains directs, notamment l’altération de la capacité de charge des sytèmes par une fréquentation estivale trop importante, et (ii) les invasions biologiques causées par les espèces allochtones à caractère envahissant.

L’impact touristique estival mérite des études spécifiques concernant la fréquentation, l’occupation des îles et leurs conséquences sur la biodiversité. il convient d’améliorer la compréhension des liens possibles entre la biodiversité et les pressions anthropiques passées et actuelles, etde proposer une politique de gestion adaptée à chaque île. Dans cette optique, iIest nécessaire d’analyser sur le moyen terme la capacité de charge des milieux les plus fragiles (plages et leurs abords, sentiers littoraux).Un observatoire tel que Bountîles – outil d’aide à la gestion proposant une méthode standardisée pour analyser la fréquentation dans le Parc national de Port-Cros – devrait être généralisé aux 18 îles de moyenne à grande superficie (i.e. de surface supérieure à 5 ha) car elles sont sujettes aux plus forts impacts. L’adaptation de cet outil, en prenant en compte des nouvelles menaces (kayak, paddle, accès à la nage), permettrait d’appréhender aussi l’impact de la fréquentation sur les petits îlots proches des côtes ou del’île principale, afin d’élaborer, au cas par cas, une surveillance ou une gestion spécifique. Pour les îles les plus fréquentées, et lors des jours de plus forte affluence estivale, il sera très probablement nécessaire de limiter les accès depuis les navettes maritimes, comme cela est envisagé à Port-Cros et de fermer de façon temporaire certains sentiers, ce qui est déjà le cas lors des jours de forts risques d’incendies (plan Alarm).

Ces îles doivent promouvoir des démarches environnementales exemplaires, et un effort particulier doit être réalisé pour la conservation des habitats et espèces des rares plages et criques sablonneuses qui abritent des végétaux vasculaires et des arthropodes très menacés. Il convient donc de développer des politiques ambitieuses permettant de limiter le surpiétinement de ces milieux et de maintenirin situ les laisses de mer et les bois flottés échoués sur les plages (voir encadré), comme cela est fait vec succès sur l’île Saint-Honorat.

La gestion des espèces envahissantes ou surabondantes représente aussi un volet majeur, car les déséquilibres biologiques induits par l’expansion de telles espèces sont souvent très rapides et ont des conséquences aggravantes sur les systèmes micro-insulaires de Provence. Des actions visant à limiter les populations de trois taxons très dynamiques ont été conduites sur l’archipel de Riou (goéland leucophée, rat noir), sur les îles d’Hyères (rat noir, griffes-de-sorcière) et sur l’île du Grand Rouveau (griffes-de-sorcière). L’action pilote de restauration écologique de l’île de Bagaud est en ce sens exemplaire, car elle repose sur une méthodologie rigoureuse qui s’inscrit dans une décennie de suivis écologiques (voir encadré).

Les actions prioritaires de gestion des invasionsdoivent s’appliquer aux systèmes multi-envahis, et une analyse spécifique à ces taxons s’avère nécessaire à l’échelle du sous-bassin. Des opérations de stérilisation des oeufs de goéland leucophée ainsi que d’éradication des rats noirs méritent d’être mise en place sur les îles d’une superficie inférieure à 100 ha (Pomègues, Ratonneau, Maïre, Tiboulen de Maïre, Riou, Grand Congloué, Petit Congloué, Plane, Jarre, Jarron, Bagaud, Gabinière) qui comportant ces deux espèces proliférantes car elles menacent les oiseaux nicheurs rares tels que le puffin cendré, le puffin yelkouan ou l’océanite tempête. Des actions prioritaires d’arrachage des griffes-de-sorcière et d’éradication des rats noirs sont aussi à prévoir quand les deux espèces cohabitent. Les arrachages des Carpobrotus doivent s’accompagner d’actions de revégétalisation à partir de populations végétales strictement locales, comme cela a été réalisé sur l’île du Grand Rouveau.

Il est urgent de développer des modalitésde contrôledevégétauxexotiques envahissants qui n’ont toujours pas fait l’objet d’actions spécifiques en dépit de leur fort dynamisme :Medicago arborea(île Verte, Grand et Petit Gaou, Brégançon),Pittosporum tobira (Saint-Honorat), Senecio angulatus (Lérins, Brégançon, îles d’Hyères) ou Cortaderia selloana (Levant).Il est encore plus pertinent et facile d’agir quand ces mêmes taxons sont encore présents ponctuellement sur une île : cas de Medicago arborea sur l’île Rousse, de Pittosporum tobira sur les îlots de l’Estérel ou sur le Grand Ribaud.Des espèces végétales  émergentes, ou assez dynamiques sur  une île, méritent au moins une veille écologiques : c’est le cas de plusieurs Mésembryanthémacées (Aptenia cordifolia, Drosanthemum floribundum, Malephora crocea) que l’on retrouve de plus en plus fréquemment sur les pentes rocailleuses littorales ou de Polygala myrtifolia à l’île du Levant.

Pour la faune, il est nécessaire d’analyser les impacts du faisan de Colchide qui semble altérer les populations insulaires de certains reptiles (Lézard vert sur Saint-Honorat) ou même conduire à leur disparition locale (Lézard ocellé et Lézard vert à Porquerolles), et surveiller l’introduction récente de nouvelles espèces commela tortue de Floride Trachemys scriptasur l’île du Levant et à Porquerolles.

Le programme de restauration écologique de l’île de Bagaud (Parc national de Port-Cros)

L’île de Bagaud dans l’archipel des îles d’Hyères (Var) est une Réserveintégrale dépendant du Parc national de Port-Cros. Elle est soumise à deux perturbationsmajeures d’origine anthropique, les invasions des griffes de sorcière (Carpobrotus spp.)et du rat noir (Rattus rattus), deux espèces exotiques connues pour leurs effets particulièrementnéfastes sur la flore et la faune des écosystèmes méditerranéens. Dans un butde conservation de la biodiversité insulaire, et pour permettre à l’île de Bagaud de jouerpleinement son rôle de sanctuaire biologique, le Parc national de Port-Cros a lancé unprogramme décennal (2010-2019) de restauration écologique qui implique l’éradication de ces espècesinvasives. Outre les actions d’éradication, le programme prévoit l’établissement préalabled’un “état zéro” de la faune et de la flore, puis le suivi post-éradication d’un panelde taxons indigènes sur un pas de temps décennal selon des protocoles standardisés,légers et facilement reproductibles. Une étude des conséquences trophiques liées à ces éradications est aussi nécessaire en raison des interactions nouées entre ces différentes espèces ou entre espèces indigènes et exotiques. Les actions d’éradications bénéficient de méthodologiesprécises mises au point par des études de faisabilité, des expérimentations préalablesde restauration in-situ, et des conseils d’experts. Un guide méthodologique scientifiqueet technique relatif à la mise en oeuvre d’actions de restauration écologique au seind’écosystèmes méditerranéens sera réalisé à l’issue de ce projet de longue haleine.

Annie Aboucaya, Elise Krebs & Aurélie Passetti

Statistiques


Principales ressources bibliographiques


  1. Berville L., 2013. Inventaire myrmécologique de l’île des Embiez. Rapport IMBE Aix-Marseille Université, Aix-en-Provence :  15p.
  2. Cheylan G., 1985. Présentation des îles provençales. In : Oiseaux marins nicheurs du Midi et de la Corse. Parc national de Port-Cros, Parc naturel régional de Corse et Centre de recherche ornithologiques de Provence, Aix-en-Provence : 5-10.
  3. Degiovani A., 1992. Les Embiez, sentinelle avancée du pays provençal. Ed. Institut océanogr. Paul Ricard, 40 p.
  4. Delaugerre M., Cheylan M., 2012. Observations et remarques sur l’herpétofaune des îlots de Provence (de Six-Fours à la Londe). Initiative PIM, 13 p.
  5. Fouchard M., 2013. La biodiversité des petites îles de Provence-Côte d’Azur : éléments de synthèse en vue d’une stratégie régionale de conservation. Rapport de stage, Master 2 Sciences de la biodiversité et écologie, Parcours professionnel Expertise écologique et gestion de la biodiversité (EEGB). Aix-Marseille Université, Aix-en-Provence, 35 p. + 1 vol. d’annexes : 22 p. + 1 CD-Rom.
  6. Médail F., 2000. Flore et végétation de l’île du Grand Rouveau  (archipel des Embiez, S.-E. France). Bulletin de la Société Botanique du Centre-Ouest, 31 : 21-46.
  7. Molinier R., Moutte P., 1987. La parure végétale de l’île des Embiez. Collection Nature méditerranéenne, Ed. Fondation océanogr. Ricard, 48 p.
  8. Pavon D., Croze T. & Casanova N., 2012. Contribution à la connaissance et à la conservation de la flore des îles et îlots de l’archipel des Embiez (Six-Fours-les-Plages, Var). Bulletin de la Société Botanique du Centre-Ouest, 43 : 137-160.
  9. site internet : http://mglebrusc.free.fr/textes/le%20milieu/intro_sentier%20decouverte.html

 


NOM DU CLUSTER NOM DES ILES ET ILOTS NOM DE L’ARCHIPEL surface (ha) Altitude max (mètre) Linéaire côtier (mètre) Distance à la côte (mile nautique) Coordonnées géographiques Propriété Iles avec au moins un statut de protection Présence d’un gestionnaire
Latitude Longitude
Golfe de la Ciotat, Embiez et Cap Sicié  Ile des Embiez / Ile de la Tour fondue / Ile St Pierre des Embiez Archipel des Embiez 1 1 1 1 xxxxxxxx xxxxxxxxxx privée
  Ilot ouest des Embiez (L’Enragé) 1 1 1 1 xxxxxxxx xxxxxxxxxx publique
  Ilot nord-ouest du Grand Gaou (Le Lotus) 1 1 1 1 xxxxxxxx xxxxxxxxxx publique
  Ilot nord des Embiez (La Dode) 1 1 1 1 xxxxxxxx xxxxxxxxxx publique
  Ilot nord des Embiez (L’Ivre) 1 1 1 1 xxxxxxxx xxxxxxxxxx publique
  île du Grand Rouveau 1 1 1 1 xxxxxxxx xxxxxxxxxx publique X X
  île du Petit Rouveau 1 1 1 1 xxxxxxxx xxxxxxxxxx publique X X
  Les Magnons Nord 1 1 1 1 xxxxxxxx xxxxxxxxxx publique X X
Les Magnons Sud 1 1 1 1 xxxxxxxx xxxxxxxxxx publique X X
  La Cauvelle / La Croisette 1 1 1 1 xxxxxxxx xxxxxxxxxx publique X X
 Ilot Nege Froume 1 1 1 1 xxxxxxxx xxxxxxxxxx publique X X
Ilot de Magaud Est 1 1 1 1 xxxxxxxx xxxxxxxxxx publique
Ilot de Magaud Ouest 1 1 1 1 xxxxxxxx xxxxxxxxxx publique
Ecueil du Trou de l’Or 1 1 1 1 xxxxxxxx xxxxxxxxxx publique X
Le Lion ( ilot Figuerolles) 1 1 1 1 xxxxxxxx xxxxxxxxxx publique X
Ilot du Trou du Diable 1 1 1 1 xxxxxxxx xxxxxxxxxx publique X
Rocher de la Pointe de Mourret 1 1 1 1 xxxxxxxx xxxxxxxxxx publique X
Ilot du sous-marin /Torpilleur 1 1 1 1 xxxxxxxx xxxxxxxxxx publique
Le Grand Gueirouard / La Gardiole 1 1 1 1 xxxxxxxx xxxxxxxxxx publique
Île de Bendor 1 1 1 1 xxxxxxxx xxxxxxxxxx privée
Île Rousse / Pierreplane 1 1 1 1 xxxxxxxx xxxxxxxxxx privée X
CLUSTER 2
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Sous-bassins

Faites le tour de nos sous-bassins…

Pour des raisons stratégiques et pratiques, la Méditerranée occidentale a été découpée en 14 sous-bassins. Pour chacun d’entre eux, des coordinateurs et un réseau de contributeurs ont été associés pour le travail de capitalisation des connaissances sur les îles et de rédaction des diverses parties de l’Atlas.

Ce réseau d’acteurs constitue également un socle incontournable pour la préparation d’une stratégie de conservation à l’échelle du sous-bassin et sa mise en œuvre à long terme.

Cette stratégie servira à donner un cadre et prioriser les actions futures à mener sur les îles, mais aussi servir à constituer une référence pour solliciter des soutiens financiers à la mise en œuvre de la stratégie (réponse à des appels à projets européens et méditerranéens, appel à des bailleurs de fonds nationaux et internationaux…).

COMMENT UTILISER LA CARTE ?

1 / en cliquant sur une surface bleue, une fiche d’information vous donnera le lien à suivre pour accéder à sa fiche descriptive

2 / en cliquant sur l’icône en haut à gauche de la carte vous afficherez le menu de navigation de la carte

3/ en cliquant sur l’icône en haut à droite de la carte vous afficherez la carte sur Google et pourrez utiliser le moteur de recherche de la carte (loupe)


Carte interactive des sous-bassins


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